Nueva Zelandia aprovecha la crisis para fortalecer su productividad.

Pese al aumento de su desempleo y del déficit fiscal, el país oceánico implementó un sistema, acompañado de medidas contracíclicas, que le permiten amortiguar el impacto de la crisis. José Prunello, director para Sudamérica de la New Zealand Trade and Enterprise, la agencia de desarrollo económico del gobierno de Nueva Zelandia, explicó a En Perspectiva el acuerdo que el Estado realizó con empresas y sindicatos para, a través de subsidios, no solo paliar la situación, sino también “aprovechar la crisis para mejorar la productividad el país”.

(Emitido a las 8.57 horas)

EMIILIANO COTELO:
Si Uruguay es un modelo para armar, Nueva Zelandia es para muchos el espejo en el cual mirarse. Es comparable con Uruguay por su economía volcada a la producción agropecuaria y el turismo, su clima templado, su tamaño, su pequeño mercado interno y el alto nivel educativo de su población.

Sin embargo, a diferencia de Uruguay, aquel pequeño país de Oceanía es un referente mundial en productividad, en investigación y desarrollo de tecnologías asociadas al agro, en inserción internacional con acuerdos comerciales amplios, y en estabilidad de sus políticas de Estado. El Producto Bruto Interno (PBI) per cápita es de 30.000 dólares, el triple que el PBI uruguayo.

Por todo eso, para varios gobernantes y dirigentes políticos de nuestro país, Nueva Zelandia es un espejo que hay que atender.

Pero la crisis mundial que se desató el setiembre pasado golpeó fuerte su economía, que ya venía con problemas.

Castigada por la caída de los precios internacionales de los productos agropecuarios y por la retracción de la demanda externa, la economía de Nueva Zelandia tiene hoy sus problemas. El desempleo llegó al nivel más alto en seis años, el déficit fiscal creció considerablemente y se prevé que el PBI caiga en 2009 por segundo año consecutivo.

Por todo esto, debió aplicar medidas drásticas. Apostó a una reducción de impuestos y al incremento de la inversión pública para reactivar la economía.

¿Qué cambió en Nueva Zelandia en estos meses? ¿Qué lecciones arroja la crisis? ¿Por dónde llegan las soluciones para salir rápidamente de ella?

***

EC – Estamos con José Prunello, director para Sudamérica de la New Zealand Trade and Enterprise, la agencia de desarrollo económico del gobierno de Nueva Zelandia, que tiene oficinas distribuidas por todo el mundo. Prunello, en particular, se desempeña en la Embajada en Buenos Aires.

Antes de que estallara la crisis global en toda su dimensión, esta que se produjo a partir de setiembre del año pasado, Nueva Zelandia ya tenía dificultades, estaba en recesión desde comienzos de 2008.

JOSÉ PRUNELLO:
No diría ya en recesión, pero ya se comenzaban a notar algunos factores, sobre todo en el mercado inmobiliario, que había venido creciendo excesivamente. Había una cierta burbuja de precios en el sector inmobiliario, ya a principios de 2008 comenzaron a descender o a aflojarse los precios de las propiedades, y eso ya fue un primer signo de que comenzaba un problema…

EC – …Por otro lado, Nueva Zelandia también tuvo su sequía.

JP – Es cierto, también hubo algunos problemas en el campo. De todas maneras, es bueno puntualizar que a pesar de todo no tuvo ningún tipo de problema financiero como los que afectaron a países como Estados Unidos y el Reino Unido. El sistema bancario neocelandés no ha sufrido en la misma manera, porque tiene otro tipo de controles que impidieron el tipo de creatividad financiera que ha existido en otros países y que provocó los problemas ya conocidos en Estados Unidos, en Islandia y en el Reino Unido.

EC – Para finales de 2008 los neocelandeses esperaban retomar el crecimiento de su economía, y fue cuando vino el cimbronazo del crac financiero a nivel global. ¿Cómo se manifestó en la economía neocelandesa esa segunda ola de inconvenientes? ¿Qué tipo de impactos ha habido en la evolución del producto, en las exportaciones, en el turismo? Vamos a empezar a resumirlos.

