Para el BID, liderazgo de Brasil dificulta integración

POR MARCELA DOBAL DESDE BUENOS AIRES

En la medida en que la economía brasileña exhibe costos laborales menores al resto de los países del Mercosur, al bloque se le dificultará avanzar hacia la integración productiva de sus industrias, lo que significará un obstáculo para el desarrollo de la economía uruguaya. A esta situación se suma el hecho de que el sector manufacturero de Asia continúa avanzando a buen ritmo, lo que abarata la producción industrial proveniente de esas latitudes.
Esos factores condicionan a la región a cambiar su estrategia de integración, retirando la mirada de los aranceles y los tratados de comercio para poner mayor atención en nuevos desafíos, como reducir los costos de transporte y logística. A estas conclusiones se arribó en el seminario organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “América Latina: el comercio y la integración en el nuevo escenario de la economía mundial”, realizado en Buenos Aires.

“Es muy difícil que un país como Brasil, la mayor economía en la región y con los sueldos más bajos, promueva la industrialización de Uruguay o Paraguay. Creo que, por la manera en cómo está dibujado el Mercosur, la tendencia es que se concentre más la industria en Brasil porque el arancel externo común favorece que se importen bienes industriales de Brasil”, dijo Mauricio Mesquita, economista principal en Integración y Comercio del BID.

El experto comentó a El Observador que las ventajas comparativas de Brasil generan asimetrías en el bloque y como ejemplo señaló que la renta per cápita del noreste de Brasil es más baja que la de Paraguay. “Si a eso se suma que el arancel externo común favorece a las industrias que ya tiene Brasil, no tiene sentido para Paraguay y Uruguay importar maquinaria y aumentar el costo de inversión. Entonces, quien paga el costo del desvío de comercio son las economías más pequeñas”. Como conclusión, Mesquita aseguró que “la agenda es muy clara, lo que no es tan clara es la voluntad política”. Esta declaración pone de manifiesto la contradicción entre el discurso del gobierno brasileño y su práctica en términos de comercio bilateral (ver apunte).

Además, indicó que el grado de apoyo a la industria por parte del gobierno brasileño “es mucho mayor que en cualquiera de los otros países de la región”. Al entender de Mesquita, “hay que ser realistas: el problema hoy en día no es económico, es político, convencer a los gobernantes de que hay que cambiar la manera como estamos organizados y cambiar los discursos, los objetivos”.

LOGÍSTICA. “En general, los gobiernos hasta hoy subestimaron los desafíos de la integración. Pensaron que para integrarse a la economía mundial bastaba con bajar los aranceles y firmar 500 acuerdos comerciales con todo el mundo y ya se accedería a más desarrollo y menor pobreza”, dijo Mesquita en su disertación. En este sentido, aseguró que el comercio no puede reemplazar buenos gobiernos, instituciones sólidas, políticas fiscales responsables, una base educativa fuerte, los esfuerzos en ciencia y tecnología ni los programas sociales enfocados en los más vulnerables.

El especialista afirmó que tenía sentido hablar solo de aranceles y barreras no arancelarias en los años 80 “porque eran el elefante en la sala, pero hoy en día no lo son más”. En cuanto a los costos de transporte, afirmó que no se trata solamente del precio del flete sino también del tiempo de transportar los bienes, sobre todo para los productos perecederos. “En el caso de Argentina, si se suma el precio del flete y el tiempo en sus exportaciones llega a 20% del total, mientras que los aranceles son de 8%”, ejemplificó. El analista señaló también que los países latinoamericanos lograron en las últimas décadas “una integración regional mucho más baja que en el sudeste asiático, que no ha fijado tantos acuerdos comerciales”.

En este sentido coincidió el economista del BID en el área de comercio e integración Paolo Giordano, quien resaltó que “no basta con firmar acuerdos de libre comercio para el acceso a mercados, sino centrarse en los costos de logística internacional”. Señaló que existe una creciente relevancia de asuntos no tradicionales en materia comercial, como efectivizar los costos de transporte y elevar los estándares sanitarios. Giordano también destacó la importancia creciente de dar un impacto distributivo a la apertura comercial, como respuesta al crecimiento de la percepción entre la población latinoamericana de que ésta no ha beneficiado a los países de la región. Como ejemplo, mencionó que los estados mexicanos más favorecidos por el comercio fueron los más próximos a la frontera norte.