Potencias latinoamericanas se unen para enfrentar crisis global

Las dos potencias económicas de América Latina, México y Brasil, dieron ayer su primer paso hacía una unión con el objetivo de superar en conjunto el desafío de la crisis global. En una reunión en Brasilia, que buscó impulsar el comercio bilateral, los presidentes Felipe Calderón y Luiz Inácio Lula da Silva hablaron de un posible acuerdo de libre comercio, y hasta abrieron la puerta a una asociación entre las petroleras estatales mexicana Pemex y su par brasileña Petrobras.
La estatal mexicana Pemex “ha venido disminuyendo su producción, al tiempo que Petrobras ha aumentado la suya, y ahora se encuentran en un nivel más o menos similar”, dijo Calderón. A su vez, Lula señaló que su gobierno “apoya el intercambio de experiencias tecnológicas y la posibilidad de que ambas empresas trabajen juntas en México, Brasil o en terceros países”.

Dos potencias. Los dos mandatarios insistieron en que Brasil y México, primera y segunda economías de América Latina respectivamente, deben aumentar su intercambio comercial. “Es inconcebible, desde el punto de vista económico, que dos países que suman 300 millones de habitantes, con PBI más o menos equivalente y renta per cápita semejante, tengan un flujo de comercio de US$ 7.400 millones. Es incomprensible. Eso no es nada”, dijo Lula.

Ambos presidentes coincidieron en que una mayor relación en el plano comercial, que involucre a los empresarios de los dos países, supondrá un antídoto contra la actual crisis global y protegerá a Brasil y México contra turbulencias futuras. No obstante, admitieron que para eso será necesario mejorar los niveles de “confianza” entre los dos países que en conjunto concentran “el 70% PBI latinoamericano”, según Calderón.

Calderón y Lula dijeron que han acordado reunirse dos veces por año para trabajar en función de “explotar el enorme potencial”que existe en las relaciones entre ambos países, sobre todo en el marco de la inversión. Además de un posible acuerdo petrolero, otra posibilidad para profundizar los intercambios había sido evocada por Calderón el sábado al encontrarse con empresarios brasileños en San Pablo: la de iniciar conversaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio entre ambos países.

“Un acuerdo de libre comercio genera beneficios para todos. México posee en la actualidad acuerdos de ese tipo con 44 países, y los empresarios brasileños podrían beneficiarse de ser parte de un entendimiento de este tipo”, apuntó. Es necesario “que discutamos esto con nuestros sectores productivos, con nuestros Congresos, para explorar cualquier alternativa que nos permita ampliar nuestro comercio y nuestras inversiones”, sostuvo.

Lula recordó asimismo que las inversiones mexicanas en Brasil alcanzan los US$ 17.000 millones.

En 2008 el comercio bilateral entre las dos principales economías de América Latina llegó a

US$ 7.400 millones , de los cuales US$ 4.281 millones correspondieron a exportaciones de Brasil, según datos oficiales.

En el primer semestre de 2009 las exportaciones brasileñas a México cayeron 40% y sumaron apenas US$ 1.207 millones, mientras las mexicanas tuvieron una reducción de 6% a US$ 1.227 millones.

otros temas. Más allá de la agenda económica y comercial entre ambos países, los mandatarios hicieron un repaso de la agenda internacional y reafirmaron su exigencia de que el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, regrese al poder “inmediatamente y sin condiciones”. Zelaya estuvo hace una semana en Brasilia y fue recibido por el presidente Lula con honras de jefe de Estado, en claro respaldo del gobierno brasileño al depuesto presidente.

Brasil y México también se comprometieron a reforzar el proceso de integración, mediante la “institucionalización” de la Cumbre de América Latina y el Caribe, que tendrá su segunda edición en México, en 2010. Asimismo, adelantaron que sus equipos económicos trabajarán en conjunto de cara a la próxima Cumbre del Grupo de los 20, que se celebrará en setiembre en Pittsburg, Estados Unidos, y deberá proponer nuevas medidas contra la crisis global.

Tras el encuentro con Lula, Calderón se dirigió a la sede del Congreso para reunirse con autoridades de la Cámara de Diputados y del Senado, en lo que suponía el último compromiso de la visita que inició el sábado en San Pablo y continúo el domingo en Río de Janeiro.

Inmediatamente después de su visita al Congreso, Calderón tenía previsto regresar a México, tras una gira suramericana que también lo llevó a Colombia y Uruguay. (AFP y EFE)