Polémica por inversiones. Tabaré Vázquez defendió gestión y Lacalle reafirmó sus críticas.

Todos los flashes de las cámaras siguieron al presidente Tabaré Vázquez cuando ingresó al Edificio Mercosur y, al saludar a quienes estaban en primera fila, se acercó al candidato blanco Luis Alberto Lacalle, sentado allí junto a su compañero de fórmula, Jorge Larrañaga. “Mañana ya tenemos la foto”, bromeó Vázquez. Rápido, Lacalle respondió: “Pero la foto no habla, vamos a ver qué dice”.

En los hechos, el homenaje al empresario argentino Julio Werthein, de 91 años, organizado por la Cámara de Comercio Uruguayo-Argentina en la sede del Mercosur en el Parque Rodó, sirvió de escenario para que Vázquez ingrese a la polémica instalada entre la izquierda y Lacalle, que aconsejó esperar a diciembre para invertir.

Antes de recibir de regalo un reloj de oro de parte de Wer-thein, el presidente reivindicó los resultados de su gestión y el nivel de inversión extranjera alcanzado bajo su gobierno.
Vázquez recordó una exposición que realizó el 5 de mayo de 2005, en Buenos Aires, ante empresarios argentinos, en la que instó a invertir por las garantías del país.

El presidente también remarcó que durante su gestión se cumplió con el compromiso asumido respecto a la inversión privada. “Uruguay es un país que cumple con sus obligaciones”, desarrolla una política macroeconómica estable y previsible”, subrayó. Y apuntó que el gobierno avala la asociación público-privada.

El principal de Buquebus, Juan Carlos López Mena, fue aun más claro que el presidente en la defensa de la gestión. “Uno de los más grandes logros del gobierno de Tabaré Vázquez es intangible, pero esencial y decisivo, la confiabilidad del país, la credibilidad y la seguridad jurídica que ofrece a inversores nacionales y extranjeros”, afirmó López Mena, seguido de aplausos (ver nota aparte).

presentes. En la tarde Lacalle y Larrañaga habían acordado entrar juntos al Edificio Mercosur y lo hicieron unos minutos antes de las 19.30 para escuchar el discurso del presidente.

La expectativa era inmensa luego de los trascendidos previos y los anuncios de ministros. Detrás de Lacalle y Larrañaga, quedaron parados senadores y diputados blancos. En el otro extremo de la sala y también en las primeras filas, buena parte del gabinete se hizo presente en la sala.

En el auditorio, había representantes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y de empresas como Telecom y Ferrylineas. También el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, Luciano Miguens (ex titular de esa misma sociedad y actual asesor agropecuario del PRO de Mauricio Macri), así como Alejandro Bulgheroni, socio dueño de la empresa petrolera Pan American Energy (PAE).

CANDIDATO. Muy serio, Lacalle siguió el discurso del presidente con las manos apoyadas en un bastón del abuelo de Wilson Ferreira Aldunate, que le regalaron para un cumpleaños y que es una verdadera reliquia. Por momentos se mostró inquieto y movió las piernas.

Escuchó atentamente cuando Vázquez aludió al tema de la corrupción y expresó que en el inicio de su gestión aseguró que ante la sospecha se actuaría “sin titubeos”. Vázquez admitió que puede haber casos en todos los gobiernos.

En estos cinco años creció el PBI por encima del promedio y la inversión aumentó notablemente, indicó Vázquez. Llegó inversión extranjera “por la macroeconomía sana”, apuntó. En relación a la inversión extranjera directa, Vázquez señaló que Uruguay está quinto en el continente. Agregó que desde el año 1990 a 2000 la inversión fue en promedio de US$ 135 millones anuales, de 2000 a 2004 de US$ 302 millones y en su período, de 2005 a 2008, de US$ 1.200 millones.

Al final de su discurso, Vázquez dijo que desde el 1° de marzo de 2010 estará donde deba estar y afirmó: “Tal vez mañana alguien diga que estoy amenazando o haciendo esoterismo. Se dicen tantas cosas de mí, cada uno es dueño y prisionero de sus palabras”. Allí Lacalle golpeó el bastón varias veces contra el piso y aplaudió cuando el discurso acabó.

Entonces hubo distensión y sonrisas con Larrañaga. El candidato a vice le comentó que las cifras de inversión no son tan buenas como se esperaba y que el nivel de inversión en 2008 es de 18,6% sobre el PBI cuando una década antes era de 16,5%. “El gobierno esperaba más de 20% al final del gobierno”, apuntó Larrañaga.

EVALUACIÓN. La sensación general entre los blancos es que no hubo un ataque político contra Lacalle ni un discurso duro como algunos preveían. “Me resultaron particularmente gratas las noticias positivas sobre el país, me alegró. Muchas de esas medidas se deben al entorno internacional favorable”, dijo Lacalle mientras se retiraba del lugar rodeado de cámaras y micrófonos.

Y advirtió que el presidente omitió “la otra cara”, pero aclaró que es lógico y natural que Vázquez no hable de eso. “La legislación del gobierno actual pone un signo de interrogación sobre el derecho de propiedad. Y sobre todo la gran incertidumbre de la Asamblea Constituyente, espero que rápidamente el Frente especifique su alcance”, alertó Lacalle.

Vázquez se retiró entre abrazos y saludos. “Uno a cero, Tabaré”, le comentó un dirigente frenteamplista al presidente con una sonrisa. Mientras, los blancos evaluaban el encuentro. El senador Gustavo Penadés comentó que “no hubo alusión indebida” y otros afirmaron que fue un simple repaso de gestión. Un poco más duro, Larrañaga advirtió que el presidente Vázquez “avanza en dirección a la campaña electoral”, al hacer “un frondoso relato de las inversiones” en este período de gobierno.