Ola de atentados sacudió Estambul

ANKARA | EFE

Al menos 27 personas murieron y más de 450 fueron heridas en la segunda ola de atentados en menos de una semana en Estambul, en una campaña terrorista organizada que esta vez tuvo como blanco intereses británicos.

El cónsul general del Reino Unido, Roger Short, figura entre las víctimas de la explosión registrada a escasos metros de la sede diplomática, situada en el barrio de Beyoglu, según confirmaron fuentes del Consulado.

Dos guardias de la legación diplomática resultaron muertos en el atentado, que según el canal de televisión turco NTV tuvo lugar cuando una furgoneta de color rojo, al parecer conducida por un suicida, hizo explosión en el momento que Short entraba al edificio.

Otras dos explosiones tuvieron como blanco una sucursal de la entidad bancaria de capital británico HSBC en el concurrido barrio comercial de Lavant, que quedó totalmente destrozada.

Los estallidos ocurrieron con cinco minutos de diferencia alrededor de las 11.00 de la mañana y coincidieron con el viaje del presidente George W. Bush a Gran Bretaña.

VICTIMAS. El gobernador de Estambul, Muammer Guler, afirmó que se ha identificado a diecinueve de las víctimas mortales de los dos ataques, todos ciudadanos turcos a excepción de cuatro británicos.

Sin embargo, el número de muertos podría aumentar debido a la gravedad de las heridas de los afectados.

Las fuerzas de seguridad turcas han declarado el máximo estado de alerta en las principales ciudades del país, donde se han desplegado cientos de policías para proteger representaciones diplomáticas extranjeras y entidades bancarias.

Todas las sedes del HSBC en Turquía cerraron sus puertas, al igual que muchas instituciones extranjeras, entre ellas el Instituto de Enseñanza Secundaria estadounidense, el Centro Cultural Británico y una escuela alemana.

El Consulado de EE.UU. en Estambul fue clausurado en previsión de nuevos ataques.

REIVINDICACION. El Frente de Combatientes Islámicos del Gran Oriente (Fcigo), en una llamada a la agencia de noticias Anatolia, se responsabilizó de las explosiones.

El mismo grupo había reivindicado los atentados perpetrados el pasado domingo contra dos sinagogas de Estambul —la Neve Sahlom y Beit Israel, en explosiones que causaron la muerte de 17 personas y heridas a 250—, pero entonces las autoridades no dieron credibilidad a la llamada.

Según las autoridades, el Fcigo —una organización activa en los años 90— está prácticamente diezmado al tener a casi todos sus líderes y activistas encarcelados, y es improbable que sean capaces de perpetrar atentados de cierta importancia.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió ayer que «lucharemos contra aquellos que perpetraron los ataques y los que les utilizan. Los que de-rraman sangre en el mes sagrado de Remadán pagarán por sus acciones».

Los atentados suscitaron fuerte preocupación en el seno de la Unión Europea, que los percibió como una amenaza inminente a su seguridad cuando están por comenzar las negociaciones para la adhesión de Turquía a la UE.

«Debemos rebelarnos y reaccionar porque no podemos ser presa del terrorismo», afirmó el presidente de la Comisión europea, Romano Prodi.

El Kremlin propuso ayer la creación de un mecanismo global para coordinar la lucha contra el terrorismo, que ya es capaz, según Moscú, de golpear «en cualquier punto del planeta», como ha ocurrido en Estambul.

Alarma en la Casa Blanca

WASHINGTON

Sectores de la Casa Blanca fueron evacuadas ayer cuando un radar determinó equivocadamente que un avión volaba cerca del área de exclusión aérea tendida en torno a la mansión presidencial.

Un vocero del servicio secreto dijo que no fue una evacuación completa, aunque algunos empleados abandonaron durante un tiempo la Casa Blanca.

William Shumann, portavoz de la Administración Federal de Aviación, explicó luego que se trató de «una lectura de radar falsa». Cuando los combatientes del Mando de Defensa Espacial identificaron la zona que apuntaba el radar, no hallaron nada.

Shumann explicó que bandadas de pájaros pueden generar una lectura falsa en los radares. AP