Por lluvias importarán papa, subirá la cebolla y la carne seguirá cara

El escenario para el consumidor no es alentador. Las últimas lluvias, además del drama de los evacados, inundaron campos y golpearon la cadena productiva rural lo que repercutió en el mercado que de inmediato hizo funcionar a pleno la ley de la oferta y la demanda, en este caso ajustando al alza los precios de la granja y manteniendo alto el valor del ganado que puede volver a subir.
La situación de emergencia derivó en que puede faltar papa, uno de los componentes básicos de la alimentación, por lo que se otorgaron permisos de importación, mecanismo que asegurará el suministro pero no que bajen los precios que hoy se pagan por el tubérculo.

El efecto de las precipitaciones que desbordaron ríos, inundaron campos y cerrarron caminos, dificulta a los productores la extracción de lo que se salvó. Los operadores consultados coinciden en que subirá el precio de la papa, cuya cosecha será inferior a la del año pasado, a pesar que meses atrás se proyectaba lo contrario; también aumentará el valor de la cebolla y el boniato. Ese panorama llevó a que se “abriera el ingreso a papa importada” informó a El Observador, Carlos Baldassini, presidente de la Comisión Administradora del Mercado Modelo.

Explicó que traer papa del exterior fortalecerá la oferta pero no asegura que los precios desciendan, teniendo en cuenta que la región, también por el problema de las precipitaciones, está con precios altos. Baldassini afirmó que se está ante una “catastrofe nacional con una pérdida enorme de la producción” y estimó que “vendrán tiempos difíciles” con cosechas menguadas y precios en alza.

La noticia alentadora es que en los próximos días comenzará a ingresar la producción del Norte (Salto y Bella Unión) y la de invernáculo, con lo que se espera que mejore la oferta de morrones, tomate, chauchas y zapallito.

Ricardo Aldabe, presidente de la Junta Nacional de la Granja (Junagra), explicó a El Observador que el grueso de la producción hortifrutícola se concentra en la zona Sur del país, básicamente en el área rural de Montevideo, Canelones y alrededores, además del litoral norte sobre el río Uruguay, especialmente en los polos de Salto y Bella Unión. En esas zonas las lluvias fueron en promedio entre 80 y 90 milímetros y no provocaron daños relevantes. Tampoco hubo vientos fuertes, que es otro de los principales elementos del tiempo provocador de daños.

Además a esta altura del año es muy significativa la producción en espacios cubiertos, como invernáculos, con cultivos protegidos de la lluvia.

Aldabe explicó que la demora en ingresar a cosechar papa, hará que el precio siga alto “un tiempo más”, al menos hasta que se normalice el abastecimiento a los mercados.

En agricultura el exceso hídrico genera, además, dificultades desde el punto de vista sanitario, ya sea por la aparición de enfermedades (hongos), o por no poder las cuadrillas, ingresar a los campos para realizar los tratamientos aconsejados.


Otros sectores. Las lluvias provocaron que la remisión de leche a las plantas de Conaprole, cayera 18% en los últimos días. El envío a la industria se ubica ahora en 1.8 millón de litros por día, según fuentes del sector.

Una situación particular se da con las remisiones de ganado gordo para faena a frigoríficos, que hasta ahora no se han visto mayormente afectadas. Los camiones con haciendas que no pudieron salir de alguna zona, por temor a quedar empantanados, fueron suplidos con cargas provenientes de otros puntos del país. Sin embargo, se ve comprometida la plantación de los “verdeos de invierno”, lo que augura un invierno “difícil” para alimentar al rodeo. Es posible que en los meses de frío baje la oferta ganadera para faena y que los precios sigan fortalecidos o incluso aumenten, según condiciones del mercado internacional. Hoy los productores están recibieno los precios más altos de los últimos años: US$ 2,01 el kilo en segunda balanza. Eso es consecuencia de la menor oferta de ganado que se originó por la alta faena del año pasado, dijeron consignatarios consultados por El Observador.

A nivel de los productores ovejeros hay especial preocupación por el exceso de lluvia y humedad en los campos, lo que repercute en un incremento de las enfermedades podales y puede afectar la calidad de la lana de cara a la próxima esquila, explicaron técnicos del sector.