OEA pretende que Europa revea el endurecimiento de ley migratoria Ilegales

El promotor del encuentro, el presidente peruano, Alan García, quien ha llevado una de las voces cantantes en la oposición a esta norma, dijo ayer que su gobierno espera que los países latinoamericanos que integran la OEA alcancen un «acuerdo de consenso» para «lograr que el Parlamento Europeo reconsidere esta ley que consideramos exagerada». Esta idea tendría asidero en la mayoría de las delegaciones del organismo, según afirmaron fuentes diplomáticas.

Perú adelantó que promoverá la idea de una moratoria para permitir que los inmigrantes indocumentados en Europa se legalicen antes de que comience a regir la «Directiva del Retorno». En encuentro de hoy en la sede de la OEA, en Washington, es inédito. Es la primera vez que los países americanos se reunirán para tratar de buscar una postura concertada ante la decisión europea de endurecer sus leyes migratorias.

García no ahorró tonos duros. «No creo que de ahora en adelante se puedan aceptar consejos democráticos, liberales y políticos de un continente que maltrata así a quienes llegan por diversas razones, y muchas veces huyendo de la opresión y las dictaduras».

La norma, aprobada el 17 de junio, dispone una detención de hasta 18 meses de los inmigrantes ilegales -estimados en ocho millones en toda la UE- que no quieran partir por iniciativa propia, y una prohibición de cinco años de regresar al bloque. La ley recibió un rechazo generalizado en América Latina, lugar de origen de millones de inmigrantes en el viejo continente.

En Europa, la situación se vive de una manera muy distinta. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó en el Congreso de su país de «ignorancia supina» a las críticas recibidas a la «Directiva de Retorno».

Según destacó el diario El Mundo en su página web, Zapatero dijo que esta ley «impone garantías jurídicas en aquellos países (de la UE) donde eran inexistentes». Sobre el punto más polémico, el plazo de 18 meses de detención, el presidente del gobierno español reconoció que hubiera preferido un límite mucho menor (España deberá aumentar los 40 días actuales a 60), pero que en varios estados del bloque, donde no existían límites, significa un avance real.

La «Directiva de Retorno» se enmarca en un endurecimiento de las leyes migratorias que está ocurriendo en toda Europa. En Italia, donde asumió recientemente Silvio Berlusconi, se aprobó el martes el llamado «Paquete de Seguridad». Este incluye el aumento de un tercio de las penas cometidas por un inmigrante; en otras palabras, la clandestinidad pasará a ser un agravante.

En el mismo paquete, se incluye la pena de tres años de cárcel a quien alquile viviendas a ilegales, y se amplían los casos de expulsión a todos los clandestinos que sean condenados por cualquier delito a más de dos años; antes la pena requerida eran 10 años.

PRECONCEPTOS. En Europa se está culpando a los inmigrantes de la falta de trabajo y de la saturación de los servicios públicos de salud. Sin embargo, un informe dado a conocer ayer en España echa por tierra este último preconcepto, al menos en ese país.

Los inmigrantes acuden menos que los españoles al médico de atención primaria de manera preventiva, pero van más a urgencias. Esto se debe a que tienen más problemas de horarios; no pueden permitirse dejar de trabajar para ir al médico. Pero, una vez que acuden a éste, lo hacen con más frecuencia por síntomas leves. Según responsables médicos, esto se debe a que la población inmigrante se automedica menos que la española.

Asimismo, los inmigrantes se practican menos pruebas específicas: sólo entre el 30% y el 20% de los extranjeros se hacen mamografías o citologías.

De todos modos, los extranjeros se siguen topando con varias barreras para acceder a los servicios de salud pública. El 71,9% ha recibido información sobre el sistema sanitario a través de sus familiares o amigos. El 32,4% ha tenido dificultades por culpa del idioma y el 21,6%, por las diferencias culturales, según datos de la Fundación Pfizer. Para salvar las distancias, los expertos reclamaron más guías especializadas y más mediadores en los centros de atención primaria.