Para Mujica, tarea cumplida: otra vez atrae la confianza empresarial

Como la inquietud empresarial que estaba en cuestión era la posibilidad de que se establecieran cambios tributarios importantes, Mujica apeló a una metáfora bovina para señalar su convicción de que resulta mejor seguir ordeñando la vaca que carnearla y privarse del aporte futuro de sus ubres. La imagen no disgustó a los empresarios, que en declaraciones posteriores renovaron la confianza en el presidente y el equipo económico sin que se escucharan mugidos de protesta.

En el mismo escenario en que conquistó el año pasado los plácemes del empresariado regional, justo 18 días antes de asumir la Presidencia de la República, José Mujica volvió a dirigirse este fin de semana a un auditorio de más de un millar de empresarios de Argentina, Brasil y Uruguay. En lo que en 2010 fue un punto alto en su vasta trayectoria como comunicador, el entonces presidente electo le dio al ambiente empresario la tranquilidad de que su gobierno mantendría una línea económica previsible y una franca apertura hacia la inversión. Por entonces, los agentes económicos esperaban con recelosa expectativa los primeros gestos de un gobierno que sería conducido por un viejo guerrillero de orientación socialista. Y las palabras de Mujica cumplieron con creces la meta de ganar credibilidad en el mundo empresario y ofrecer garantías a quienes optaran por hacer nuevas inversiones en el país.

En esta segunda reunión con empresarios en el Hotel Conrad de Punta del Este, Mujica, acompañado por el vicepresidente Danilo Astori -que también habló durante el concurrido encuentro-, logró nuevamente serenar las inquietudes empresarias. Estas últimas tributarias de la reiteración en las últimas semanas, por parte de importantes grupos dentro del partido de gobierno, de pronunciamientos favorables a incluir cambios sustantivos en el régimen tributario con el propósito de lograr una mejor redistribución del ingreso. Tema que dio lugar a un explicable desasosiego en ámbitos empresariales.

La mejor redistribución del ingreso se logra, según lo señalado en varias oportunidades por el vicepresidente Astori, promoviendo la inversión como fuente de creación de empleos de cada vez más calidad, así como por un esfuerzo estatal en materia de mejoramiento de la educación. Opciones asistencialistas dan un remedio pasajero, no una alteración sustantiva en el índice de Gini.

En su discurso de 2010, Mujica logró un nivel de repercusión hasta impensado, concitando comentarios como el que en su momento formuló el entonces presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, quien aseguró: “Nos da una cierta envidia; el día que perdamos la esperanza tendremos que venir a vivir a Uruguay”. Los ecos de la intervención del sábado en el sector empresario fueron también abrumadoramente favorables, aunque con matices menos efusivos que los que surgieron en Conrad I.

En ese sentido y según la documentada cobertura de la reunión que ayer publicó Ultimas Noticias, el discurso fue recibido con satisfacción por empresarios uruguayos y argentinos. Un ejemplo de la vecina orilla es el de Alejandro Bulgheroni, un destacado inversor que tiene varios emprendimientos en Uruguay. “Lo del presidente fue muy bueno. No veo diferencias con los anuncios de febrero de 2010. Una cosa es cuando un gobierno empieza y otra cosa es un año después, cuando se ratifica todo lo que se quiere seguir haciendo. Todo me pareció muy positivo”, afirmó.

También dieron su opinión los presidentes de las cámaras empresarias. Alfonso Varela, presidente de la Cámara de Comercio, señaló que “con el discurso de Mujica, más de tipo filosófico y político, compartimos muchos temas. Subrayo que en ambos discursos dijeron que no iba a haber una modificación del rumbo económico y destacaron la importancia de la actividad empresarial”. Washington Burghi, presidente de la Cámara de Industrias, dijo a su vez que “tanto Mujica como Astori utilizaron la palabra prudencia y eso nos parece muy importante”. “Fue muy claro -agregó- en ser prudentes con lo que se recauda en materia de impuestos y nosotros estamos de acuerdo, no siempre vamos a tener una época buena en materia económica y tenemos que estar preparados para eso”, sentenció.

José Bónica, presidente de la Asociación Rural, manifestó su confianza en que se van a cumplir “nuestras expectativas de previsibilidad, estabilidad, marco jurídico y continuidad del crecimiento.

Tenemos que seguir creciendo”. Un punto de vista bien importante, porque proviene de una rama productiva esencial que ha sido señalada como posible fuente de nuevas cargas tributarias por los sectores del partido de gobierno que reclaman cambios importantes en el régimen tributario.

Otro aspecto que debe ser destacado de la reunión en el Hotel Conrad fue el claro pronunciamiento del vicepresidente Astori sobre la necesidad de prevenir la inflación con una conducta fiscal muy cuidadosa.

Astori señaló que se registrarían cambios en la tributación, pero sin afectar las facilidades que existen para la inversión en Uruguay. Y expresó que la inflación sería combatida con una “enorme prudencia fiscal”.

Algo que no solo les da tranquilidad a los inversores, sino a todo el país, en un momento en que existe preocupación ante varias circunstancias que impulsan al alza a este indicador, decisivo en especial para el bienestar de los asalariados.

También debe rescatarse del discurso de Astori su mención a las expectativas que le depara a la inversión en infraestructura el proyecto a estudio del Parlamento sobre asociación público – privada, que a juicio del vicepresidente abrirá “espacios para que el sector privado tenga nuevas y mejores oportunidades”, especialmente en campos como el transporte y la energía.

Un balance, entonces, bien favorable para los intereses de un país que necesita de la iniciativa empresaria como un pilar más del crecimiento económico. Y que solamente puede fortalecerla en un ambiente de inversión con reglas claras y sin amenazas de cambio intempestivo.