Para De Brun la reforma hará contraerse al PIB

Sostuvo que la reforma puede implicar una «reducción de entre 5% y 7% en el stock activo de capital humano respecto al capital físico», lo que en el largo plazo podría generar una desaceleración en la tasa de crecimiento potencial de la economía de 0,25%, lo que implicaría pasar de un incremento de 3,75% a 3,50%.

De Brun disertó ayer en un desayuno de la Asociación de Dirigentes de Marketing y planteó que al «problema tradicional» que tiene Uruguay en la «escasa rentabilidad de la inversión en educación», se le suma ahora el IRPF, que definió como un «impuesto a las actividades intensivas en educación».

Para el economista la incorporación del IRPF reduce de 13% a 12,5% la rentabilidad de la inversión en educación, dado que los incrementos adicionales en los ingresos por un año más de educación se reducen al estar gravado el capital.

Para el representante de los bancos privados y ex presidente del Banco Central se debería haber pensado «mecanismos que compensaran algo el efecto de desestímulo hacia la formación de capital humano» a través de «tasas marginales decrecientes» que acompañen tasas promedio crecientes lo que generaría «incentivos» a «tener más educación».

Asimismo, dijo a El País que «no está claro qué efecto podrán generar los convenios salariales» en este sentido.

De acuerdo a un estudio del Banco Mundial en la década de los 80 los ingresos de los uruguayos aumentaban 9,7% por cada año de educación adicional, lo que era similar al promedio mundial, pero muy bajo respecto a América Latina. Esto estaba influenciado principalmente por «las contrataciones del sector público y la rigidez salarial de los convenios salariales que generaba dificultades para negociar». Posteriormente, en los 90, se produjo un cambio al reducirse las contrataciones de funcionarios y darse una «mayor libertad de negociación» que aparejó un incremento en la rentabilidad de estudiar que se mantiene hasta hoy, dijo De Brun. En este sentido planteó que el IRPF «cae en un momento inapropiado» y que «habrá que ver si la reinstalación de los consejos de salarios no influye también».

REDISTRIBUCIÓN. Para De Brun los objetivos de la reforma tributaria de redistribuir riqueza y reasignar recursos a través de la rebaja del IVA y la implementación del IRPF no se podrán cumplir. Por el contrario, dijo que la introducción del impuesto incrementó más la brecha entre la población de ingresos menores y mayores.

Explicó que el gravamen al capital derivó en un «ajuste de precios en función de los impuestos aplicados» tal es el caso de los alquileres.

Dijo que los depósitos «grandes» tuvieron «ajustes de tasas de interés al alza en compensación» del impuesto, lo que «no ocurrió» en el resto de los depósitos, dejando en evidencia que «en el corto plazo los sectores de menores ingresos son los que sufren más, mientras los de ingresos altos tienen cierta ventaja porque son compensados por el interés».

Por otra parte, para De Brun si bien el quintil inferior de la población destina un porcentaje mayor de su ingreso al consumo a la de los quintiles más altos, la reducción del IVA de 23% a 22% y de 14% a 10% tuvo un efecto «básicamente neutral» respecto a la distribución del consumo.