Nueva reunión de Unasur por Bolivia en Nueva York

Mientras el diálogo entre el gobierno y la oposición de Bolivia sigue trabado en busca de encontrar una solución a la crisis del país, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) confirmó para mañana una nueva cumbre para monitorear la situación en ese estado.

Al igual que para el anterior encuentro del 15 de septiembre, la presidenta pro-témpore de la organización, la mandatario chilena Michelle Bachelet fue quien realizó la convocatoria para este nuevo cónclave de la Unasur. Este tendrá lugar en Nueva York, con los presidentes que ahí se encuentren asistiendo a la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La reunión se realizará en las dependencias del edificio de la ONU y servirá para realizar un seguimiento de los acuerdos alcanzados el 15. En esa ocasión, se decidió apoyar al gobierno de Evo Morales y facilitar una mesa de diálogo, aspectos ambos que serán monitoreados.

No todos los presidentes que asistieron a la primera cumbre estarán en Nueva York. Entre quienes ya viajaron a Estados Unidos se encuentran los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Cristina Fernández (Argentina), Álvaro Uribe (Colombia), Fernando Lugo (Paraguay), además de la propia Bachelet y Evo Morales.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que participó de la cumbre en Santiago, no asiste a la Asamblea General de la ONU, pero se espera que su gobierno esté representado en la reunión de Unasur.

En Bolivia, el diálogo entre las partes se encuentra en un tenso tira y afloje tras cinco días de negociaciones de paz al término de más de tres semanas de una convulsión social que dejó 19 muertos en el país.

Morales y los prefectos (gobernadores) Rubén Costas (Santa Cruz), Mario Cossío (Tarija), Savina Cuéllar (Chuquisaca) y Ernesto Suárez (Beni) no han logrado ponerse de acuerdo. Los principales temas de confrontación son las autonomías que reclaman los opositores, la Constitución que el gobierno quiere aprobar y un impuesto de hidrocarburos que La Paz recortó a las regiones.

«No vamos a dejar el diálogo, creemos que hemos logrado avances», afirmó Cossío al cerrarse esta fase de negociaciones que, dijo, volverá a abrirse el jueves.

El optimismo opositor contrastaba con la desazón oficialista. El vicepresidente Álvaro García Linera dijo que el gobierno sospecha que los prefectos «no tienen voluntad de firmar un documento de gran acuerdo nacional». Organizaciones oficialistas ya hablan de marchas a bastiones opositores.

El País Digital