Poder para el pueblo, según Chávez

La última novedad es la suspensión de los debates que se habían anunciado para antes del referendo. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano argumentó que «la cantidad de actividades pautadas en el cronograma» hace imposible concretarlos. Sin embargo, otro integrante del Consejo dijo que fueron suspendidos porque el llamado «bloque del sí», el oficialista, «no se presentó» a las reuniones preparativas. «No se puede debatir si una de las partes no se presenta».

Desde que se aprobó el referendo, el pueblo venezolano esta dividido, se expresa en las calles y hasta con violencia: en las últimas cuatro semanas ocurrieron 42 conflictos en el país, 31 de ellos en las universidades, todas en el marco de protestas contra la reforma.

Esa escalada de violencia alcanzó su punto más alto el miércoles pasado, cuando un grupo de atacantes entró en la Universidad Central de Venezuela (UCV) e hirió a nueve personas, tres de ellas de bala.

Ayer los estudiantes volvieron a las calles para pedir que se postergue la fecha del referendo, para darle más tiempo de informarse a la población.

Por su parte, el presidente Chávez volvió a salir en los medios para criticar al movimiento estudiantil; consideró que sus acciones «tratan de justificar un golpe de Estado». «Andan buscando sangre, son como Drácula, la sangre de Chávez», dijo desde la sede presidencial, advirtiendo que si lo matan «habrá una guerra civil».

Chávez entiende que la reforma constitucional, que entre otras cosas contempla la reelección presidencial indefinida y otorga más atribuciones al Ejecutivo, se trata de «más poder para el pueblo». «Cuando se plantea la posibilidad de la reelección indefinida, que yo vuelva a ser candidato en 2012 y la posibilidad de que el pueblo si así lo quiere vuelva a elegirme para otro período, ahí estamos incrementando el poder para el pueblo», dice.

Además de la ampliación de los poderes presidenciales y la reelección indefinida, la reforma Constitucional contempla las bases -según dice el propio mandatario venezolano- «para una transición al socialismo», por ejemplo con diversas definiciones de propiedad.

La propuesta incluye una nueva división político-territorial, con autoridades designadas por el Poder Ejecutivo. También el Ejecutivo es el que mantendrá una coordinación «estricta y obligatoria» con el Banco Central, haciendo que éste último pierda autonomía.

Las atribuciones del Ejecutivo aumentan y mucho, opina la oposición.

La propuesta de reforma fue presentada por Chávez al Parlamento venezolano el 15 de agosto de este año. Pretendía modificar 33 artículos.

La Asamblea Nacional, unicameral y dominada por el oficialismo, agregó otros 36, pasando así a modificar un total de 69 de los 350 postulados de la Constitución.

«Si esto no se modifica (hablando de la reforma y la reelección ilimitada) el pueblo no tendrá para nada el poder de elegirme de nuevo. Claro, hay maneras de manipular esto y presentarlo como (que soy) el tirano, el dictador», dijo Chávez.

Tras ocho años en el poder, Chávez fue reelecto en 2006 para gobernar hasta 2013, y ha manifestado su intención de gobernar hasta 2021 o 2030.

Cuando asumió en enero dijo que los «cinco motores» de su «revolución» eran: la reforma constitucional, una ley para legislar por decreto durante 18 meses, una campaña ideológica de «moral y luces», la reorganización política territorial y un Poder Popular. La reforma tiene muchos de esos puntos.