JP – El principal agente de trasmisión ha sido el comercio, las exportaciones, porque Nueva Zelandia es un gran exportador de productos alimenticios, de productos primarios, y a raíz de la crisis hubo una baja muy grande en los precios de muchos de esos productos, particularmente dramática en el caso de los productos lácteos, y eso se trasmitió al resto de la economía.

Otro de los efectos ha sido la baja en el precio de las propiedades, con un consiguiente efecto en la sensación de riqueza de los consumidores. Esto ha hecho que haya habido una retracción, no muy grande, pero una retracción en el consumo interno. El desempleo ha aumentado, aunque en términos relativamente contenidos comparado con lo que se puede ver en los países de América del Sur.

EC – Yo decía que el desempleo ha alcanzado un nivel récord, pero corresponde aclarar que ese récord es un 5%, que para nosotros es una meta todavía no lograda; hemos estado con desempleo muy bajo últimamente, pero no pudimos tocar el 5%.

JP – Nueva Zelandia tuvo desempleo muy bajo, incluso tuvo problemas de empleo, de escasez de mano de obra en los años 2005, 2006 y 2007, cuando el desempleo estuvo cercano a 2%. En el año 2008 subió a alrededor de 3-4%, y este año está en alrededor del 5% según la última medición.

EC – De todos modos, es una marca relativamente buena. En la región, Australia, su vecino gigante, está un poco por arriba, 5,4%, y Estados Unidos está arriba del ocho y España arriba del 17%. Son comparaciones que los propios neocelandeses hacen hoy para destacar cuál es el punto de su crisis.

JP – Es distinto el grado de impacto, es más moderado. Determinadas medidas que se tomaron en Nueva Zelandia afortunadamente han tenido éxito en contener el efecto de la crisis.

EC – Cuando se desató la crisis financiera global Nueva Zelandia cambiaba de gobierno. Fue prácticamente simultáneo, a fines del año pasado se produjo una rotación de partidos en el poder. Después de nueve años con la laborista Hellen Clerk como primera ministra, pasó a tomar el control el Partido Nacional, el partido conservador, y asumió John Key. ¿Cómo jugó esto? Hellen Clerk ya estaba moviéndose en torno a los inconvenientes que se venían suscitando, y el gobierno de John Key implicó un cambio de rumbo. ¿Qué implicó esta transición?

JP – Cada gobierno tiene su acento. Sin embargo, cabe destacar que determinadas políticas continúan a pesar de los cambios de gobierno. Por ejemplo, una medida importante para aminorar o reducir el efecto de la crisis ha sido la tasa de cambio flotante. De una tasa de cambio cercana a 80 centavos de dólar neocelandés por dólar estadounidense a principios de 2008, se pasó a una tasa de 45 centavos a fines del mismo año, y ahora está oscilando entre los 55 y los 60 centavos. Esta relativa depreciación de la moneda neocelandesa ha permitido compensar en parte la caída de los commodities de exportación, con lo cual el impacto de esos menores ingresos en términos de moneda nacional ha sido reducido. Esa política se ha seguido desde hace muchos años en Nueva Zelandia.

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
¿Qué sectores se han beneficiado con esa devaluación del dólar neocelandés?

JP – Los sectores exportadores, sobre todo los exportadores de productos primarios, han sido particularmente favorecidos, o al menos han visto reducido el impacto negativo de la baja de los precios internacionales. De todas maneras, hay que tener en cuenta que el precio de la leche pagado a los productores primarios, que es un precio fundamental en la economía de Nueva Zelandia, bajó en forma importante en términos de moneda local entre el año 2008 y este 2009, ha habido una baja bastante considerable que los productores han tenido que absorber, además de tomar determinadas medidas de reducción de costos.

EC – Ya que hablamos de la leche, conviene recordar el papel de líder en el mercado mundial de los lácteos que juega Nueva Zelandia, sobre todo a partir de su empresa Fonterra.

JP – Si bien Nueva Zelandia tiene una proporción relativamente modesta de la producción mundial de leche, es el principal exportador mundial de productos lácteos. Aproximadamente un 30% del comercio de leche en el mundo está manejado por empresas neocelandesas, principalmente Fonterra.

