Obama renuncia a colocar los antimisiles de bush en europa.

Obama anunció que habrá una nueva estrategia basada en el desarrollo de otra tecnología, probada y efectiva, que será mucho mejor para afrontar posibles amenazas de Teherán.

«Nuestra nueva arquitectura de defensa antimisiles en Europa aportará defensas más fuertes, más inteligentes y más rápidas a Estados Unidos y sus aliados» de la OTAN, dijo el Presidente desde la Casa Blanca. Y afirmó que el objetivo es involucrar a Rusia en un sistema global de defensa.

Antes del anuncio, los Gobiernos de Praga y Varsovia adelantaron que Obama les comunicó que no va a instalar una batería de misiles interceptores en Polonia ni una estación de radar en la República Checa. El Pentágono confirmó la información y explicó que se negocia con ambos países para que puedan participar en un sistema alternativo.

«Nuestro foco claro y consistente fue la amenaza presentada por el programa de misiles balísticos de Irán y ese continúa siendo nuestro objetivo y la base del programa que estamos anunciando», dijo ayer Obama.

No obstante, el mandatario dejaría abierta la posibilidad de recuperar este proyecto si Irán progresa en la construcción de misiles hasta el punto de suponer un riesgo evidente. La amenaza de misiles iraníes de largo alcance «no es tan inmediata como se pensaba antes», indicó por su parte el secretario de Defensa, Robert Gates, para justificar el abandono del proyecto actual de escudo antimisiles.

«Ahora tenemos la oportunidad de desplegar nuevos censores e interceptores en el norte y el sur de Europa, que en un mediano plazo pueden brindar una cobertura de defensa de misiles contra amenazas más inmediatas de Irán y otros», declaró Gates en una conferencia de prensa.

«En una primera fase, desplegaremos los buques Aegis equipados de interceptores SM-3», y «la segunda fase, alrededor de 2015, implicará la instalación de SM-3 en tierra», explicó.

Según un alto funcionario de Defensa de Estados Unidos, el sistema norteamericano «ahora se aleja del concepto de un gran escudo antimisiles, de un gran radar» y va a ser «más versátil».

El controvertido plan defensivo fue ideado por la administración Bush para contrarrestar la posible amenaza de estados que, como Corea del Norte o Irán, tienen ambiciones atómicas y una tensa relación con Occidente.

La marcha atrás de Obama a este proyecto cayó bien en Rusia, que consideraba una amenaza directa tener misiles estadounidenses a las puertas de su territorio (ver aparte).

Obama reiteró que su deseo es «reiniciar» las relaciones con Moscú y olvidar la tensión que presidió los vínculos en la época de Bush para trabajar juntos en asuntos como la amenaza iraní o norcoreana, la guerra de Afganistán y la no proliferación nuclear.

«Después de la medianoche, Obama me llamó para notificarme que EE.UU. retira su plan de construir una base de radar», dijo el primer ministro checo, Jan Fischer, confirmando una información difundida por The Wall Street Journal.

Poco después, una fuente polaca cercana a las negociaciones ratificaba que «por ahora», tampoco habrá misiles en Polonia. Una delegación estadounidense encabezada por la vicesecretaria de Estado responsable del Control de Armas y Seguridad Internacional, Ellen Tauscher, visitó ayer Polonia y República Checa para explicar a ambos ejecutivos la decisión de su Gobierno.

«Es una decisión autónoma de Estados Unidos», declaró por su parte el jefe del ejecutivo polaco Donald Tusk ante la prensa, tras una conversación telefónica con el mandatario norteamericano. «No diré que es un fracaso para Polonia, diré también que, dada nuestra posición geográfica, siempre tendremos que preocuparnos por nuestra seguridad», dijo en alusión a la proximidad de Rusia.

En tanto, el presidente checo, Vaclav Klaus, señaló que «Esta decisión del gobierno estadounidense no sorprendió de ninguna manera a aquellos que siguieron con atención las señales que se anunciaban en los últimos meses». El ex primer ministro checo, Mirek Topolanek, señaló en tanto que «los estadounidenses no están ya interesados en este territorio como lo estaban antes».

El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que apoya «totalmente» la decisión de renunciar al escudo. La canciller alemana, Angela Merkel, celebró la decisión y la calificó de «señal de esperanza» para acercarse a Rusia. El mandatario francés, Nicolas Sarkozy, calificó de «excelente» la decisión.

Líderes opositores republicanos denunciaron los planes de reducir el escudo antimisiles acusando a Obama de subestimar la amenaza iraní. «La decisión anunciada por la administración es peligrosa y miope», dijo en un comunicado el número dos republicano en el Senado, Jon Kyl. El líder opositor y ex candidato presidencial, John McCain, expresó en tanto su «decepción» por la decisión de Obama y advirtió que podía debilitar el prestigio de Estados Unidos en Europa del Este.

En 2008, Varsovia y Washington firmaron un acuerdo para el despliegue en Polonia hasta 2013 de diez interceptores de misiles de largo alcance, a lo que se agregaba un potente radar en República Checa.