Petrolera se hará cargo del costo del derrame de crudo.

El gigante British Petroleum (BP) asumió la total responsabilidad del desastre ecológico y el pago de todos los costos, luego de que Barack Obama lo exhortara a «pagar la factura».

«BP asume la responsabilidad de la respuesta a la marea negra (…), la limpiaremos», afirmó el grupo en un comunicado publicado en un sitio de internet dedicado a la gestión de la catástrofe ecológica. «BP pagará todos los costos necesarios y apropiados de limpieza», dijo.

En un programa de la cadena norteamericana ABC, el director ejecutivo de la firma Tony Hayward declaró que su empresa es responsable, «no sólo del accidente, sino también del petróleo y de lidiar con el problema y la limpieza».

Agregó que el equipo que falló en la plataforma y que llevó a la fuga es de Transocean Ltd. y no de BP, operadora de la planta. Guy Cantwell, vocero de Transocean, respondió en un comunicado que esperarán a tener toda la información. «No haremos conjeturas», afirmó.

El pozo perforado bajo la plataforma deja escapar al mar unos 800.000 litros de petróleo diarios y, de no ser controlado, podría superar los 16 millones de litros por día.

La marea negra, provocada por el hundimiento el 22 de abril de una plataforma petrolera, es monitoreada en forma constante y se intenta eliminarla, mientras se teme que un cambio en los vientos pueda llevar la capa de petróleo hasta las zonas de playas del Sur estadounidense.

«Las predicciones climáticas anuncian menos viento, proveniente del sudoeste, y mareas menos agitadas», anunció el último informe de la Guardia Costera de Estados Unidos.

Pero los cambios en la dirección del viento ponen en peligro las playas turísticas de Florida y las autoridades planean abrir una segunda base aérea para salidas de emergencia.

Para evitar que se propague la mancha, los guardacostas estadounidenses proyectan instalar estaciones de limpieza para los barcos de carga que navegan el río Misisipi, indicó un funcionario del puerto de Nueva Orleans.

Por primera vez después de tres días de tormentas que paralizaron el trabajo, las tareas de control de la emergencia fueron retomadas ayer por unas 2.500 personas: mientras algunos reanudaron la quema de partes de la mancha, otros comienzan a construir una bóveda para tapar el agujero, lanzan soluciones dispersantes al mar o filtran el crudo que embalsan.

Además, 6 robots trabajan a 1.500 metros de profundidad intentando sellar la válvula del pozo, lo que podría llevar unos 8 días. En este lapso se podrían fugar otros 3,8 millones de litros en condiciones normales, que se sumarían a los 9,8 millones que ya escaparon.

Y en una cárcel de Luisiana, ochenta detenidos recibieron una clase sobre limpieza de aves empetroladas, pues el Estado planea que trabajen en las zonas afectadas por la marea negra. La lección fue en el marco de un programa de reinserción en el que participan quienes fueron detenidos por delitos menores en ese estado, que habitualmente realizan trabajos para la comuna.

El gobierno estadounidense prohibió anteayer y durante diez días la venta de pescado en la zona afectada del Golfo de México debido a los riesgos sanitarios.

La industria de mariscos y crustáceos en Luisiana representa a un tercio de la producción anual del país. Sus humedales costeros, una etapa obligada para las aves migratorias, también constituyen una reserva de fauna excepcional.

El presidente Barack Obama suspendió, además, todo proyecto de perforación petrolera en el mar al menos que las plataformas tengan nuevas medidas para prevenir desastres.

En vistas de esta nueva situación, senadores estadounidenses presentaron un proyecto de ley para aumentar de los actuales 75 millones de dólares a 10.000 millones el máximo de indemnizaciones que deben pagar las petroleras en caso de daños económicos, por ejemplo por mareas negras, anunció en un comunicado el senador Robert Menéndez.

Los senadores Menéndez, Frank Lautenberg y Bill Nelson estiman que ciertos daños económicos tales como la pérdida de ingresos por turismo, pesca, recursos naturales o impuestos locales deben ser cubiertos por las compañías petroleras hasta un máximo de 10.000 millones de dólares.