EC – Entonces, por un lado estuvo la devaluación del dólar neocelandés, y por otro una tasa de interés muy baja. ¿Cómo se ha manejado la tasa de interés?

JP – La tasa de interés no era tan baja el año pasado, lo cual le ha permitido al Banco Central usarla como variable para disminuir el efecto de la crisis. En este momento la tasa todavía está por encima de la que se está registrando en Europa y Estados Unidos, todavía hay cierto margen de maniobra.

EC – ¿Qué otras medidas ha puesto en marcha el gobierno para enfrentar los impactos de la crisis internacional?

JP – Una de las medidas más importantes ha sido un acuerdo con empresarios y sindicatos para reducir la jornada laboral de 10 días laborales a nueve, y el gobierno subsidia ese décimo día, siempre y cuando la empresa organice actividades de entrenamiento para los trabajadores. El gobierno ha establecido que no solo quiere paliar la situación social, sino además aprovechar la crisis para mejorar la productividad el país, y una de las maneras de hacerlo es tener una fuerza laboral mejor entrenada. Por eso el gobierno está subsidiando un día de entrenamiento o de reentrenamiento laboral de los trabajadores por cada 10 días laborales.

EC – Es una de las fórmulas que se discuten en todo el mundo en estas circunstancias cuando se procura preservar el empleo, la reducción de la semana laboral. Ustedes han optado por una fórmula de subsidiar un décimo, uno de cada 10 días de trabajo, con la condición de que se desarrollen cursos de capacitación organizados por las empresas.

JP – Este décimo día es cofinanciado entre el gobierno y la empresa.

JAE – Aquí en Uruguay se está yendo a un modelo parecido, pero focalizado. ¿Lo que está llevando adelante el gobierno de Nueva Zelandia es puntual o es generalizado?, ¿todas las empresas pueden entrar en el plan?

JP – Casi todas las empresas pueden entrar, no hay discriminación por sectores.

JAE – No es el sector exportador, que es el más afectado, el que puede acogerse a esto, sino que también puede hacerlo una empresa de servicios.

JP – Correcto.

EC – ¿Qué otras medidas se han adoptado? El gobierno ha decidido destinar un gasto importante a enfrentar la crisis.

JP – Es cierto. Nueva Zelandia es una economía pequeña comparada con los otros socios de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), pero es el país de ese grupo que está invirtiendo más, alrededor del 5% de su PBI, en medidas contracíclicas, el Estado está haciendo una inversión muy grande para tratar de paliar el efecto de la crisis.

EC – ¿La situación fiscal previa de Nueva Zelandia permitía dar este paso con comodidad?

JP – Sí, porque durante muchos acumuló superávit fiscal y redujo su nivel de deuda fiscal, que es menos del 30% del PBI. Esto le permite, por una parte, partir de una situación fiscal relativamente buena, aunque hacia finales del año pasado se pasó de una situación de superávit fiscal a una situación de déficit fiscal. Pero el hecho de tener una deuda relativamente baja le permite al Estado endeudarse para paliar esta crisis momentánea sin mayores consecuencias sobre los niveles de riesgo país o de tasa de interés.

EC – Según las previsiones que estuvimos revisando en la prensa internacional, el déficit fiscal de Nueva Zelandia podría llegar este año al 6% del PBI.

JP – No creo, en este momento la tendencia es hacia alrededor del 3%, y el gobierno está tomando medidas, sobre todo en el manejo del gasto público, para tratar de contenerlo al máximo, tener el máximo efecto sobre la economía, pero con el mínimo de derroche y de gasto. El gobierno quiere manejar con prudencia eso, entonces está tomando medidas para no sobrepasar niveles prudenciales de gasto.

JAE – Esa estimación del 6,3% es de la revista The Economist, que a su vez prevé un mantenimiento del déficit para el año 2010 en ese orden y una baja para el año 2011. Pero es importante el punto de partida; durante muchos años el gobierno de ese país se preparó para una eventual crisis como la que se está viviendo.

