Por primera vez, creció el rechazo a Kirchner

A menos de seis meses de las elecciones generales de octubre, el mandatario recibe el apoyo del 57% de los argentinos, de acuerdo con una encuesta de la consultora Poliarquía. El guarismo, aunque elevado, representa un 6% menos que en marzo y la tercera baja consecutiva, según estudios de la misma firma.

Sin embargo, Poliarquía destacó que «por primera vez» aumentó el rechazo a la gestión de Kirchner. Ese índice, que en los cuatro años al frente del gobierno fluctuó en torno a los diez puntos porcentuales, trepó ahora al 14%.

ausencias. El analista Fabián Perechodnik, directivo de Poliarquía, indicó que esta baja se produjo porque el gobernante «se salió del escenario político» durante hechos que provocaron un especial impacto en la población en el último mes.

Entre estos hechos se encuentra el acto de conmemoración del 25° aniversario del inicio de la Guerra de las Malvinas con Gran Bretaña. Luego de idas y vueltas, Kirchner finalmente no se hizo presente en el evento en Ushuaia, enviando en su lugar al vicepresidente Daniel Scioli.

Otra «ausencia» fue en el debate por la presunta manipulación en las estadísticas oficiales sobre la inflación, un tema que es muy sensible a los argentinos.

Finalmente, en los graves disturbios que tuvieron lugar en varias provincias argentinas, como Neuquén y Santa Cruz, durante las protestas de los gremios docentes, el presidente también intentó desmarcarse, apenas mencionando el tema o a través de sus representantes más calificados en el gobierno.

Santa Cruz, donde la tensión política por el paro docente no vislumbra una solución, es el feudo de Kirchner, provincia a la que gobernó entre 1991 y 2003, antes de postularse a la presidencia. El presidente no se manifestó al respecto.

En la también sureña Neuquén, los choques entre manifestantes y la policía dejaron un muerto. Esa provincia está gobernada por Jorge Sobisch, presidenciable para octubre y uno de los principales rivales políticos de Kirchner.

Los conflictos docentes se generaron por un decreto gubernamental que les otorgaba mejoras salariales, que no todas las provincias podían afrontar. Criticado por el gobierno central por haber ordenado la represión que culminó en una muerte, Sobisch calificó a Kirchner de «cobarde» y «miserable». Ni en esa ocasión, el presidente salió al cruce público.