Obama y Huckabee pegaron primero hacia la Casa Blanca

Obama, quien intenta ser el primer presidente negro de Estados Unidos, y Huckabee, montado en una ola de apoyo de cristianos evangélicos, fueron los vencedores del primer mojón que deberán sortear los precandidatos demócratas y republicanos para representar a sus partidos en las elecciones generales del 4 de noviembre.

Aunque Iowa es un estado rural con escasa población y pocos votantes, las asambleas suelen ser muy importantes porque le sirven al país para medir qué candidatos arrancan con fuerza el largo proceso electoral.

Obama, de 46 años y senador por el estado de Illinois, se impuso a poderosos rivales como la senadora y ex primera dama Hillary Rodham Clinton (favorita de los demócratas a nivel nacional) y el ex senador John Edwards, candidato a vicepresidente en 2004. Cuando se habían computado el 89% de los votos, Obama tenía el 37% del total. Sus rivales estaban empatados en el 30% y la ventaja era irreversible.

Entre los republicanos, el margen de victoria de Huckabee, ex gobernador de Arkansas, era mayor: 34% contra el 25% de Mitt Romney; en tanto el ex senador Fred Thompson y el senador John McCain disputaban el tercer puesto. En las asambleas de este partido se había escrutado el 67% de los votos. También se consideraba irreversible la situación.

Conservador cristiano, enérgico adversario del aborto, de una amnistía para los ilegales y de un mayor control en la venta de armas, Huckabee tiene bastante un poder de seducción gracias por una sencillez de la que carecen la mayoría de sus rivales. Su lema de campaña se limita a tres únicas palabras: «Familia, fe y libertad».

Para Romney, que había invertido mucho más que Huckabee durante su campaña en Iowa, fue un duro golpe. Entre los republicanos, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani aparecía en un lejano sexto puesto (4% de los votos).

Justamente, Giuliani ha sido una excepción en este caucus. Los otros candidatos recorrieron sin descanso Iowa, invirtiendo más de 40 millones de dólares en propaganda para arrancar el apoyo de los habitantes de este estado que representa el 1% de la población de Estados Unidos.

Con temperaturas exteriores de menos de -10 grados Celsius, los electores se reunieron durante una hora o dos en un total de 1.781 centros electorales, ubicados en cafés, iglesias o bibliotecas, para designar a sus candidatos para la investidura de ambos partidos para las elecciones de noviembre.

Este pequeño estado suele ser clave para las elecciones presidenciales, pese a que no es nada representativo del resto del país: su población tiene alto índice de agricultores y jubilados y bajo índice de minorías étnicas. Su raro sistema de votación en «caucus» constituye a la vez un ejemplo de democracia directa y un verdadero rompecabezas burocrático. Los electores deben presentarse a votar todos al mismo tiempo y no a la hora que les conviene, como sucede en las elecciones generales o en las primarias en otros estados.

El fracaso en Iowa puede ser fatal para los aspirantes a la investidura partidaria para la carrera por la Casa Blanca. Y el éxito podría convertirse en un formidable trampolín, dado que cinco de los siete últimos vencedores en los «caucus» de Iowa resultaron ganadores de la candidatura presidencial de sus respectivos partidos.

Aún así, Clinton sigue ocupando el primer lugar de las encuestas a nivel nacional dentro de los demócratas. En Iowa, donde hay una fuerte presencia de religiosos conservadores en el electorado, no era impensable una victoria de Huckabee, que se vislumbra empero muy difícil en otros distritos.

Ganara quien ganara, hay poco tiempo para descansar. Las primarias de Nueva Hampshire están previstas para el martes próximo, y la campaña se acelera rápidamente hasta culminar en el «supermartes´´ 5 de febrero, en que se realizan primarias en más de 24 estados. Esta instancia sí se considera casi definitiva.