Obama dio el primer paso hacia un diálogo con La Habana

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama levantó ayer todas las restricciones de viajes y envío de remesas para los cubanoestadounidenses con familia en Cuba, en un primer paso hacia un diálogo diplomático con La Habana. La medida despeja la cancha a los presidentes latinoamericanos, quienes durante la cumbre de las Américas –entre el viernes y el domingo en Trinidad– instarán al presidente a levantar el embargo que desde hace 47 años pesa sobre la isla.
El levantamiento de restricciones impuestas por el ex presidente George W. Bush beneficiará a 1,5 millones de cubanoestadounidenses, que podrán viajar y mandar dinero de manera ilimitada a sus familiares a la isla. Pero Obama también autorizó que compañías estadounidenses establezcan conexiones de fibra óptica y satelitales con Cuba y negocien con sus pares en la isla para ofrecer servicios de telefonía móvil, así como ampliar la lista de productos humanitarios que puedan ser exportados a la lista.

Hacia el diálogo. El presidente del Diálogo Interamericano, Peter Hakim, consideró que la decisión de Obama “va en la dirección adecuada”, pero constituye un “primer paso muy modesto, pequeño”. Para este experto, lo que pretende el gobierno estadounidense con esta medida es “poner a prueba” la reacción de la comunidad cubanoestadounidense y de los estadounidenses y, sobre todo, la respuesta de La Habana para averiguar si el régimen “está realmente dispuesto a sentarse a hablar” con Washington y discutir sus diferencias.

Hakim parte de la base de que Estados Unidos no ha levantado las restricciones a Cuba con una perspectiva “unilateral”, sino que espera “reciprocidad” por parte del régimen de Raúl Castro. En su opinión, es indiferente si se dan pasos “pequeños o grandes, lo importante es que se den”.

El responsable de la diplomacia de Estados Unidos en La Habana entre 1979 y 1982 y director del Programa de Intercambio con Cuba de la Universidad de Johns Hopkins resaltó que “Estados Unidos tiene que promover un diálogo normal. Nuestro objetivo ya no es derrocar al gobierno cubano”.

Frente a aquellos que valoran la decisión de Obama, otros, como el director ejecutivo de la Fundación para una Cuba Libre, Frank Calzón, se muestran escépticos. En cuanto al envío de dinero a la isla, Calzón dijo que “si es una cantidad razonable” para ayudar a las familias, la medida beneficia a los cubanos, pero si no impone un tope, entonces “solo ayuda al Banco Nacional de Cuba a lavar dinero”.

Latinoamérica. Con esta decisión Obama despeja la cancha a los presidentes latinoamericanos que durante la Cumbre de las Américas –primera reunión entre Obama y sus homólogos– pondrán a Cuba como punto neurálgico en las relaciones de Estados Unidos con el resto del continente. En tanto los líderes latinoamericanos están divididos sobre muchos asuntos, coinciden en que Obama debería levantar el embargo comercial de Estado Unidos a Cuba.

Del socialista venezolano Hugo Chávez al presidente Felipe Calderón de México, de política pro empresarial, los líderes ven un cambio en la política hacia Cuba como punto de partida para revivir las relaciones de Estados Unidos con la región, que están en su punto más bajo en dos decenios.

Obama, nacido seis meses antes de que el presidente John F. Kennedy impusiera el embargo, no está dispuesto a poner fin a este. Pero Cuba, el único país de las Américas excluido de la cumbre de 34 Estados, es simbólicamente importante para los líderes de la región, muchos de los cuales se iniciaron en la política durante regímenes militares y hallaron inspiración y apoyo en Cuba y su ahora octogenario líder, Fidel Castro.

Aun cuando la mayoría de los países rechazan la política comunista de Castro y su hermano, el ahora presidente Raúl Castro, Estados Unidos es el único país del continente que se niega a tener relaciones diplomáticas y comerciales con la isla. Lo cierto es que el apoyo a la distensión va en aumento desde La Habana hasta las salas del Congreso en Washington. El senador Richard Lugar, de Indiana, el republicano de mayor rango en la Comisión de Relaciones Exteriores, exhortó el mes pasado a Obama a emprender conversaciones directas con el gobierno cubano y poner fin a la oposición estadounidense al regreso de Cuba a la OEA. .

La semana pasada, la Fundación Nacional Cubano-Americana, la principal organización de exiliados cubanos, encabezada por un veterano de la invasión de la bahía de Cochinos en 1961, instó a tomar una “nueva dirección” en la política hacia Cuba y expresó apoyo a varias de las propuestas de Obama.

Del otro lado, Fidel Castro se reunió la semana pasada con siete legisladores estadounidenses y en una columna publicada en Internet dijo que Cuba “no teme al diálogo con Estados Unidos”. (AFP, Bloomberg y EFE)