Por ‘dólar barato’ importadores prevén otro buen año de ventas

ANDRÉS OYHENARD

Con un dólar bajo los importadores de bienes esperan otro buen año en ventas en 2011. La contracara son las industrias locales como el calzado (en enero se importaron 820.000 pares) y la vestimenta que alertan por el deterioro de su negocio.

Con «el viento de cola» de un muy buen 2010, las firmas de electrodomésticos esperan repetir la faena este año ayudados por la caída del dólar en la plaza local. En la vereda de enfrente, sectores como el calzado y la vestimenta ven como cada vez más se achica el mercado interno y se dificulta la inserción internacional por la pérdida de competitividad.

El presidente de la Cámara de Importadores de Electrodomésticos y principal de Barraca Europa, Peter Zador, dijo a El País que es evidente que con un «dólar barato» el consumo de electrodomésticos mantenga la tendencia alcista que mostró el último año. Según la encuesta anual de 2010 de la Cámara de Comercio y Servicios, las ventas de estos aparatos aumentaron un 39% frente a 2009. «A la gente se le hace más fácil hoy en día comprar o cambiar su electrodoméstico, además de los planes de financiación que está ofreciendo el mercado», comentó Zador.

El 2010 fue el año del LCD que se potenció por la presencia de Uruguay en el Mundial de Sudáfrica. Sin embargo, para Zador ahora «está comenzando a demandarse el LED. Siempre hay innovaciones tecnológicas que atrapan a los consumidores, además hay electrodomésticos que cumplen su vida útil», explicó. Si bien las ventas de los aires acondicionados fueron la «vedette» de 2010, a juicio del presidente de la Cámara de Importadores de Electrodomésticos su ritmo de colocación «no caerá» ya que hoy en día también es muy demando para calefacción.

LA OTRA CARA. El secretario ejecutivo de la Cámara del Calzado, Daniel Tournier, dijo a El País que en enero de este año se importaron 820.000 pares de calzados. «Es el nivel más alto para ese mes desde que se llevan estadísticas», apuntó. En general, en enero las compras al exterior de calzados rondan los 500.000 pares por lo que este año se dio un incremento en las mismas de casi el 50%.

Asimismo, el año pasado fue récord en importación de esa mercadería con 14,1 millones de pares. «En este momento sirve más importar que fabricar, esa es la realidad», resumió Tournier. Dijo que es «muy difícil» que las firmas locales -que en su mayoría trabajan con cuero- puedan reducir los costos porque el salario de sus trabajadores se incrementa cada seis meses. «La brecha entre la industria internacional y local es cada vez más grande», alertó.

En cuanto a los precios del calzado puesto en Montevideo, Tournier comentó que hay casos de mercadería que entran al país con un precio de costo de US$ 1 y US$ 1,5. El año pasado, el precio promedio del calzado importado alcanzó los US$ 5.

«Con ese tipo de productos ya sabemos que no podemos competir, pero si el dólar sigue cayendo la competitividad de los productos de cuero se va a complicar aún más», estimó.

Por otro lado, Tournier dijo que pese a que rige un decreto que obliga al etiquetado del calzado para verificar su procedencia y calidad «no se está respetando» porque hay muchos importadores que no están registrados y no cumplen con esta medida. «Acá hay que salir con mano dura a controlar», reclamó.

«Las exportaciones vienen bajando año a año. Eso quiere decir que cada vez somos menos competitivos. Con quien perdemos menos es con Brasil y Argentina. Con el resto del mundo casi no existimos; nos quedamos sin clientes», dijo a El País el presidente de la Cámara de la Vestimenta, Elbio Fuscaldo. Agregó que este problema no solamente afecta a su sector sino que también «compromete» el futuro de otras cadenas como los textiles y el calzado que son las ramas que mayor empleo generan. «Lo que manda en el mundo es la competitividad. Sin embargo, Uruguay está llevando políticas en contra de la contratación de mano de obra intensiva, a favor de las importaciones y fomentando las exportaciones de materias primas cada vez con menos valor agregado», criticó.

«A esta altura el problema va más allá de la evolución del tipo de cambio y pasa por la capacidad de competencia. El tipo de cambio es uno de los factores. Pero el país no está haciendo nada por los otros factores que inciden en la estructura de costos», dijo Fuscaldo.

Según el industrial los ministerios de Economía, Trabajo e Industria «están desalineados» y cada uno tiene objetivos y metas distintas. «Industria tiene una visión correcta pero su impacto es de mediano plazo; mientras que los aumentos de salarios que promueve el Ministerio de Trabajo son de corto plazo. Empezaron hace seis mees, siguieron en enero y ahora vamos a sufrir otro en junio», rechazó. En tanto, que Economía «como sigue llegando dinero desde afuera dice que no puede hacer nada para contener el tipo de cambio», opinó.

A su juicio habría que «direccionar» la baja de dos puntos de IVA hacia una rebaja de los aportes patronales y también el que realizan los trabajadores.