Prefacio Memoria Anual 2000

Sin embargo, ni los análisis más pesimistas suponían que en el 2000 podrían repetirse o agravarse la serie de factores adversos que afectaron al país. En efecto, el precio del petróleo creció un 60% en el año, las tasas de interés de EEUU se incrementaron en tres oportunidades pasando de 5.5 a 6.5, el euro se depreció frente al dólar más de un 8%, la situación económica y política de Argentina arrojó permanente incertidumbre en el escenario nacional y sobre finales del año, un brote de aftosa en una zona del departamento de Artigas hizo peligrar nuestra calificación de «país libre de aftosa sin vacunación».

El año 2000

Actividad económica

El Producto Bruto Interno se redujo un 1,1% durante el año. Dentro de esta caída, incidió especialmente el descenso en la actividad del sector Comercio, Restaurantes y Hoteles (-4,6%) y del sector Industria manufacturera (-2,5%).

Empleo y desempleo

La tasa de empleo se ubicó en 51,55% en el promedio del año, mientras que la de desempleo se situó en 13,6%. Esto significa una caída de más de un punto en el empleo y un aumento de 2.3 puntos en la tasa de desempleo, respecto al año 1999.

Importaciones y exportaciones

Las importaciones totalizaron US$ 3.465,8 millones de dólares y crecieron un 3,2% en el año. Sin embargo, si se consideran las importaciones sin petróleo, éstas presentan un descenso del 2,2%, lo cual es consistente con la caída de actividad señalada, especialmente en el sector Comercio.

Por su parte, las exportaciones alcanzaron a US$ 2.295,2 millones de dólares, con un incremento de 2,6%, en el cual incidió especialmente el crecimiento de las exportaciones no tradicionales (2,9%).

Los sectores de mayor peso en esta evolución fueron el de la industria frigorífica y el de curtiembres y marroquinería.

El MERCOSUR continuó presentando avances y retrocesos y una vez más, Argentina y Brasil trabaron en varias oportunidades, el ingreso de mercaderías uruguayas.

La Cámara Nacional de Comercio y Servicios estima que más allá de continuar en el proceso de integración regional en el MERCOSUR, amerita plantear nuevas alternativas de integración con países o bloques más eficientes y estables.

Deuda

La deuda externa neta total alcanzó a casi US$ 3.400 millones. Esto significa un porcentaje de más de 16% respecto al Producto.

De este total, la deuda pública significa US$ 2.714,6 millones y la privada U$S 684,3 millones.

A su vez, la deuda pública bruta ascendió a US$ 6.309,1 millones, es decir, más de un 30% del Producto.

Inflación

La inflación anual al mes de diciembre alcanzó a 5,05% y en promedio a 4,76%. Es el tercer año consecutivo de inflación de un dígito.

Devaluación

La variación del precio del dólar a diciembre alcanzó el 7.4% anual y en promedio a 6.75%. Es el tercer año consecutivo en que la inflación resulta inferior al incremento en el valor del dólar.

Tasas de interés

Las tasas de interés en moneda nacional continúan por encima del valor que indicaría un arbitraje con las tasas en moneda extranjera. En efecto, el diferencial entre las tasas activas en moneda nacional y extranjera está suponiendo una devaluación de más del 30%, es decir, más del cuádruple de los niveles reales de ésta.

Sin embargo, el grueso de las operaciones continúan realizándose en moneda extranjera, con lo que quedan pocos sectores cautivos de esos márgenes. De hecho, del total de créditos al sector privado, el 84% está nominado en dólares.

A su vez, en las tasas pasivas se dan niveles más cercanos a los de arbitraje, teniendo en cuenta una devaluación esperada similar a la existente.

Finanzas públicas

El déficit acumulado en el año fue de US$ 828 millones, 4% respecto al Producto. El mismo deriva básicamente de una caída en la recaudación y en los ingresos de las empresas públicas.

Medidas adoptadas

Las autoridades económicas adoptaron un cuerpo de medidas que se plasmó en diferentes decretos y leyes. En efecto, se comenzó con un decreto en el que se aprobaron diversas desregulaciones de diferente porte y significación económica, se continuó con la Ley de Urgencia I. Esta ley 17.243, de 29 de junio de 2000, contiene diversas disposiciones de interés para las empresas, referidas a: 1°) fomento de la inversión y del empleo, previendo fundamentalmente las rebajas de aportes a la seguridad social; 2°) la facilitación del crédito, a través de las Sociedades Anónimas de Garantía Recíproca; 3°) la devolución del IVA incluido en las compras en plaza de computadoras personales e impresoras que se utilizaren exclusivamente en tareas educativas por institutos de enseñanza privados; 4°) la autorización a la Administración Nacional de Puertos a participar en sociedad con capitales privados en lo atinente a una terminal de contenedores en el Puerto de Montevideo; 5°) sociedades comerciales respecto al aumento del capital contractual, convenios de sindicación de accionistas, régimen de adopción de resoluciones en supuestos especiales, obligación de reserva del órgano estatal de control; y 6°) pequeñas y medianas empresas; 7°) defensa de la competencia; 8) la autorización de la firma electrónica y la firma digital, las que tendrán idéntica validez y eficacia a la firma autógrafa; 9) tributos atinentes al Impuesto al Patrimonio y al Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales; y 10) modificaciones a la legislación penal.