JP – Claro, acumulando superávit y reduciendo deuda, de manera que cuando llegaran los malos tiempos o la época de las vacas flacas fuera posible tomar medidas contracíclicas.

EC – ¿Cuáles son esas medidas? Mencionó una de ellas.

JP – Como dije, una es el aumento del gasto público en subsidios para entrenamiento. Otra es un factor automático, hay un aumento bastante importante en los subsidios al desempleo; en Nueva Zelandia los trabajadores tienen derecho universal al seguro de desempleo, por lo tanto al perder su trabajo tienen derecho a solicitarlo. Y al haber una reducción en el empleo o un aumento en el desempleo, estos subsidios aumentan también, y eso engruesa el gasto público.

EC – ¿Cómo funciona el seguro de desempleo? ¿Por cuántos meses es?

JP – Es indefinido hasta que el trabajador encuentre otro trabajo.

EC – Esa es una diferencia importante con el caso uruguayo, donde el seguro de paro tiene un límite, tiene una duración concreta; eventualmente pueden aprobarse ampliaciones, pero son puntuales. Por otro lado, en Nueva Zelandia se han reducido impuestos.

JP – Ha habido una reducción importante en los impuestos a los ingresos. Nueva Zelandia tiene un sistema de impuesto a la renta universal y progresivo, que si bien tiene pocos estratos, es muy simple: todo el mundo paga. Y el gobierno al ingresar cumplió con su promesa electoral de reducir el impuesto a la renta, lo cual ha aumentado la capacidad de gasto de la mayoría de las familias…

EC – …Había toda una discusión sobre si con determinadas modificaciones que se habían hecho al impuesto a la renta no se terminaba recaudando más de lo que se había previsto. Había quienes sostenían que sí y que tenía que venir esa rebaja.

JP – No tengo datos sobre eso. El gobierno tenía previsto un aumento de esta reducción, una nueva reducción del impuesto a la renta para el año próximo, pero debido al deterioro en las cuentas públicas hay bastante consenso en el gobierno, en el Banco Central y entre casi todos los observadores en que esa nueva rebaja se debe posponer para no dañar excesivamente las cuentas públicas.

EC – Además de la reducción en el impuesto a la renta, ¿qué otras medidas de estímulo fiscal se han aprobado?

JP – Se han aumentado las partidas para el gasto en infraestructura, sobre todo en caminos y obras de energía. Esas medidas también tienden a reactivar la economía. Y se han reforzado algunos programas sociales para paliar los problemas que siempre hay en este tipo de emergencias, donde determinadas familias sufren más que otras y el gobierno trata de paliar esa situación.

JAE – ¿Cuál es el rol del Estado en las inversiones en infraestructura? ¿El Estado participa con empresas propias, participa apoyando a empresas privadas y tiene alguna participación o injerencia en el sector privado? ¿O directamente facilita que los empresarios desarrollen esas actividades?

JP – En Nueva Zelandia hay empresas públicas, la empresa de correos es pública, hay empresas de energía del Estado; se manejan independientemente, tienen un governance similar al de cualquier empresa privada, pero el total de las acciones está en manos del Estado. Hay empresas del Estado como la empresa de ferrocarriles y las empresas de energía, empresas de agua, etcétera. A ese tipo de empresas el gobierno le está aumentando partidas para reforzar la obra pública.

EC – ¿El Estado ha tenido que aumentar su presencia en la economía, como ha ocurrido en otros países, ha tenido que tomar parte en el capital accionario de empresas privadas en dificultades?

JP – No, no ha habido ese tipo de fenómenos. Si lo hay, puede ser algo muy aislado, pero no lo ha habido ni es política del gobierno tomar este tipo de acciones.

***

EC – Vamos al plano comercial.

JAE – Desde que la crisis se desató en el mundo han aparecido tentaciones de muchos países por hacer más restrictivo el comercio para preservar sus economías, para protegerse. Y Nueva Zelandia es una economía abierta, que tiene mucho intercambio, mucha exportación hacia otros mercados. ¿Cómo ve este fenómeno?

