Piñera asumió la presidencia en medio de alerta de tsunami y sismo

SANTIAGO DE CHILE | AP Y AFP

El derechista Sebastián Piñera asumió ayer como presidente de Chile en una ceremonia marcada por tres fuertes temblores y un alerta de tsunami que obligó a la rápida evacuación del Congreso al finalizar el acto.

Movido por un fuerte sismo fue el comienzo del gobierno del nuevo presidente chileno, el empresario derechista Sebastián Piñera, que ayer reemplazó en el cargo a Michelle Bachelet.

Unos 25 minutos antes de la ceremonia un sismo de magnitud 6,9 alarmó a los asistentes en la sede del Congreso, en el puerto de Valparaíso. Fue la réplica más fuerte de las más de 200 que ha sufrido Chile desde el 27 de febrero. La armada emitió un alerta preventivo de tsunami debido a la magnitud del temblor, pero horas después anunció que ya había pasado el peligro.

Posteriormente, otras dos fuertes réplicas se sintieron cuando la mandataria saliente Michelle Bachelet aguardaba el ingreso de su sucesor. Algunas personas se pusieron de pie, pero Bachelet se mantuvo imperturbable, mientras un enorme ramo de flores situado cerca de la testera se bamboleaba.

Piñera llegó hasta el Congreso en un auto descapotado, fue recibido por comisiones de parlamentarios a las puertas del Congreso, donde se congregaron unas 2.000 personas y los presidentes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, Paraguay, Colombia y Uruguay y el príncipe Felipe de España.

El locutor oficial llamó a la calma, pero 30 minutos después, cuando culminó la ceremonia tras el juramento de Piñera y de sus ministros, se pidió la rápida evacuación del edificio legislativo en acatamiento de una alerta de tsunami.

Fue una nueva serie de réplicas de un devastador terremoto de 8.8 y un tsunami que el 27 de febrero causó 500 muertos identificados, un número no especificados de desaparecidos y una masiva destrucción de infraestructura, viviendas y empresas por un total de 30.000 millones de dólares, que obligó a cambiar la agenda del nuevo Gobierno, que deberá centrar en la reconstrucción prácticamente todo su mandato.

Piñera habló luego por la televisión estatal para pedir tranquilidad a la población pero recomendó que los habitantes de las zonas costeras subieran a lugares altos, como los cerros cercanos, solo como una medida de seguridad.

«Quiero llamar a todos los chilenos, en estos momentos de adversidad, a que sequemos nuestras lágrimas y pongamos manos a la obra, en la gran tarea de enfrentar esta emergencia, en la gran tarea de reconstruir nuestro país», dijo Piñera después de salir del Congreso.

«Quiero afirmar que la mantención del orden público y la entrega de los servicios básicos que permiten una vida digna para la gente, van a ser nuestra permanente y absoluta prioridad», agregó el mandatario.

Durante 20 años Piñera, dueño de una fortuna estimada en 2.000 millones de dólares, buscó la presidencia de Chile. Finalmente ayer, a los 60 años, cristalizó su pretensión al jurar como el primer presidente derechista elegido en 52 años.

Apenas concluyeron las breves y sobrias ceremonias oficiales, el presidente número 38 voló la zona afectada por el terremoto y mostró el signo que le quiere dar a su gobierno: trabajo rápido y efectivo.

Por la tarde, Piñera viajó a las ciudades de Rancagua y Constitución. La primera fue el epicentro del sismo principal registrado ayer y la segunda, fue una de las localidades arrasadas por el terremoto y posterior tsunami del 27 de febrero.

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, anunció que el nuevo presidente se aprestaba a declarar estado de catástrofe en la sexta región, cuya capital es Rancagua.

Hinzpeter informó además que no ocurrieron tsunamis pero «existieron marejadas, la salida y luego la vuelta del mar en zonas costeras». Agregó que en pueblos como «Pichilemu, Bucalemu, hubo una retirada del mar que luego volvió con cierto grado de violencia, afortunadamente, sin la dimensión de lo que vimos» en febrero.

En Constitución, 350 kilómetros al sur, mucha gente salió a las calles y se dirigió a zonas altas, alertados ante el eventual tsunami. Sin embargo, comenzaron a bajar apenas unas horas después.

En Concepción, 500 kilómetros al sur, la gente también salió a las calles pero no se ha informado de víctimas o de nuevos daños.

En Valparaíso, a unos 120 kilómetros al sur de Santiago, aun cuando el océano Pacífico se veía tranquilo, mucha gente se dirigió a las partes altas, algo común porque la mayoría de la población de este puerto vive en los cerros que circundan a la bahía.

DESPEDIDA. «Se inicia un nuevo Chile», proclamó Piñera, quien ha admitido muchos avances en estos 20 años de gobierno de la izquierdista Concertación, pero que ha criticado el adormecimiento en que habrían caído los gobernantes desplazados.

Sin embargo Bachelet dejó el gobierno con una popularidad de 84%, que quedó en evidencia ayer cuando la hasta entonces presidenta se despidió de la gente en el palacio presidencial de La Moneda y cuando, ya como una ciudadana común, dejó la sede del Congreso en Valparaíso.

«Ahora voy a salir por la puerta grande», dijo Bachelet. «Voy a salir triste por el dolor de nuestra gente (por el terremoto de febrero), pero también voy a salir con la frente en alto, satisfecha por lo que hemos logrado», dijo la ex presidenta chilena al despedirse de sus colaboradores. El público, que se apostó desde tempranas horas en los alrededores de la plaza de La Constitución, la saludó gritando: «Bachelet, Bachelet, te queremos otra vez».