Ola de atentados estremeció Bagdad

BAGDAD | AFP y AP

Una serie de coches-bomba estallaron ayer frente a la sede de la Cruz Roja Internacional y cuatro estaciones de policía en Bagdad, dejando 40 muertos y más de 200 heridos en el primer día del mes sagrado musulmán de Ramadán.

Los ataques ocurridos, en un lapso de 45 minutos, fueron el episodio más sangriento hasta ahora en la guerra de guerrillas de seis meses contra la ocupación estadounidense y quienes cooperan con ella. Parecen representar una significativa intensificación de la violencia, de atentados suicidas individuales a ataques coordinados.

Hubo un sexto intento de ataque dinamitero que se evitó. El general brigadier iraquí Ahmed Ibrahim, viceministro del Interior, señaló que la policía interceptó al conductor de una camioneta con explosivos que llevaba un pasaporte sirio.

El frustrado atacante, que pretendía atentar contra un cuartel policial en el barrio de Al-Jadida, gritaba: «¡Muera la policía iraquí! ¡Ustedes son colaboradores!».

SUCESION. En las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja, en el centro de Bagdad, testigos narraron que un atacante suicida condujo una ambulancia cargada con explosivos hasta las barreras de seguridad del edificio, alrededor de las 8.35 de la mañana de ayer y detonó su carga volando el muro frontal y causando devastación en el interior. Los escombros y la metralla se esparcieron en una amplia área.

La Cruz Roja dijo que 12 personas murieron en su sede.

El guardia iraquí Sabah Ali Ihsan dijo que la ambulancia «aceleró a toda velocidad e intenté con mis brazos detenerla, pero chocó contra los bloques de hormigón situados delante del edificio».

«Nos sentimos indefensos al ver esto», dijo un médico iraquí en las oficinas devastadas de la Cruz Roja.

Cinco minutos antes, otros dos atentados simultáneos ocurrieron frente a las comisarías policiales de Al-Elam (norte) y ad-Doura (sur) de Bagdad.

A las 8,55 locales tuvo lugar el cuarto atentado, cuyo blanco fue el cuartel policial de Al-Shaab. A las 9.15 locales, otra explosión ocurrió frente a la comisaría de Al-Judra.

La tristeza y la rabia se apoderaron de los policías y vecinos de las comisarías atacadas que en cuestión de segundos se convirtieron en montañas de escombros y hierros retorcidos.

VICTIMAS. Entre los muertos se encuentra un soldado estadounidense, que falleció en una de las explosiones contra una comisaría de la capital, según un comunicado militar estadounidense. Además, seis militares norteamericanos están heridos.

Al menos 19 civiles y 8 policías iraquíes fallecieron en los atentados contra las comisarías.

La sucesión de ataques tuvo lugar al día siguiente de que otro grupo de insurgentes disparara una andanada de cohetes contra el hotel Al-Rasheed, repleto de funcionarios de la ocupación. Un coronel murió y 18 personas resultaron heridas en esa acción. El subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz estaba en el hotel, pero resultó ileso.

En Ginebra, la Cruz Roja declaró que está considerando reducir su presencia en Irak tras el ataque contra su oficina.

Para Bush, «es una reacción a los éxitos»

WASHINGTON

El presidente George W. Bush afirmó ayer que la multiplicación de los atentados en Irak son una reacción a los éxitos alcanzados por Estados Unidos en el país.

«Cuanto más éxito tengamos en el terreno, mayor será la reacción de estos asesinos», afirmó el mandatario al recibir a su enviado a Irak, Paul Bremer.

«Hay más libertad para los iraquíes, hay más electricidad para los hogares, hay más empleos disponibles, hay más niños yendo a la escuela, y los asesinos se vuelven más desesperados», dijo Bush ante reporteros en la Casa Blanca.

El presidente agregó que quienes cometen esos atentados «no soportan la idea de una sociedad libre, odian la libertad, aman el terror, anhelan crear el temor y el caos», y dijo que está «más decidido aún para trabajar con el pueblo iraquí» para llevar la paz a la atribulada nación.

Fiel a la estrategia adoptada por su administración semanas atrás, Bush contrapone sistemáticamente los progresos logrados en Irak a la resistencia cada vez más decidida que encuentra en el país.

REPLICA. Sin embargo, los demócratas ironizaron sobre los argumentos expresados por el presidente y esgrimieron algunas de las críticas más severas hasta la fecha acerca de la ocupación en Irak.

«¿Cree el presidente realmente que los dinamiteros suicidas están dispuestos a ceñir explosivos a sus cuerpos porque nosotros estamos restaurando la electricidad y generando empleos para los iraquíes?», preguntó el senador demócrata John Kerry, candidato a la presidencia.

«¿Está diciendo el presidente que a medida que mejoren las cosas en Irak, ese país será más peligroso para los soldados estadounidenses?»

Bush estaba acompañado de Bremer, de su secretario de Defensa Donald Rumsfeld, de su consejera para la Seguridad Nacional Condoleezza Rice, de Richard Myers, jefe del estado mayor conjunto y del jefe del comando central (Centcom) John Abizaid.

Bremer por su parte dijo: «Tendremos días difíciles… pero en general vamos en la dirección correcta y los días buenos son más que los días malos».

El presidente prometió rastrear a quienes planean los ataques, y señaló que son realizados por una minoría. «La mayoría de los iraquíes desean vivir en un mundo pacífico y libre». AFP y ap