No podemos conformarnos con la mediocridad

Estuvo en la ciudad de Rivera la economista María Dolores Benavente, asesora de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios y Vicepresidenta de República AFAP.

Visitando la redacción del Jornal A PLATEIA, a través de la intermediación del presidente de la Asociación Comercial e Industrial de Rivera, se tuvo la oportunidad de conocer su parecer sobre la actual situación de la frontera y del país.

Con optimismo Benavente dijo que la luz al final del tunel, en lo que tiene que ver a la crisis, dijo que existe y principalmente en un departamento como éste, vinculado a la producción agropecuaria, madera, vino y mieles.

«Posiblemente el repunte económico llegue antes que a otros departamentos que están más vinculados al comercio tradicional, porque los sectores que se están recuperando son fundamentalmente los vinculados a la exportación y en algunos casos al turismo al influjo de lo que está pasando en Argentina y Brasil».

La profesional indicó que departamentos fronterizos como Rivera, se van a ver muy influidos por la prosperidad sólida que está adquiriendo Brasil. «Volvió a crecer según los últimos indicadores con solidez financiera y fiscal y eso los va a arrastrar hacia la buena».

Insistió que para la Cámara Nacional de Comercio, el que le vaya bien a Brasil no es suficiente para que Uruguay se recupere.

Agregó que «no nos basta a nosotros el haber pasado por esta crisis del siglo XIX, por su violencia, y no haber aprendido nada».

Indicó que no se puede depender del influjo que a Argentina le vaya mejor o porque Brasil está mejor «no podemos confirmarnos con la mediocridad y qeudense tranquilos que para fin de año estamos saliendo».

Explicó que esa conformidad permitirá que se salga de esta crisis y se comience a crecer, «hasta que la región otra vez tenga problemas y como nosotros no hicimos nada para ordenar nuestra casa, cuando ellos caigan, vamos a caer».

Con respecto a las exigencias del Fondo Monetario Internacional, Benavente dijo que «hoy por hoy, lo único que está exigiendo es tener un superávit primario, es decir, ingresos del gobierno, menos gastos del gobierno antes de pagar intereses y no le importa como se llegue a ese superávit primario».

Ejemplificó que a lo que exige el FMI, se puede llegar, ahorcando a la gente con más impuestos y de hecho más no se puede resistir o achicando el Estado.

El último tiene dos maneras, una por precio, es decir, pagando los salarios con menos aumentos de lo que ha sido la inflación, pauperizando los sueldos «que a nuestro juicio es insostenible y otra por cantidad». «Esta última es la que se practica en las empresas, si uno tiene que hechar a una persona lo hace, por más duro y antipático que sea. Se le paga un seguro de paro, hasta que la situación se arregle un poco, pero se ahorra primero un porcentaje porque no le va a pagar el 100% del salario y segundo, todo el gasto asociado que sabemos que es un jolgorio».

La profesional ejemplificó con el gasto excesivo de los autos oficiales, secretarios, teléfonos, faxes, computadora, viajes y viáticos, de todo. Entonces todos esos gastos son ahorrados y encima el porcentaje del salario».

O sea que hasta que al Estado no se le haga una reforma así de dura, que hay que bajar el gasto por cantidades, «vamos a estar condenados a repetir los errores, porque ahora vamos a crecer y nos vamos a olvidar que teníamos que teníamos que hacer el ajuste. Cuando venga la próxima recesión vamos a acordar y decir porque no habremos hecho las cosas en su momento, porque nos va a pegar y muy duro la próxima vez».

A la Cámara lo que le preocupa es que el FMI no puso una meta en cuanto al resultado.

Esta medida del ajuste de gasto por cantidad no es popular, pero «me pregunto si es popular tener un conflicto cada cuatro meses porque se da un aumento de sueldo a los funcionarios públicos del 2% cuando la inflación fue del 20%. ¿Eso sí es popular? ¿O tener una desocupación en el sector privado rondando el 20%? ¿O tener niveles de pobreza y marginalidad que se nos viene porque no tengo recursos, porque el Estado quedó quebrado?».