Para BM aumentó desigualdad en Uruguay

El organismo multilateral de crédito presentó en la capital colombiana el informe «Desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿Ruptura con la historia?», en el que señala que las viejas estructuras de poder político y económico pesan aún sobre las posibilidades de los pueblos para dejar atrás la pobreza.

El 10 por ciento de la población en la región «se queda con el 48 por ciento de ingreso total», mientras que para el 10 por ciento más pobre se reparte el 1,6 por ciento del ingreso. En los países más desarrollados el 10 por ciento más rico tiene el 29,1 por ciento del ingreso, y el 10 por ciento más pobre recibe el 2,5 por ciento.

Latinoamérica y el Caribe es la región del mundo con el peor nivel de reparto del ingreso después de Africa.

«En promedio, la desigualdad ha tendido a empeorar en la región aunque las experiencias son variadas», señalan los investigadores del BM para América Latina y el Caribe.

Países que registraban una relativa igualdad como Argentina, Venezuela y Uruguay, tuvieron en los últimos años un aumento en la desigualdad, el primero de ellos de manera «drástica».

Brasil, que ha sido históricamente la nación latinoamericana con mayor desigualdad, «experimentó una leve, pero significativa mejoría», mientras que Colombia no ha mostrado mayores variaciones.

Según el informe, factores como la raza, el acceso y la posibilidad de educación, y el origen social pesan aún mucho como factores para mantener la desigualdad. «Los ricos reproducen ricos» y riqueza gracias a una mayor y mejor educación, mientras que «los pobres reproducen más pobres» con grandes limitaciones por su precaria educación, limita sus posibilidades de progreso, dice el organismo.

Según el BM, históricamente es la elite económica y política la que ha controlado el poder y hecho uso de él para sus propios intereses, con la exclusión de sectores por razones étnicas o raciales, entre otras.
«Tal como en el antiguo período colonial, hoy también son los grupos de elite los que dan forma a las instituciones y las políticas públicas para fortalecer en primer lugar sus intereses», advierte el BM.

No existe una sola causa para la excesiva desigualdad en la región, explicó el economista jefe del BM para América Latina, el ex ministro colombiano de Hacienda Guillermo Perry, al hablar del informe del que también es autor.

La desigualdad es el resultado de la confluencia de factores como la poca y deficiente educación, la alta concentración de la tierra, el bajo ingreso de las familias y la «escasa redistribución del ingreso a través de impuestos y gasto público».

Según Michael Walton, uno de los autores del estudio, la desigualdad atenta contra los esfuerzos para reducir la pobreza, pues frena el desarrollo dada la imposibilidad de los pobres para acceder a créditos para la educación, una inversión que califica de «muy rentable», así como la propiedad.

El documento propone cambios institucionales que le permitan a los pobres tener más influencia en las instituciones políticas y sociales, y reformas fiscales y tributarias que aumenten la disponibilidad y posibilidades de asignación de recursos públicos hacia los sectores de menores recursos.

Igualmente, señaló la necesidad de reformar el «trunco y elitista estado de bienestar», que da mucho y protege a los que más tienen y muy poco a los desprotegidos, que carecen de todo.

(EFE)