Pausa en crisis de energía argentina

Mientras el presidente de UTE, Ricardo Scaglia y el ministro de Industria, José Villar, comienzan otra complicada semana que los llevará a Brasil a buscar soluciones para el problema del abastecimiento eléctrico, varios días feriados seguidos dieron tregua a la crisis energética que tiene en jaque al gobierno argentino, cuyas relaciones con los países vecinos se vieron resentidas por el incumplimiento de contratos de exportación de gas y electricidad.

Los descansos nacionales en homenaje a las víctimas de la guerra de Malvinas en 1982 y los de la Semana Santa se conjugaron esta semana para reducir la demanda de energía, que creció más de un 40% por la reactivación económica y que ha puesto al sistema al borde del colapso.

No obstante, la emergencia seguirá en pie a pesar de que el gobierno consiguió garantizar el suministro de gas en acuerdo con las empresas petroleras, pero a costa de fijar aumentos de precios progresivos hasta alcanzar un 50% para la industria.

Los usuarios residenciales quedaron al margen de los incrementos, pero indirectamente sentirán el impacto en sus bolsillos por los futuros ajustes de precios minoristas.

El ministerio de Minas y Energía de Brasil informó que ese país suspenderá la venta a Argentina de energía eléctrica, al no haber acuerdo en las condiciones de suministro.

El secretario argentino de Energía, Daniel Cameron, cumplió una misión especial en Brasilia, pero el desacuerdo quedó al desnudo cuando la ministra brasileña de Minas y Energía, Dilma Rousseff, dijo que su país exportará si el sistema lo soporta.

PROBLEMA REGIONAL. Los vínculos de Argentina con sus socios plenos del Mercosur y con los asociados externos (Chile y Bolivia) se vieron afectados a raíz de las controversias por pactos incumplidos y recelos regionales.

El golpe más duro lo aplicó el presidente chileno, Ricardo Lagos, cuando afirmó que su país perdió la confianza en Argentina al no haber respetado contratos vigentes y recortado los envíos de gas natural.

«Se ha roto una confianza, ya que de acuerdo al protocolo de 1995 no se podría hacer lo que está ocurriendo», dijo Lagos a la Radio Bío-Bío.

En una reacción de carácter político, el presidente argentino, Néstor Kirchner, había responsabilizado de la crisis energética a lobbies o grupos monopólicos y a las privatizaciones de los años 90 que le quitaron a Argentina el control del sector.