Parlamento aprueba tratado; otra vez desalojan barras por protestas

A los 70 minutos de comenzar el debate en la Cámara de Representantes, la presidenta de Diputados, Nora Castro dispuso a las 22:33 horas el desalojo de las barras, en medio de los gritos y las gesticulaciones de rechazo de los adherentes de la coalición. Al cierre de la edición proseguía la discusión en el Parlamento. No obstante, el oficialismo tenía los votos asegurados para sancionar el proyecto del Ejecutivo, luego que los legisladores disidentes del Movimiento de Participación Popular (MPP), se alinearan a la posición mayoritaria o solicitaran licencia para no apoyar el acuerdo.

«Esto es la entrega, traidor, alcahuete de los yankees», le gritó desde las barras un militante de la coalición al diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP), Carlos Gamou, en momentos en que el representante del gobierno intentaba responsabilizar a los partidos tradicionales por haber promovido en la administración pasada, el acuerdo bilateral.

«Patria sí, colonia no», «El pueblo va a devolver la soberanía», «Se escucha, arriba los que luchan», «traidores» y «vendidos», fueron algunas de las consignas e insultos pronunciados desde las barras contra los representantes oficialistas. Poco después, en señal de reprobación, los mismos adherentes y otros simpatizantes de grupos radicales quemaron cubiertas sobre la Avenida de las Leyes, que fueron extinguidas por el cuerpo de bomberos.

Durante la discusión los representantes de los lemas tradicionales, cuestionaron duramente a los diputados del Frente Amplio, al reprocharles y pasarles facturas por las antiguas posiciones que sostenía la izquierda antes de llegar al gobierno.

PROGRAMA. Con la intervención del diputado Enrique Pintado de Asamblea Uruguay, la cámara comenzó anoche el tratamiento del proyecto. Pintado aseguró que el respaldo al tratado no implicaba «una postura ideológica, sino la conveniencia para el país». Afirmó que el acuerdo bilateral no afecta ni limita la política exterior a seguir. «Podemos decir con tranquilidad, (que con el apoyo al tratado) no sólo se sigue con el pensamiento sino que se cumple con el programa de gobierno». En respuesta, el diputado nacionalista Daniel Peña recordó los vaivenes que produjo en filas del Frente Amplio el tratado y remarcó que pese a las modificaciones promovidas por el presidente Tabaré Vázquez, el texto «no cambia nada, es el tratado original. Sólo cambia la firma en vez de (Jorge) Batlle lo firma Vázquez. Sólo ha cambiado el voto del partido de gobierno».

En la misma línea pero con mayor dureza, se pronunció el diputado colorado Washington Abdala quien leyó en sala las resoluciones aprobadas por el congreso del Frente Amplio en 2003 contra el tratado. Estimó que con los cambios de posturas de la coalición los votantes se sienten «traicionados en su pensamiento antiimperialista».

Abdala cuestionó el hecho de que los integrantes del conglomerado le hayan «mentido a la gente». «No le dijeron la verdad a la ciudadanía y esas cosas se las van a tener que explicar, a la izquierda y a sus votantes». En tono irónico el legislador colorado indicó que los integrantes del MPP actuaron como «en una misa dominical».

Pese a que en la víspera, el partido de gobierno mantenía sus diferencias respecto al tratado, el oficialismo logró alcanzar una posición unificada. El cambio de postura del MPP permitió a la mayoría del Frente Amplio imponer por 49 votos afirmativos el mandato imperativo. Sólo el Fidel y la Liga Federal votaron en contra del mecanismo reglamentario. Sin embargo ambos grupos comprometieron sus votos para asegurar el apoyo al acuerdo con los sufragios de los 52 legisladores de la coalición. Aunque, los 19 integrantes del MPP respaldaron la posición mayoritaria, el diputado Esteban Pérez realizó una argumentación con cuestionamientos al tratado, al tiempo que sus compañeros de bancada —que también disentían con el acuerdo— Ivonne Pasada y Héctor Tajam, solicitaron licencia.