PIB crece por agro y gasto público. CRECIMIENTO.

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Pese a la gravedad de la crisis internacional, la economía uruguaya no entró en recesión. En el tercer trimestre del presente año el PIB se incrementó un 2,5% con respecto al trimestre anterior, medido en términos desestacionalizados.

En el Gráfico Nº 1 se observa que ya en el segundo trimestre, la economía volvió a crecer tras la contracción registrada en el primero, superando en el último trimestre el nivel de actividad registrado al cierre del pasado año.

La crisis que se desatara en septiembre de 2008, y de la que parece estarse saliendo, tuvo la particularidad de ser severa en las economías desarrolladas, pero leve en las emergentes.

De hecho, éstas se recuperaron bastante rápido. El caso uruguayo es claro al respecto, ya que sólo sufrió un trimestre de descenso en su nivel de actividad.

De todas formas, el mundo post crisis será distinto. Previo al quiebre del primer trimestre del presente año, el nivel de actividad había registrado 18 trimestres consecutivos de expansión. En ese lapso el PIB creció promedialmente a una tasa del 7,1% acumulativo anual.

La mayor actividad fue estimulada por un contexto internacional muy favorable, lo que ya no es dable esperar en el futuro inmediato, debido a la lenta recuperación que se espera. De todas formas, en lo que a Uruguay respecta, se prevé un comportamiento positivo, aunque no al ritmo de los últimos años.

En base a las últimas cifras, el equipo económico corrigió al alza la proyección de crecimiento, del 1,2% al 2% para el presente año y del 3,5% al 4% para 2010.

Y aunque parezca contradictorio con lo dicho en párrafos anteriores, el crecimiento esperado tiene una base importante de sustentación en el contexto internacional, aunque en este caso no el global, sino el relevante para nuestro país.

En efecto, en los últimos años la economía sufrió transformaciones sustanciales, con el desarrollo de sectores vinculados a China y Brasil, economías que se prevé presentarán tasas de crecimiento muy importante en el futuro próximo.

SECTORES. El crecimiento que muestra la economía se centra en algunos sectores. Para poder interpretar adecuadamente cuáles son las ramas de actividad que lideran el crecimiento, abordaremos el análisis desde varios ángulos. En primer lugar, analizaremos el desempeño promedio de la economía en los nueve primeros meses del presente año en relación a igual período de 2008, para tener una perspectiva de mediano plazo. Desde un enfoque más coyuntural, veremos el comportamiento del último trimestre, comparándolo con igual lapso del año anterior y, finalmente, con el trimestre inmediato anterior.

En los tres análisis, y tal cual se puede apreciar en el cuadro que acompaña la nota, se repiten los sectores que más crecen, Suministro de electricidad, gas y agua, Construcción, Transporte, almacenamiento y comunicaciones y Otras actividades (incluye servicios financieros, servicios gubernamentales, educación y salud). En el último trimestre irrumpe el agro en el grupo de los que crecen.

Profundizando en el desempeño de esos sectores se constatan particularidades de cada uno de ellos. Es así que el crecimiento en la Construcción responde fundamentalmente a la obra pública. A nivel privado no se registraron mayores emprendimientos, por el contrario fueron finalizando las obras iniciadas en años anteriores, fundamentalmente en el este del país.

El sector público también es responsable del crecimiento que experimentaron las denominadas Otras actividades.

Por su parte, Transporte, almacenamiento y comunicaciones crece al impulso de la telefonía celular, aunque a tasas decrecientes.

En el caso del Suministro de electricidad, gas y agua, el aumento se debe a la mayor generación hidráulica en el último trimestre.

En el caso de las Actividades primarias, el crecimiento del último trimestre se explica por una mayor producción, tanto pecuaria como agrícola, impulsadas por una pujante demanda internacional. Cabe aclarar que tanto el agro como la generación eléctrica sufrieron en los trimestres anteriores los efectos negativos de la sequía.

Los restantes sectores, concretamente la Industria manufacturera y el Comercio presentan comportamientos contractivos en la comparación interanual. No obstante, en términos desestacionalizados muestran una tendencia al alza, aunque sin alcanzar aún los niveles máximos que mostraron hacia el tercer trimestre de 2008.

DEMANDA. De los comportamientos anteriores se desprende que las fuentes del crecimiento provienen, básicamente, del gasto público y de la demanda internacional de commodities agropecuarios.

El análisis según componentes del gasto así lo demuestra. En el Gráfico Nº 2 se observa que mientras el consumo privado presentó un comportamiento moderado, el gasto público creció a tasas muy elevadas.

Con la inversión las disparidades fueron mayores, ya que creció muy fuerte la del sector público, pero se contrajo la privada, tal como se muestra en el Gráfico Nº 3.

El descenso que experimentó la inversión privada se explica en buena medida por la incertidumbre que reinó durante el año, derivada de un contexto internacional muy inestable. En tanto, el aumento de la inversión pública se enmarca en un contexto generalizado de expansión del gasto público, al que seguramente contribuyó el que éste haya sido un año electoral.

Por su parte, el sector externo contribuyó positivamente al crecimiento del PIB en lo que va del presente año. Aunque hay que señalar que dicha contribución no respondió tanto al incremento de las exportaciones, que en su conjunto se expandieron moderadamente, sino a la contracción de las importaciones.

En el caso de las ventas externas se observa, por un lado, dinamismo en los productos agrícolas y agroindustriales, y contracciones en el resto, incluidos los servicios (turismo).

La caída de las importaciones responde al propio enlentecimiento de la economía.

CLAROSCUROS. Si bien las perspectivas de corto plazo son favorables, el horizonte no despejó totalmente y aun existen algunos nubarrones que pueden dificultar el desempeño futuro.

En primer lugar hay que tener presente que si bien la recuperación de la economía internacional está en marcha, el proceso será lento. Los ajustes que están operando en los países desarrollados determinan que sus demandas internas no serán los motores del crecimiento, el que provendrá de las economías emergentes.

Ello tendrá repercusiones en nuestro país, dados los particulares impactos que esa demanda externa tiene sobre los distintos sectores productivos.

Es así que los commodities alimenticios, que se consumen finalmente en los mercados emergentes, caso China, seguirán enfrentando una demanda sostenida, lo que repercutirá favorablemente en los sectores internos que los producen.

Distinto es el caso de los commodities que se exportan para ser procesados y reexportados como un producto final a los mercados desarrollados. La demanda aquí no luce tan pujante.

Donde pueden estar los mayores problemas es en las actividades exportadoras o sustitutivas de importaciones, que incorporan un mayor valor agregado. Estos sectores son los que más están sintiendo la apreciación de la moneda, ya que sus costos están aumentando al tiempo que cae su rentabilidad.

Al respecto, y tal cual hemos señalado en más de una oportunidad, habrá que seguir muy de cerca la evolución de los salarios. En el último año se incrementaron por encima de la productividad, lo que no es sostenible en el largo plazo. Necesariamente, las pautas para la próxima ronda de los consejos de salarios deberán incorporar el tema.

Y por cierto, que el gasto público no podrá seguir la senda expansiva de los dos últimos años, para ayudar a que el peso uruguayo no continúe apreciándose más allá de lo que determina la coyuntura internacional.