Nueva decisión de Botnia: detención de obras sin fecha

La compleja situación que rodea el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de dos plantas de celulosa agregó ayer un nuevo elemento. La empresa finlandesa Botnia anunció que ya no tiene una fecha marcada para detener sus obras en Río Negro, como había anunciado, lo que generó desconcierto entre los trabajadores del sector.
Botnia informó ayer la novedad al Sindicato Unico de la Construcción y Afines (Sunca), que agrupa a los trabajadores de la construcción y en los últimos días realizaba gestiones para asegurar los salarios de los obreros en caso de que los emprendimientos se detengan, informó a El Observador el secretario general del gremio, Jorge Mesa.

Botnia anunció la suspensión de las obras de su planta de celulosa el pasado domingo 26. El miércoles 29, la empresa puso una fecha a esa paralización e informó a una delegación del Sunca que el último día de trabajo sería el jueves 6 de abril.

Sin embargo, ayer Mesa recibió una llamada telefónica del jefe de obras de la planta, que le rectificó lo que 24 horas antes le habían dicho las principales autoridades de la firma. “La comunicación de ayer se retiró”, escuchó Mesa del otro lado de la línea. La resolución también fue informada a los 1.500 obreros que trabajan en Fray Bentos.

“La comunicación de paralización se retiró y se sigue trabajando. Esto por un lado nos saca un problema inmediato, que es el de asegurar los jornales de los obreros durante la paralización. Pero por otro lado, nos genera preocupación, por la forma en que se procesan los cambios de rumbo en horas”, dijo Mesa. Agregó que si la empresa comunica en forma pública próximamente una nueva fecha de paralización sin antes acordar el tema con los obreros, habrá un conflicto seguro.

El dirigente informó que la empresa transmitió que la nueva decisión fue tomada directamente por las principales autoridades de Botnia, en Finlandia. El presidente de Botnia a nivel mundial, Erkki Varis, está en Montevideo.

La suspensión de obras es uno de los requisitos exigidos por Argentina para negociar para superar la crisis que enfrenta a los países por la instalación de la planta de Botnia y otra de la empresa española ENCE. El Observador no pudo ayer comunicarse con autoridades de la firma finlandesa.


Optimismo. Mientras tanto, los gobiernos continúan las negociaciones en procura de lograr un acercamiento que permita solucionar el conflicto, tras la frustrada cumbre presidencial en la estancia presidencial de Anchorena. Ayer en la mañana, el presidente Tabaré Vázquez analizó el tema junto al secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, y el canciller Reinaldo Gargano en el Palacio Estévez. Tras el encuentro, Gargano se mostró optimista y dijo tener esperanza en que la solución al conflicto llegue en los próximos días. “El lunes podrían haber avances”, sostuvo.

“Hemos hecho un planteo que ha sido recibido por el Poder Ejecutivo argentino, en la base de un documento que se había acordado y surgieron dificultades de última hora; que son las que tratamos de superar” agregó. El canciller dijo que Uruguay ya hizo “una concesión muy importante” al habilitar un control conjunto de las plantas.

Gargano evitó dar detalles sobre los contactos “para evitar que la situación se agrave o sumar más dificultades al posible acuerdo”. En el gobierno existe hermetismo sobre el tema, ya que no se quiere emitir declaraciones que afecten las negociaciones. “Hay que bajar los niveles declarativos”, sostuvo un integrante del Poder Ejecutivo.


Racionalidad. Del lado argentino, sí hubo detalles sobre las negociaciones. El jefe del gabinete, Alberto Fernández, dijo que a diferencia de lo que ocurrió con la comisión técnica que funcionó durante seis meses sin éxito, su gobierno quiere que los países detallen exhaustivamente los puntos sobre los que un grupo de técnicos deberá pronunciarse. Uruguay “propone hacer definiciones más laxas”, dijo en una entrevista con la Radio 10 de Buenos Aires.

Fernández dijo que uno de los puntos en discusión es que Uruguay no quiere hacer un estudio ambiental que analice “el efecto acumulativo de ambas plantas”.

Opinó además que este tema se soluciona “con racionalidad” e indicó que la cumbre se suspendió “porque no tenía mucho sentido hacerla”. “Nosotros no queremos una declaración formal de la buena voluntad, sino que queremos resolver el problema, necesitamos un estudio ambiental para saber sobre qué discutimos”, subrayó.