OMC fracasó en intento de liberalización comercial

CANCUN | AFP

La quinta conferencia ministerial de la OMC fracasó ayer estrepitosamente ante la firme oposición de sus países miembros menos desarrollados, especialmente los africanos, que decidieron decir no a la apertura de negociaciones sobre los temas que no les interesaban.

«La reunión ha terminado y la ronda ha fracasado, porque no tenemos el balance adecuado para seguir negociando», dijo el vicecanciller argentino, Martín Redrado.

Los ministros presentes en la conferencia acordaron convocar a más tardar el próximo 15 de diciembre una reunión de altos funcionarios que permita cerrar el ciclo de manera positiva y en los plazos, a finales de 2004, según el comunicado final.

Cinco días de reuniones incesantes, en una organización en la que todo debe aprobarse por unanimidad, no pudieron destrabar una declaración final que debía sentar las bases de negociación específicas de la llamada Ronda del Desarrollo, lanzada en Doha (Qatar) en 2001 y que tenía como fecha límite el 1º de enero de 2005.

ESTANCAMIENTO. «Hoy nos estancamos por los temas de Singapur, pero la mayor lección de Cancún es que lograr un compromiso útil entre los 146 países requiere una seria voluntad —y no retórica— para concentrarse en el trabajo a fin de alcanzar el delicado equilibrio entre ambición y flexibilidad», afirmó el representante de Comercio estadounidense, Robert Zoellick, en un comunicado.

«Donde estuvo el error, a mi entender, fue en empezar con los temas de Singapur», explicó un delegado guineano, Bakary Fofana, haciendo referencia a la última ronda de discusión.

Los cuatro temas denominados de Singapur o nuevos eran uno de los puntos de bloqueo total entre el Norte y el Sur, junto a la agricultura, que ni siquiera llegó a ser abordada en la última ronda de debates.

«Los países responsables por el fracaso, si es un fracaso, serían la Unión Europea y Estados Unidos. Si estas negociaciones no avanzaron cuando había desequilibrios de este tipo (en favor de los países ricos), eso no es un fracaso, es un éxito», dijo la delegada ugandesa Irene Ovonji.

El último borrador de declaración final de Cancún preveía el inicio de negociaciones sobre dos de los temas de Singapur, transparencia de compras gubernamentales y facilitación del comercio, aunque no sobre los más polémicos asuntos de inversiones y competencia. Europa llegó, horas antes del fracaso, con la idea de separar los temas en cuestión, para intentar incluir alguno. El más fácil de aceptar, facilitación del comercio, parecía estar en la mesa, cuando miembros de delegaciones africanas salieron de la reunión para anunciar que no había posibilidad de acuerdo.

ESTUPOR Y VITORES. El fracaso provocó el estupor de delegados de países desarrollados y los gritos de victoria de las organizaciones no gubernamentales.

Unos 40 delegados de ONGs opuestos a la liberalización comercial, iluminados por flashes y focos de televisoras, estallaron en vítores al grito de «power to the people» (el poder para el pueblo). Desde el Centro de Congresos, una mole de cemento prácticamente sin ventanas y resguardada por cientos de policías, se escuchaban asimismo los cánticos festivos de manifestantes antiglobalización.

El apartado agrícola, que no llegó a ser ni siquiera abordado en profundidad, no difería sustancialmente del primer texto presentado hace dos semanas y rechazado firmemente por los países subdesarrollados.

El texto propone la eliminación de subvenciones y créditos agrícolas a la exportación sólo para una lista de productos sensibles, y la remoción progresiva del resto. Pero el llamado Grupo de los 22, tras la inclusión de Indonesia y Nigeria, y la partida de El Salvador, pedía su eliminación total y rápida, sin listas de productos.