Pagan al FMI y mantendrán disciplina

El ministro Astori aseguró que se mantendrán relaciones cordiales con el organismo y metas macroeconómicas

Uruguay inauguró ayer una nueva etapa en su relacionamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando el ministro de Economía, Danilo Astori, anunció formalmente que el país cancelará la deuda con la entidad y que cayó el programa vigente.

Astori se preocupó de dejar claro que la decisión no supondrá un abandono de la disciplina fiscal. Insistió además en que las metas macroeconómicas seguirán siendo anunciadas con la debida anticipación y que continuarán las reformas comprometidas.

El pago se hará con recursos que provienen de reservas del Banco Central, U$S 300 millones, de U$S 500 millones «sobrantes» del último canje de deuda, y el resto proviene de emisiones anteriores. En los próximos días el Banco Central coordinará con la tesorería del FMI la entrega de los recursos que se concretará en unos diez o 15 días.

Según Astori, con el pago se obtendrá un ahorro que no cuantificó y caerá la deuda, tanto bruta como neta, ubicándose en cerca de U$S 13 mil millones

El ministro puso el énfasis en destacar que con la operación caen las «condicionalidades». Explicó que si bien el programa en aplicación era el del gobierno y no el del FMI, las condicionalidades «siempre arrojan sobre el resultado de las acciones algunas exigencias que a veces se convierten en restricciones».

Desde el equipo económico se resaltó que la salida del programa con el FMI se da con un «situación confortable» en materia de reservas y con un buen pronóstico sobre la evolución del contexto internacional, dijeron funcionarios consultados por El País.

El Banco Central alcanzó en octubre la meta de reservas prevista para todo 2006 y la sobrepasará aun más con las compras de dólares que hará hasta fin de año.

Las fuentes dijeron que el gobierno y los técnicos del organismo que están en Montevideo definirían las metas de reservas para 2007. Se destacó también que tras la revisión de las metas en curso el gobierno presentará al directorio del organismo una especie de hoja de ruta especificando la orientación que el país mantendrá en materia económica.

relacion. «Nosotros no estamos rompiendo con el Fondo Monetario Internacional. Estamos cancelando un programa y la condicionalidad está cayendo, además de cancelar la deuda. Queremos mantener una relación cordial y amistosa con una institución de la que Uruguay es fundador y miembro y seguirá siendo miembro», dijo Astori.

«Tenemos muy fresco en nuestra memoria el esfuerzo que hizo el FMI para ayudar al país a salir de la crisis, aspecto que no se debe olvidar sobre todo porque Uruguay vivió momentos muy difíciles que pudieron tener consecuencias mucho peores», sostuvo para respaldar la decisión.

Ahora Uruguay se manejará como otros países de la región como Chile, México, Argentina y Brasil, en el marco del artículo IV del convenio constitutivo del organismo bilateral, lo que implicará revisiones e intercambios de información que el gobierno planteó que sean semestrales.

Astori enfatizó que la cancelación es respaldada totalmente por el presidente Tabaré Vázquez. Considerando que la deuda del país «era extraordinariamente alta» la medida supone un desahogo importante y por lo tanto beneficia al conjunto de la sociedad, sostuvo. Ahora habrá más flexibilidad para discutir el destino de los recursos que el país logre acumular, agregó.

Astori fue bien explícito en un aspecto clave. «De ningún modo puede entenderse (el pago) como un apartamiento de los criterios de política económica que desde el ministerio se están practicando», advirtió. Las reformas en curso, o planteadas como la tributaria, la de la Carta Orgánica del Banco Central, la de la Aduana, la de la Dirección General Impositiva y la de las normas sobre quiebras, seguirán siendo prioritarias. De todas formas, ahora el gobierno ya no estará atado a plazos. «Tenemos que convencernos todos que es el programa del gobierno uruguayo», subrayó.

ESCENARIO. Astori declinó establecer ayer si el gobierno seguirá con la meta de superávit primario de 4% del PIB cuando El País le preguntó si mantendrá los objetivos previstos en el programa con el FMI. Reiteró que ahora se alivian ciertas exigencias de manejo fiscal y de plazos para concretar las reformas estructurales.

Este año el gobierno realizará un esfuerzo muy fuerte para lograr el superávit de 3,7% aguantando sin trasladar a tarifas los costos de la crisis energética que ascenderían a U$S 370 millones.

El gobierno persistirá en la disciplina fiscal, pero tiene en mente que se debe invertir en el área de infraestructura y energía para despejar las incertidumbres sobre la generación y no volver a soportar los costos que este año pudo absorber gracias al fuerte crecimiento de la economía.

El equipo económico ya había logrado que el FMI no incluyera un grupo de inversiones dentro del resultado fiscal de 2007.

Si se quisiera ampliar el margen de inversiones con esos fines el mercado no ofrecería reparos, dado que son gastos por una vez y que ayudan a sostener el crecimiento. Invertir más y que el superávit no fuera necesariamente 4% pero si en ese orden no alarmaría a los agentes económicos.





PRECISION. Astori dejó en claro que siguen en pie el programa de reformas y el control de las cuentas. Foto(El País)