Pero más allá de estas medidas traducidas en normas, existió un cuerpo de acciones orientadas a la transparencia en la información y al funcionamiento más justo de la economía.

En efecto, se comenzó a publicar en la página de Internet de la Presidencia de la República la escala de sueldos de todo el sector público y se informó profusamente sobre las cifras de inversiones de empresas públicas en el exterior.

A su vez, el manejo de un grave problema como lo fue el brote de aftosa detectado hacia finales del año, resultó muy favorable al Uruguay desde el punto de vista de su imagen por cuanto se aceptó rápida y públicamente la existencia del brote y se adoptaron medidas en forma inmediata.

Pero además, el cierre de fronteras decretado a raíz del peligro de ingreso de esta enfermedad desde los vecinos países, generó una externalidad positiva por cuanto se trabó también el ingreso ilegal de mercaderías al país. En efecto, por primera vez en mucho tiempo, el endémico mal del contrabando comenzó a detenerse y así, las ventas de las empresas nacionales en los departamentos limítrofes con Argentina y Brasil comenzaron a crecer. De hecho, muchos empresarios confesaron estar descubriendo todo un nuevo mercado al norte del Río Negro. A su vez, por primera vez se establecen serios cuestionamientos al funcionamiento tradicional de la aduana y se adoptan medidas de coordinación entre varias dependencias estatales para actuar conjuntamente en el combate al contrabando.

En cuanto al funcionamiento del sector público, se detecta una inflexión en muchos de los programas que comenzaron en años anteriores. Así, se replantea el modelo elegido por la anterior administración en cuanto a las inversiones realizadas hasta el momento en la refinería de ANCAP, una revisión del monopolio de ANTEL en las telecomunicaciones y del papel de ANCEL en el mercado de telefonía celular, una mayor transparencia e información en el funcionamiento del Estado, con publicaciones de escalas de sueldos del sector o con auditorías obligatorias en el mutualismo.

Sin embargo, queda aún mucho camino por recorrer en materia de desmonopolizaciones y de reducción del aparato estatal.

En momentos de receso, cuando con grandes sacrificios el sector privado intenta mantener su actividad, sorteando el cúmulo de dificultades señaladas, es que se ve con gran preocupación que gran parte del sector público no acompañe el esfuerzo, e incluso continúe incrementando sus gastos, abusando, en muchos casos, de su poder en el mercado, ya sea por tratarse de un monopolio de derecho, ya por ser un servicio que naturalmente sólo brinda el Estado.

Cuando en una economía en receso uno de los sectores más importantes cual es el sector público, no realiza los ajustes correspondientes, el otro sector, el privado, deberá efectuarlos por partida doble.

Por su parte, cuando el receso termina, la recaudación aumenta y con ella, las presiones para reducir el gasto también disminuyen, con lo que las verdaderas reformas del sector público se continúan postergando.

La Cámara Nacional de Comercio considera imprescindible para el desarrollo de la inversión y la competitividad del país, que se abran las empresas públicas a la competencia y que se reduzca el peso del Estado en la economía, atacando desde sus bases la excesiva plantilla de funcionarios públicos. Basta con establecer para éstos un horario de oficina similar al del sector privado y exigiendo su estricto cumplimiento, ya se estaría logrando el retiro voluntario de buena parte de ellos, con el consiguiente ahorro y aumento en la eficiencia del sector.

Políticas no adoptadas

En un contexto como el descripto, con tantos factores adversos golpeando a la economía, con tanta incertidumbre acerca de la duración del receso, posiblemente tenga tanto o más valor lo que no se hizo que lo que se hizo. Es muy difícil no ceder a la tentación de aplicar políticas contracíclicas de efecto desestabilizador, cuando la recesión se prolonga trimestre tras trimestre.

Resulta interesante observar la evolución de algunas variables económicas durante la última crisis del 82 – 84, compararlas con las actuales variables del período 1999 – 2000 y analizar las diferentes políticas adoptadas en cada caso.

En el período 1982 -1984, el Producto Bruto Interno cayó 13.3%, es decir una tasa acumulativa anual de 4.6%.

Las importaciones descendieron 51.5% y las exportaciones 23.9%. Estas tasas implican una caída anual de 21.4% en las importaciones y de 8.7% en las exportaciones.

La tasa de desempleo creció 5.7 puntos y el endeudamiento del país alcanzó el 61.6% del PBI en 1984 (cuando en 1981 era inferior al 5%).

La inflación promedio anual de esos tres años fue de 40.2% y la devaluación de 73.1% (incluye el año de la gran devaluación del 82).

En el período 1999 – 2000, el Producto Bruto Interno cayó 3.5%.

