‘No perdimos nada’, afirmó Larrañaga.

La revolución recién empieza, no perdimos nada”, le dijo al oído Jorge Larrañaga a una militante que no podía contener las lágrimas con su pequeño hijo en brazos, apenas minutos después de que el candidato blanco había reconocido la derrota ante todos los medios de comunicación.

“Los blancos, ¿derrotados nosotros? jamás”, señaló Larrañaga parafraseando a Wilson Ferreiraal terminar el mensaje que brindó a partir de las 22.25, luego de llamar por teléfono a Tabaré Vázquez y comunicarle que se disponía a ir a saludarlo a su comando electoral.

“Superamos el 34% en todo el país y duplicaremos la votación de Montevideo”, dijo Larrañaga, aludiendo al crecimiento de su colectividad con relación a 1999, cuando obtuvo 22%.

Larrañaga, acompañado por los principales dirigentes sectoriales, elogió el esfuerzo a favor de la “renovación” del partido, saludó a los militantes y a los jóvenes, y calificó a la votación de “excepcional”.

“El Partido Nacional no registraba esta votación desde 1989”, sostuvo.

Extendió los agradecimientos a todos los sectores, en las figuras de Luis Alberto Heber (Herrerismo), de Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) y Eber Da Rosa (Alianza Nacional).

“Esto transforma a nuestra colectividad política como una de las garantes de la institucionalidad democrática y de la libertad en este país”, dijo.

En el final de su alocución, lanzó una sentencia de Wilson Ferreira: ‘Al país lo que necesite y al gobierno lo que merezca’.

ITINERARIO. “Va a ser ajustado, seguramente”, se aventuró a decir Larrañaga cuando llegó al comando sobre las 19.30 desde Paysandú. “Sigo teniendo fe y esperanza”, agregó, en rueda de prensa en la puerta de la sede.

Todo era tensión y los dirigentes hacían fila mirando los canales de televisión, esperando los pronunciamientos de las empresas encuestadoras.

“A esta hora cayó el lazo”, dijo 20 y 25 el candidato a la vicepresidencia, Sergio Abreu, repitiendo la máximaque Larrañaga transmitió sin cesar durante los últimos días de campaña.

Mientras, el candidato y los principales dirigentes sectoriales seguían las transmisiones de televisión desde el primer piso del comando. “La taba está en el aire”, acotó Abreu.

“Con mayoría parlamentaria, pueden ser como Chávez”, gritó un militante, cuando los titulares de las empresas de opinión pública jugaron sus proyecciones.

Las caras largas fueron totales. La esperanza era grande y la desazón operó en correspondencia. Varias jóvenes con buzos azules con la leyenda: “Larrañaga 100%” lloraban desconsoladamente.

“Los votos de Pirarajá no están, hay que esperar”, gritaba otro militante, aludiendo a los sufragios del Interior.

“Hay que esperar hasta el final; el Partido Nacional ha demostrado varias veces energía en momentos difíciles”, destacaba Pablo Iturralde, de Alianza Nacional.

“¡Vivan los blancos! ¡Viva Larrañaga!”, se escuchó cuando Luis Eduardo González, de Cifra, dio el resultado de su trabajo, sobre las 21 y 20, anunciado que la victoria de Vázquez estaba consumada. “¡El 34% los blancos, vamos a arriba!”, gritó otro militante, entonces.

“Ya ganamos algo muy importante. Los que decían que había nacido un nuevo bipartidismo, con el Partido Colorado y el Frente Amplio, quedaron desautorizados”, dijo el dirigente Jorge Gandini.