ONU evalúa desastre en Uruguay

En Durazno, y junto al presidente Tabaré Vázquez, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Enrique Rubio, anunció una serie de medidas adoptadas por el gobierno para sobrellevar los perjuicios causados por las inundaciones.

El gobierno trabaja en procura de determinar el monto que se necesitará para afrontar la emergencia y reconstruir las zonas dañadas.

Rubio dijo que se adoptarán tres medidas concretas. En primer lugar, la utilización de una parte del 1% del Presupuesto nacional (en total U$S 45 millones), por intermedio del Sistema Nacional de Emergencias para reforzar las arcas de los gobiernos departamentales afectados.

La segunda vía tratará de usar mecanismos de apoyo internacional para acelerar ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el plan de cooperación con los gobiernos departamentales. Esta medida implica la utilización de una parte de los U$S 15 millones asignados a ese rubro, medida que ya cuenta con el visto bueno del gobierno de los Estados Unidos.

Por último, se aceptará la disposición de los gobiernos internacionales que públicamente han mostrado intenciones de ayudar en la emergencia.

Además, Antel anunció ayer beneficios para los damnificados, entre ellos la exoneración del pago del servicio de mayo. UTE, por su parte, colocará llaves de corte en forma gratuita para los hogares con menos posibilidades económicas.

En los tres departamentos más afectados la altura del agua continúa bajando, aunque a ritmo lento. Aún hay 11.065 evacuados, la mayoría concentrados en Durazno (6.000), Soriano (3.200), Treinta y Tres (1.400).

Desde 1997 a la fecha han muerto un total de 24 personas por las inundaciones, cinco de las cuales fallecieron en los últimos cuatro meses, incluyendo a los dos que murieron por esta crecida en Tacuarembó.

Sin embargo, tal como apunta el Sistema Nacional de Emergencias, en la mayoría de los casos las víctimas no fueron arrastradas por las aguas en sus hogares sino «al intentar cruzar cursos de agua crecidos o con fuertes correntadas, cuando las circunstancias no hacían aconsejable tal acción».

Una particularidad de estas inundaciones es que afectan a personas de todos los niveles socioeconómicos. En Durazno hay evacuados 40 maestros y también dirigentes políticos, jugadores de fútbol, periodistas, comerciantes y médicos. El intendente Carmelo Vidalín tiene el agua a 40 metros de su domicilio.

En Treinta y Tres, funcionarios municipales, policías, soldados, comerciantes, funcionarios públicos y arquitectos están entre los desplazados.

Algo similar ocurre en Mercedes. Hasta el intendente Guillermo Besozzi y el diputado Gonzalo Novales viven en el segundo piso de su casa, porque el primero está tapado de agua. Afectados o evacuados también están fisioterapeutas, radiólogos, hacendados y el ex jugador de Nacional Amaro Nadal.

EL RíO BAJA. La visita del presidente Vázquez coincidió con noticias alentadoras para la castigada población duraznense: a media mañana el agua potable volvió a los hogares de los 35.000 habitantes de la ciudad.

«Los vecinos, no están solos», dijo el intendente Vidalín, aludiendo la visita del presidente. El jerarca duraznense celebró la bajante del río Yi: 5 centímetros por hora. Pero llamó a sus conciudadanos a ser «precavidos» dado que el agua aún está lejos del cauce y se anuncian lluvias para el domingo en el centro del país. «Por ahora ni pensar en retornar a los hogares», señaló.

Vidalín hizo un pedido concreto al gobierno nacional. «Necesitamos invertir en la recuperación de viviendas, además de analizar mecanismos para adquirir terrenos para la construcción de fincas y la reparación de vialidad urbana y rural», reclamó.

El presidente recorrió los barrios más afectados por la creciente. Se mostró interesado por cada detalle de la situación, preguntó a Vidalín en qué zona se encontraban, qué densidad poblacional había y cuántos había descendido el río.

Vázquez reflexionó: «Una cosa es seguir desde lejos la situación, y otra es ver todo esto personalmente». Además, el presidente calificó la situación como «calamitosa».

Durante su recorrida, el presidente también recibió quejas. «Mire en qué situación estamos, presidente. Yo vivo ahí abajo, con los gurises. Quedé sin nada y recién ahora vino», le dijo Jorge Rojas, uno de los vecinos de la zona próxima a la inundación.

Otros también hicieron cuestionamientos. «Me extraña que no hayan abierto aunque sea las puertas del liceo militar para poner la gente ahí adentro; hubo gente que tuvo que ir a Flores», se quejó Juan Barreto (58), refiriéndose a las propiedades que la Fuerza Aérea posee en Santa Bernardina.

«Calamitoso». El Olimar frente a Treinta y Tres descendió a 4,60 metros, y a la par de las aguas decrece el número de personas evacuadas.

En tanto, en La Charqueada también descendía el Cebollatí, donde hay 54 personas evacuadas. En la otra margen en la localidad que toma el nombre del río los evacuados eran 114.

Con el escurrimiento de las aguas afloran las consecuencias de la erosión, que fue particularmente poderosa en la ruta 19, que une Treinta y Tres con Passano.

El Estado de esa vía fue definido como «calamitoso» por la Directora de Arquitectura y Obras de la Intendencia, Susana Martínez. Se esperaba poder reparar al menos una senda este fin de semana para posibilitar el tránsito entre la villa y la capital departamental.

También se detectaron problemas en otros puntos del departamento, como la ruta 91 entre Vergara y La Charqueada, la que, si bien permitía el tránsito, también se mostraba muy deteriorada, según la jerarca y está dentro de las prioridades.

En la ciudad la tarea de limpieza y desinfección se mantendrá los próximos días, al igual que la clasificación y distribución de la importante cantidad de ropa que se sigue recibiendo. Desde la Intendencia se está solicitando la colaboración de voluntarios para ayudar en esa tarea.

En Mercedes, en tanto, muchos no salen del asombro por lo vivido. «Esto ha sido increíble. Acá se vio flotando un freezer, combustibles, botellas de aceite y muchas cosas más. La crecida fue muy rápida y sorprendió a muchos pobladores que dejaron sus casas en la vivienda», contó un vecino de la calle Cerrito.

Algunos comenzaron a volver a sus viviendas y otros empezaron a lavar sus casas. «Hay mucho barro. Mire estas baldosas, son amarillas y están negras», comentó una de ellas.

A río revuelto ganancia de pescador, dicen algunos. Y eso se cumplió ayer cuando un hombre estaba haciendo su zafra con la creciente. «Lamentablemente la vida es así. Hay mucha gente que ha perdido todo o algo de sus casas. A mí me va muy bien. He sacado mucho pescado, fundamentalmente bagres», contó.

Además, varios vecinos de Cerrito y Paysandú se juntaron e hicieron guardias día y noche para que no se llevaran nada de sus casas. «Sabemos que andan robando, pero están corriendo mucho riesgo. Nosotros estamos cuidando las viviendas, no importan que no sean nuestras», comentó uno de ellos.

La Policía informó que robaron herramientas y alimentos de un depósito, pero todo fue encontrado entre malezas.

Consultado por El País, el jefe de Policía de Soriano, Julio Martínez Perdomo, dijo que no hay denuncias por hurtos de viviendas inundadas y sostuvo que montaron un operativo permanente para evitar robos. «Habrá que ver qué sucede cuando la gente retorne a sus hogares», señaló.