Portazo de Gargano marcó el malestar de Uruguay

El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Reinaldo Gargano, no dudó ayer en defender públicamente la posición del país en el diferendo que tiene con Argentina y le recriminó a su colega, Jorge Taiana, que la administración Kirchner viola el artículo primero del Tratado del Mercosur. Mientras Gargano hablaba, Taiana pidió la palabra y lo interrumpió para decir que Argentina no violó ese tratado y que tampoco incumplió el fallo del Tribunal Arbitral del bloque. A su vez acusó a Uruguay de violar primero el Estatuto del río Uruguay al no haber consultado por la instalación de las plantas de celulosa.
La violenta situación en términos diplomáticos derivó en que Gargano no tomó parte de la foto oficial de cancilleres.

Con ese clima llegó anoche a Brasil el presidente Tabaré Vázquez, quien no hizo declaraciones y saludó a los periodistas que lo esperaban con un “feliz año”. Vázquez armó su agenda de forma tal que sus pocas horas en Río de Janeiro sean vistas como una protesta hacia el funcionamiento del Mercosur.

El mandatario presentará nuevamente hoy la estrategia del país de impulsar “un regionalismo abierto” que le permita firmar acuerdos con países de extra zona. El ambiente no es el mejor, y el diferendo entre Argentina y Uruguay hará que los presidentes Vázquez y Néstor Kirchner deban saludarse practicamente por obligación.

La administración Vázquez insistirá en la Cumbre de Presidentes sobre la pertenencia del país al bloque regional que ayudó a crear, pero también será firme al señalar que así como está “no sirve”.

Taiana dijo ayer que “el gobierno de Uruguay no ha demostrado voluntad real de diálogo, ni de solucionar la controversia con las pasteras, ni de respetar el Estatuto del río Uruguay”.

Las afirmaciones del jefe de la diplomacia argentina respondieron al planteo de Gargano, que volvió a reclamar a la presidencia del Consejo del Mercado Común que Argentina respete la libre circulación entre los países, en referencia a los piquetes que cortan el tránsito en los puentes internacionales.

Brasil, como anfitrión, preparó el terreno de la reunión con anuncios previos de ayudar a los socios menores, a lo que Argentina planteó reparos. De todos modos, la administración norteña está dispuesta a mantener sus propuestas.


Asimetrías. El presidente brasileño, Lula Da Silva, dijo ayer que “sólo entendiendo las asimetrías” se evitará el naufragio del proceso de integración sudamericana y “sin integración no habrá salida”. El presidente se expresó así al dejar instalado un foro de gobiernos locales del Mercosur.

Lula Da Silva, que considera al Mercosur como una pieza clave de su política exterior, llamó a “aceptar al socio como es y no como uno quiere que sea”. «Como repúblicas que fueron una vez colonias, tuvimos nuestra cabeza, primero mirando hacia Europa y en un segundo momento a EEUU. No pensábamos en nosotros mismos, por el contrario nos mirábamos como enemigos”, afirmó.

Horas después, su canciller, Celso Amorim, habló de actuar con “generosidad” y advirtió sobre las objeciones argentinas que “muchas veces el rechazo de una solución que no es ideal puede representar una traba innecesaria” a la búsqueda de salidas.

Pero el secretario de relaciones económicas internacionales de Argentina, Alfredo Chiaradía, advirtió que la eliminación del doble cobro del AEC –que Brasil unilateralmente ofreció a Uruguay y Paraguay – “conspira contra el objetivo central del Mercosur de mejorar la integración productiva de sus socios y no facilitar la importación de extra zona”. De todas formas se decidió formar un grupo para analizar las propuestas y el 20 de abril en Asunción se van a reunir los socios del Mercosur para discutir cómo se aplica. Gargano ya adelantó que Uruguay “acepta” la propuesta de Brasil.