Las importaciones descendieron 9% y las exportaciones 17%, que implica una caída anual de 3% y 6% respectivamente.

La tasa de desempleo creció 3.5 puntos y el endeudamiento del país alcanzó el 15% del PBI.

La inflación promedio anual de esos dos años fue de 5.2% y la devaluación de 7.5%.

Lo interesante es analizar el cuerpo de medidas que se adoptó en uno y otro caso.

Así, cuando el receso ya había comenzado a golpear la economía, en el segundo semestre de 1981, el gasto público continuó aumentando y con él, el endeudamiento, en una tendencia que se mantuvo en 1982, cuando ya la crisis económica era más grave. De hecho, la mayor parte de los ingresos de capitales en esos años se destinó al sector público. Los egresos fiscales sobre el Producto crecieron casi 8 puntos en 1981 y 1982. Los aumentos de crédito interno neto estuvieron dirigidos básicamente al Gobierno Central y al Banco Hipotecario. Este último, continuó su política expansiva de créditos al sector privado, tal vez con un fin contracíclico y de hecho, recién hacia el tercer trimestre de 1983 revierte esta tendencia.

A su vez, como la recesión afectó fuertemente la recaudación, los ingresos cayeron, con lo cual el déficit respecto al Producto trepó hasta el entorno del 9%.

A mediados de 1982 se aprueba una nueva reforma tributaria. En ella, se aumenta la tasa mínima del IVA al 12%, se incrementan transitoriamente los recargos a la importación en un 10%, incluso para bienes exentos, se aumenta la tasa del impuesto a la renta de 25 a 30%, se establece un impuesto a las retribuciones personales que oscila entre el 1 y 2% y se incrementa el aporte jubilatorio patronal en un 1%. Asimismo, se afectan con IVA los servicios profesionales. Más adelante, se impusieron detracciones a las exportaciones, se aumentó el impuesto al patrimonio y la contribución inmobiliaria, así como las tarifas públicas. Asimismo, se refinanciaron deudas y se compraron carteras de los bancos.

El panorama que se desprende de este sucinto análisis es el de una marcha y contramarcha en diversas medidas económicas, con señales contradictorias hacia el mercado, con un afán de recaudación fiscal, antes que de austeridad, que puso en peligro las bases de crecimiento futuro del país.

En cambio, durante el año 2000, importa destacar lo que no se hizo en este sentido. Así, más allá de todos los factores adversos vividos, se mantuvo la decisión, tomada en años anteriores, de no incurrir en la medida a nuestro juicio errónea, de una devaluación. Tampoco se continuó incrementando el gasto con la finalidad de atenuar el ciclo económico ya que ello hubiera aparejado necesidades adicionales de financiamiento y agregado mayor peso aún al endeudamiento público y a la presión fiscal. Del mismo modo, no se intervino en el sistema financiero ni refinanciando deudas, ni comprando carteras.

Esta serie de medidas que no se tomaron, evitaron no sólo un desequilibrio y una desestabilización mayores en la economía, sino que resultaron determinantes para que el país pudiera preservar el grado de inversión que hoy tiene y que le permite acceder al crédito en condiciones mucho más ventajosas que la mayor parte de los países de América Latina.

Perspectivas.

Las metas oficiales para el año 2001 incluyen un crecimiento del Producto en torno al 2%, un déficit del sector público sobre el Producto del 2,5%, un crecimiento de las exportaciones del 7% y el mantenimiento de la inflación en niveles similares a los del año 2000.

Todo indica que muchas de las variables adversas de años anteriores estarían cambiando de signo y así, las tasas de interés internacionales se reducirían, Argentina estaría comenzando a recuperar credibilidad en forma gradual a través del blindaje que le otorgó el FMI sobre fin de año.

La Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Uruguay

Al asumir el nuevo Presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Uruguay, expresó en forma muy sintética la base del pensamiento de esta institución: «lo que es bueno para el país es bueno para la Cámara»

Es con ese espíritu que la Cámara aborda año tras año diversos proyectos con el objeto de acercar nuevos servicios al asociado: el Centro de Conciliación y Arbitraje, la emisión de Certificados de Origen, la emisión del Certificado Digital Empresarial, la creación de Mercadodetrabajo.com.uy, el desarrollo de los Núcleos Empresariales Sectoriales, los cursos de capacitación, los seminarios con especialistas del primer nivel, el trabajo permanente con las más de 80 gremiales en Montevideo y en el interior del país.

Y es con ese mismo espíritu que la Cámara reflexiona sobre los aspectos económicos ocurridos en el año 2000.

La Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Uruguay reclama y está dispuesta a brindar todo su apoyo en forma explícita a un programa que se oriente a dotar de más racionalidad al funcionamiento de la economía, a aumentar su competitividad, a insertar sanamente el país en el mundo, a reducir el peso del Estado y a que los dirigentes del sector público actúen como «buenos padres de familia» en la administración de los recursos que en definitiva son de toda la sociedad.