JP – El gobierno ve con muchísima preocupación este tema. Nueva Zelandia siempre ha sido un país militante del libre comercio, que defiende muy fuertemente el libre comercio y la necesidad de evitar tentaciones de ese tipo. No se ha aplicado ninguna medida restrictiva del comercio, al contrario, se está tratando de acelerar las negociaciones de acuerdos de libre comercio con distintos países.

EC – ¿Cuáles se están negociando?

JP – Una de las principales es la negociación con Estados Unidos, que ha sido muy larga y ha tenido aceleraciones y frenos, según la situación política en Estados Unidos…

EC – …Allí hay que anotar un detalle significativo: Australia sí tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos desde hace muchos años, y eso es un problema para Nueva Zelandia.

JP – Exacto, porque Nueva Zelandia tiene un acuerdo de libre comercio y de cooperación económica con Australia desde hace ya muchos años, que es muy estrecho y muy completo. Además, Australia es el primer socio comercial de Nueva Zelandia y Estados Unidos es el segundo, tendiendo al tercero, ya que China tiende a posicionarse en el segundo lugar. Estados Unidos es un mercado importantísimo para Nueva Zelandia y por tanto un acuerdo con ese país es fundamental.

EC – Ese acuerdo se ha venido demorando por razones históricas, por diferencias en el terreno político entre los neocelandeses y los gobiernos de Estados Unidos, por ejemplo en temas nucleares, etcétera.

JP – Sí, pero esos temas se han superado políticamente, no son más obstáculo; los obstáculos vienen más bien por el lado de ciertos legisladores en el Congreso de Estados Unidos que tienen preocupaciones respecto de determinadas producciones sobre todo agropecuarias en su país. Son negociaciones que se han llevado por muchos años, que han ido progresando, y somos optimistas, esperamos que a medida que vaya pasando lo peor de esta crisis se pueda aliviar, sobre todo porque Nueva Zelandia es un país relativamente pequeño que no le puede provocar un problema comercial muy grande a Estados Unidos.

De todas maneras, el gobierno neocelandés en todos los foros ha remarcado muy fuertemente la importancia de evitar la tentación proteccionista, porque sería tirarse un tiro en su propio pie: el que aplica alguna medida proteccionista se expone a que otros le retribuyan.

EC – Nueva Zelandia tiene un TIFA con Estados Unidos. ¿Qué le ha significado en materia comercial?

JP – El mercado de Estados Unidos es el segundo mercado para Nueva Zelandia, por tanto ha habido una actividad comercial muy importante, muchas empresas neocelandesas están instaladas en Estados Unidos y comercian regularmente, e incluso hay empresas que han invertido en Estados Unidos, que tienen fábricas e importantes intereses en ese país. Estados Unidos es un socio comercial fundamental para Nueva Zelandia.

EC – ¿Qué papel está jugando la institución en la que usted se desempeña, New Zealand Trade and Enterprise, en este contexto tan complicado?

JP – Continuamos con nuestra actividad de apoyo al comercio y a las inversiones de empresas neocelandesas en todo el mundo. Estamos reforzando al máximo posible con el apoyo de la oficina de garantías financieras del gobierno, el Export Credit Office. El gobierno también ha reforzado la capacidad de esta oficina para ofrecer garantías bancarias que les permitan a las empresas acceder a mejor crédito comercial para la exportación y así evitar paralizar o perder contratos, porque uno de los efectos de esta crisis es que se ha reducido el crédito comercial para las empresas, sobre todo para las pequeñas y medianas.

EC – ¿En qué medida esta situación es una preocupación a nivel político y social dentro del país? ¿En qué medida esto se está procesando de manera consensuada? ¿Qué tipo de conflictos se ha generado en Nueva Zelandia?

JP – Es una democracia, todo se discute y hay distintos puntos de vista sobre distintos aspectos, pero en general el país ha tenido un nivel de conflictividad muy bajo y en cierta manera hay un consenso bastante grande. El gobierno tiene un alto grado de popularidad y un apoyo importante en esta situación.

Yo diría que, en general, en el público de Nueva Zelandia hay preocupación, pero no hay histeria respecto a este tema. Se está manejando de una manera muy prudente; se discute, pero no se ven mayores conflictos.

***

Transcripción: María Lila Ltaif