Posturas sobre el ALCA reflejan las nuevas divisiones en América Latina

Esa división política, que algunos expertos en la región no dudan en calificar de «fractura», quedó en evidencia tras las repercusiones posteriores a la reciente IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina.

El caso más representativo es la ruptura de las relaciones diplomáticas entre México y Venezuela, tras un cruce de declaraciones entre sus mandatarios que defienden posturas antagónicas sobre el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

En Mar del Plata, los países integrantes del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— más Venezuela, fueron los cinco estados, de un total de 34 participantes, que rechazaron proseguir las negociaciones impulsadas por Estados Unidos y con México como principal aliado.

«DIFERENCIAS». Para la coordinadora del Proyecto de Política Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad de la República (Udelar), Lilia Ferro, «fractura» es un término fuerte. Ella prefiere hablar de «diferencias políticas y económicas solucionables».

Para relativizar el concepto de fractura, Ferro indicó que lo que motivó mayores enfrentamientos en Mar del Plata era una cuestión «sin sustancia» ya que el tema que terminó siendo el meollo de las disputas «era analizar si en el 2006 se seguiría discutiendo el ALCA o no».

Ferro destacó que la intervención del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, reflejó la postura del Mercosur: «simplemente señaló que en este momento no están dadas las condiciones para discutir el ALCA, lo que no quiere decir que en otro momento haya otro escenario». Venezuela, directamente, lo dio por «muerto».

Es por ese motivo, de acuerdo con Ferro, que no se debe hablar de dos sino de tres posturas diferentes.

PRAGMATISMOS. «Es claro que en América Latina hay dos individuos con aspiraciones de liderazgo: los presidentes de Venezuela y Brasil, Hugo Chávez y Luis Inacio Lula da Silva, respectivamente», indicó Ferro. Pero mientras Chávez se presenta como un paladín antiimperialista y desarrolla una estrategia internacionalista similar a la de Cuba, Lula adopta una actitud mucho más pragmática, recibiendo al mandatario estadounidense, George W. Bush, inmediatamente después de la cumbre marplatense.

Lula recibió muchos elogios de Bush tras ese encuentro. «Brasil está haciendo todo lo que tiene que hacer para tener un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas», explicó Ferro.

De acuerdo con la analista, la postura de Uruguay también puede calificarse de pragmática. Si bien llevó adelante la posición del Mercosur en lo referente al ALCA, en esa misma cumbre firmó con Estados Unidos el tratado de protección de inversiones.

ACERCAMIENTOS. «Cortar el diálogo es lo último que se debe hacer cuando surgen diferencias», señaló Ferro. Sin embargo, eso es lo que hicieron México y Venezuela. Ayer, el presidente Chávez volvió a calificar a su homólogo mexicano, Vicente Fox, de «aliado del imperio», al tiempo que anunció un encuentro con su par argentino, Néstor Kirchner, para el próximo domingo.

Antes de la ruptura de relaciones entre México y Venezuela, había existido un cruce de declaraciones entre Kircher —próximo visitante de Chávez— y Fox que no generó mayores consecuencias.

Aun en este escenario, todavía no se descarta una reconciliación. El canciller venezolano, Alí Rodríguez, celebró ayer que el Mercosur medie en la crisis diplomática entre su país y México. Ferro aventura que en un futuro próximo habrá negociaciones que permitan distender la situación y no cree que acontezca una suerte de «efecto contagio».

Otros colegas suyos no son tan optimistas. El mexicano Santana estimó que, en un escenario de gobiernos latinoamericanos de tendencia izquierdista, el antagonismo durará «al menos hasta 2010».