Preocupación en Europa, Estados Unidos y América Latina por la invasión de textiles chinos

Las cifras, aún incompletas, de la Unión Europea (UE) sobre el ingreso de textiles chinos en el primer trimestre de 2005 muestran un aumento en volumen de 210 por ciento para los suéteres ‘Made in China’, 111 por ciento en los trajes para dama, 900 por ciento para los pantalones y 342 por ciento para las gasas de uso médico, entre otros productos.

Sin embargo, la explosión más espectacular concierne a las medias de mujer y las medias comunes, que China ya exportó en una cifra de 913 millones de unidades a la UE, contra menos de 16 millones en el mismo periodo de 2004, es decir una multiplicación por 57.

Las cifras publicadas por el gobierno chino informan de un aumento global de 28,77 por ciento en enero. La federación industrial Euratex evalúa en 46,5 por ciento el aumento de las exportaciones de Pekín hacia la Unión Europea.

Esta avalancha que comenzó el primero de enero, cuando cayó el sistema de cuotas para las importaciones de textiles chinos a la UE, provocó pánico entre los Estados miembros y los industriales y llevó a la Comisión Europea a establecer el miércoles «niveles de alerta» para abrir investigaciones tendientes a adoptar eventuales medidas de salvaguarda.

Los niveles de alerta fijados por la Comisión prevén la apertura de una investigación cuando datos fiables prueben que hubo un aumento del ingreso de textiles chinos del 10 al 100 por ciento con respecto a 2004, indicó el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson.

Ante la difícil misión de defender la producción europea y a mismo tiempo no atacar a Pekín, Mandelson afirmó que esperará las estadísticas completas de los primeros tres meses de 2005 antes de avanzar y que no habrá ninguna medida sin consulta previa a China.

El procedimiento lanzado por los europeos es de todos modos menos duro que el presentado por Estados Unidos, otro de los grandes amenazados por el ‘tsunami’ textil chino tras la supresión de las cuotas de importación de textiles en todo el mundo.

El gobierno estadounidense lanzó una investigación para determinar si la fuerte alza de las importaciones de productos textiles chinos al país provocaba distorsiones en el mercado local y requería medidas.

Si bien las medidas adoptadas por la UE y Estados Unidos pueden ser consideradas como proteccionistas, estas dos grandes economías afirman que se ajustan al acuerdo de acceso de China a la OMC.

Ese acuerdo establece la posibilidad de adoptar cláusulas de salvaguarda durante un periodo de transición que va hasta 2008 si un país es capaz de demostrar que las importaciones de textiles chinos «perturban» o amenazan con perturbar el funcionamiento de sus mercados.

En América Latina, los primeros datos que surgen desde el final del sistema de cuotas también preocupan a los gobiernos e industriales.

En Argentina, las importaciones chinas registraron un fuerte aumento de 78,2 por ciento en el primer bimestre de 2005, en comparación con igual período del año pasado, según un estudio de una cámara empresarial. El estudio se refiere al total de importaciones y no sólo a los textiles.

En Guatemala, catorce empresas maquiladoras dejaron de operar en lo que va de 2005, la mayoría de ellas para trasladar sus operaciones a China, dejando sin empleo a 3.426 personas.

 Firme oposición china

China expresó su firme oposición a las directrices adoptadas por la Unión Europea (UE) para vigilar y proteger el mercado comunitario de un fuerte incremento de las importaciones textiles desde China.

«La UE siempre defiende el libre comercio», pero ahora está dispuesta a limitar los intercambios bilaterales con acciones unilaterales contra los textiles chinos, denunció Chong Quan, portavoz del Ministerio de Comercio chino.

Chong criticó la línea de acción aprobada, por la Comisión Europea, que prevé niveles de alerta de importaciones chinas y, en caso de que se superen, permite a Bruselas iniciar una investigación y consultas informales con las autoridades chinas, al mismo tiempo.

Chong pidió más diálogo y cooperación bilateral para resolver esta cuestión, en un claro intento de China por evitar que la UE abra una investigación de salvaguarda sobre sus prendas de confección, igual que hizo el Departamento de Comercio estadounidense hace unos días.

La investigación estadounidense es poco razonable, según el Ministerio chino de Asuntos Exteriores, que responsabilizó a Washington de su déficit comercial, ya que restringe sus propias exportaciones al país asiático (en alta tecnología y otros sectores), por motivos de seguridad.