Ofensiva uruguaya para disputar una planta de Portucel a Brasil.

POR PABLO SOLARI DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

El desembarco de Portucel en Uruguay, que de concretarse sería la mayor inversión privada en la historia del país, está en duda. Tras varios meses sin noticias de la empresa portuguesa, el gobierno de José Mujica se prepara para una nueva ofensiva política y diplomática con miras a lograr esta inversión, estimada en más de US$ 2.500 millones. Esa cifra es más del doble de lo que invirtió Botnia en Fray Bentos.
Pero para conseguir ese objetivo, Uruguay deberá competir con Brasil, que desde 2008 también pelea por llevar la inversión de los portugueses a su territorio. La diferencia puede estar en los beneficios impositivos que cada país ofrece a los inversores extranjeros, pero también pesan los lazos culturales, políticos y comerciales.

El secretario de la Presidencia uruguaya, Alberto Breccia, iniciará esta semana gestiones con Portucel para saber si la empresa mantiene el interés en Uruguay.

Breccia se reunió ayer por este tema con el ministro de Industria, Roberto Kreimerman. Según supo El Observador, durante los próximos 15 días Breccia estudiará las gestiones realizadas durante el gobierno de Tabaré Vázquez respecto a la posible inversión de Portucel y convocará a los repre- sentantes de la empresa para que expliquen sus planes a futuro.

En poder de la Presidencia hay varios informes técnicos encargados por Portucel a consultoras privadas sobre la factibilidad de invertir en Uruguay.

En su portafolio de negocios Portucel tenía previsto realizar dos megainversiones en los próximos años. La semana pasada se supo que Portucel eligió Mozambique para construir una de sus nuevas fábricas de papel y pasta de celulosa. La otra se la disputan los gobiernos de Mujica y Lula da Silva.

Kreimerman dijo ayer que en el gobierno «no hay novedades» sobre Portucel. El ministro de Industria adelantó que le preguntarán a los empresarios si se trata de proyectos excluyentes.

El ex secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, era quien negociaba directamente con Portucel. Por ese motivo viajó a comienzos de 2009 a Lisboa. El gobernador del estado de Mato Grosso do Sul, André Puccinelli, también viajó varias veces a Portugal a reunirse con los propietarios de la empresa.

Ante la amenaza que significaba Brasil como competidor, Toma aseguró en junio del año pasado que el interés de Portucel en Uruguay se mantenía intacto y que, en todo caso, ambas inversiones no serían excluyentes. Incluso anunció que se firmaría un memorando de entendimiento entre el gobierno y Portucel.

El presidente Vázquez, que viajó a Portugal en octubre de 2008 para conocer las fábricas de Portucel, aseguró entonces que la inversión en Uruguay superaría los US$ 4.000 millones.

El año pasado, el ahora presidente Mujica, creía que lo de Portucel era «un cuento chino» y que la empresa no invertiría en Uruguay porque Portugal lo tiene en la lista de paraíso fiscal . Así lo dijo en el libro Pepe Coloquios, escrito por Alfredo García.