Piñas en el palacio de la ley

Tres días después de que se registraran violentos incidentes en el partido de fútbol entre Platense y Cerrito, similares a los que han sido repudiados desde el ámbito político, y mientras el Senado aprobaba la ley de despenalización del aborto, la Cámara de Diputados se convirtió ayer en el escenario de una sucesión de insultos y de golpes de puño que causaron contusiones a más de un legislador y dejaron bastante mal parados a otros tantos.
“Te voy a romper la cabeza, oligarca puto”, le dijo Juan José Domínguez (MPP) a Luis Lacalle Pou (Herrerista), quien antes le había dicho “mentiroso”. Lacalle recibió un “imberbe” como respuesta, lo que desató la furia del joven parlamentario.

Todo ocurrió después de que el diputado Daniel García Pintos (Lista 15) planteara en sala la discusión del contenido del libro Cero a la izquierda, donde el tupamaro Jorge Zabalza cuenta hechos del pasado reciente protagonizados por el Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Entre ellos, dice que durante los hechos en el hospital Filtro en 1994, donde una multitud protestó contra la extradición de ciudadanos vascos, hubo represión, un muerto y heridos. Según Zabalza, los tupamaros tenían un ómnibus con miguelitos y bombas molotov para actuar contra las fuerzas policiales.

Juan José Domínguez (MPP) contestó en la sesión que lo que dice Zabalza son “todas mentiras”.


La primera piña. Allí comenzaron a hablar otros legisladores y la sesión comenzó a transitar en una modorra que provocó que, incluso, el propio García Pintos saliera una y otra vez de sala. El diputado Lacalle Pou le dijo que lo que estaba contando era mentira y Domínguez lo tildó de “imberbe”. Allí Lacalle Pou se levantó de su banca mientras Domínguez insistía: “Te voy a romper la cabeza, oligarca puto”. A Lacalle lo contuvieron entre varios diputados y se formó un tumulto en el pasillo que separa las bancadas del FA y el Partido Nacional. Allí Hugo Arambillete (MPP) empezó a reprochar la actitud de Lacalle Pou, quien sacó una mano que rozó el rostro de Arambillete.

Después fue Lacalle Pou el que ligó un piñazo del diputado Pablo Noya (609), que le cortó el pómulo. Lacalle se defendió y ambos intercambiaron golpes de puño.

Los empujones continuaron en el ambulatorio y la sesión fue interrumpida. “Ese, ese que está ahí es el garronero”, decía José Carlos Cardoso, mientras señalaba a Noya, que solo sonreía. Después de salir del baño, Lacalle Pou se cruzó con Arambillete en el ambulatorio y le pegó una trompada lastimándole el rostro.


Segunda refriega. El frenteamplista, que supera en altura a Lacalle Pou, respondió y le empezó a pegar de arriba a abajo. Testigos dijeron que se golpearon fuerte y Arambillete terminó con un chichón.

Una vez culminados los incidentes, el Frente Amplio realizó una conferencia de prensa en la que Juan Andrés Roballo (Alianza Progresista) repudió los hechos ocurridos aunque le adjudicó una mayor responsabilidad a Lacalle Pou. Roballo estaba rodeado por casi todos los diputados del Frente Amplio. No estaban allí los que tuvieron mayor participación en los incidentes.

Por su lado, Lacalle Pou marchó hacia la sala de bancada del Partido Nacional, ubicada en uno de los extremos del ambulatorio que rodea la Cámara de Diputados. La bancada emitió una declaración en la que repudió la “incalificable agresión propiciada” por el diputado Domínguez contra Lacalle Pou. “Esta actitud demuestra el talante autoritario y la actitud antidemocrática incompatible con la representación que inviste el agresor”, dice el texto que fue escrito a máquina por parte de Jaime Trobo.

El juez Juan Carlos Fernández Lecchini dijo a El Observador que no tiene previsto intervenir en el caso ya que la Justicia sólo actúa si hay una denuncia del agredido.


Mentiras. La discusión en la Cámara de Diputados giró en torno a la intervención de García Pintos, quien con un ejemplar del libro de Zabalza en sus manos dijo que el volumen debería llamarse “No hay peor cuña que la del mismo palo”.

“¿Zabalza dice la verdad? ¿O miente? Según lo que cuenta en el libro, los hechos del Filtro podrían haber terminado en un baño de sangre”, dijo García Pintos.

Luego hizo referencia a “negocios” entre el MLN y la ETA española y preguntó si “no es delito recibir apoyo de grupos terroristas”.

Allí Domínguez pidió la palabra y dijo que las afirmaciones de Zabalza eran “todas mentiras”, que no valía la pena ni mencionar su nombre. Incluso se escucharon algunas bromas sobre las supuestas “coincidencias” entre Zabalza y García Pintos. Todo marchaba tranquilamente hasta que una palabra trajo la otra, y estas terminaron en los insultos y los golpes.

Cuando los papeles que volaron por el aire ya habían aterrizado en el piso de la sala de sesiones, se asomó la cabeza de un veterano que desde la barra preguntó tímidamente: “¿El proyecto de la Caja Notarial no va a ser aprobado?”.