Obama busca apoyo republicano a su Plan de Reactivación económica.

El presidente de Estados Unidos subrayó la «urgencia» que tiene aprobar su plan dados los «mensajes diarios» que brindan las estadísticas económicas. Al término de la reunión con republicanos de la Cámara, y previo a entrevistarse con los del Senado, Obama habló de un «maravilloso» y «constructivo» intercambio de ideas.

El gesto de reunirse con los republicanos, en sí mismo, constituye un esfuerzo sin precedentes por parte de Obama para cumplir su promesa de gobernar de forma bipartidista. Nunca antes un presidente había acudido a la semana de su mandato al Capitolio, y mucho menos para reunirse con la fuerza política rival. El gesto se revaloriza ya que Obama cuenta con votos más que suficientes de su partido para sacar adelante esta ley que busca sacar adelante al país de su peor crisis en ocho décadas; pero el mandatario ha buscado el mayor respaldo político posible.

Los republicanos de la Cámara de Representantes han tildado de «partidista» al plan tal cual está estructurado. A ellos no les convencen los masivos gastos públicos previstos por el gobierno demócrata, unos 550.000 millones de dólares en inversiones diversas (infraestructura, energía, educación, salud) y US$ 275.000 millones en exenciones fiscales.

Obama prometió «flexibilidad» ante las propuestas de la oposición. Dijo estar consciente de que no habrá un «apoyo del 100%» pero que va a «continuar acogiendo buenas ideas» de los republicanos.

El líder republicano de la Cámara Baja, John Boehner, afirmó que su partido espera seguir trabajando con Obama para mejorar el plan, y coincidió con otros dirigentes en que el presidente está dispuesto a escuchar sus ideas.

Una de las primeras concesiones ha sido, según informaron ayer fuentes demócratas, la eliminación de la partida destinada a ayudas a la planificación familiar, incluida la subvención de los anticonceptivos. Esas ayudas son una parte anecdótica (unos 200 millones de dólares) del gigantesco programa por US$ 825.000 millones, pero los republicanos lo llevan mencionando desde hace días como un ejemplo de las imperfecciones del plan y de lo poco útil para promover el empleo. Otros hablan de que el proyecto no actúa con la premura necesaria: la Casa Blanca habla de que se invertirá un 75% del total en los primeros 18 meses; pero la Oficina de Presupuesto del Congreso tiene cálculos distintos, solo se gastaría el 64% en 19 meses.

Por su lado, los demócratas en la Cámara se han mostrado poco permeables a las críticas republicanas. «Es difícil escuchar consejos de las personas que condujeron las políticas que provocaron un crecimiento de la deuda y una economía débil como no se veía desde los años 30», estimó el legislador oficialista Steny Hoyer.

esfuerzo. La versión definitiva del plan de estímulo saldrá de la conciliación de las versiones que aprueben la Cámara y el Senado, y debería de estar sobre la mesa del presidente para su firma a mediados de febrero. Ese plan es el pilar sobre el que Obama intenta crear cuatro millones de empleos, relanzar la economía local y empujar a las del resto del mundo.

Casi con toda seguridad será aprobada, con los votos republicanos o sin ellos. Si éstos llegan a un entendimiento con la mayoría demócrata, mejor para Obama, que podrá, no sólo demostrar su vocación bipartidista, sino afrontar el resto de su mandato con mayor autoridad ante los ciudadanos y ante Wall Street. Si los republicanos se distancian de este proyecto, Obama siempre podrá decir que hizo lo que pudo y los votantes decidirán en su día quién estaba en el lado equivocado de la historia.

La Cámara se pronunciaría hoy sobre una primera versión del proyecto. El Senado lo votaría la semana próxima. Luego de las reuniones de ayer, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo ser optimista sobre el apoyo republicano.