Preocupación por resultado que impide

«Las tendencias parecen confirmar la derogación de la ley de Ancap. Esa es la consecuencia que va a tener este episodio, ninguna otra. Todos sabemos que lamentablemente la campaña se desvió o se intentó desviar fuera de este tema. Lo único que ocurre es que la ley que fue gestada por el acuerdo de tres partidos, votada por mayoría en el parlamento ahora queda derogada. Mañana continúa la tarea nacional», esas fueron las palabras que pronunció ayer pasadas las 21 y 30 horas.

El ex mandatario aguardó en la puerta de la sede del Partido Nacional durante largo rato y sobre la 19 y 30 horas optó, junto con sus correligionarios —mayoritariamente herreristas—, por seguir el transcurso de la jornada electoral a puertas cerradas en el segundo piso del local.

Allí esperó junto a algunos integrantes del Directorio los primeros conteos de los circuitos y tras recibir la llamada de un asesor que le confirmó la tendencia ganadora del Sí, resolvió dar su declaración a la prensa.

Pese a que en primera instancia se había anunciado que realizaría declaraciones sobre las 22 horas, algunos minutos después se advirtió que no sería hasta las 23.

Sin embargo, a las 21 y 30 horas Lacalle bajó a encontrarse con los periodistas que eran los únicos que aguardaban escaleras abajo.

TIEMPO UTIL. En sus declaraciones aseguró que la tarea inmediata del Partido Nacional será «impulsar determinadas medidas que está reclamando y va a seguir reclamando (el Partido Nacional), tenemos un tiempo hábil para hacer cosas, pensamos pedir el levantamiento del receso para que el parlamento vote determinadas normas como por ejemplo el seguro de depósitos que tanta falta hace». Agregó «queda mucho tiempo de gobierno útil todavía, vamos a no adelantar campañas electorales porque tenemos mucho tiempo y muchas cosas que la gente espera de todo el sistema político».

Manifestó su felicitación a toda la ciudadanía por concurrir a votar y especificó su agradecimiento a los que votaron por la papeleta celeste. «Muy especialmente queremos agradecer a quienes nos acompañaron en el voto celeste, porque realmente hicimos un esfuerzo como lo hacemos siempre con pasión, jugándonos, porque creemos que es la manera de vivir en la vida política, sin términos medios, respetando como lo hemos hecho siempre, sin descalificar a los que piensan distinto, pero marcando muy claramente nuestra opción».

Puntualizó que la opción que no prosperó «era por combustibles baratos y para que Ancap se pudiera defender en la futura competencia. Ahora Ancap queda totalmente desarmada e inerme, débil ante esa competencia y llegará el día en que podamos elegi combustibles baratos y por cierto vamos a elegirlos los más baratos con indiferencia de quien nos los venda».

Lacalle señaló que aguardará a que se conozcan los resultados definitivos y a que se pronuncien quienes promovieron este referéndum para hacer cualquier otro tipo de evaluación. «A partir de que se conozcan los resultados definitivos y se pronuncien quienes han dirigido el Sí, es decir la Federación de Ancap que ha sido la que ha dirigido toda esta campaña y el Frente Amplio, veremos qué otro panorama hay», concluyó.

El titular del Directorio del Partido Nacional se despidió de sus correligionarios y minutos después se retiró del local. El resto, de los pocos concurrentes que quedaban se fueron retirando dejando atrás los carteles celestes pegados a las ventanas de la sede que se pronunciaban por el No.

Un estrado y una bandera

Frente a la sede del Partido Nacional se destacó la presencia de un estrado que despistaba a todo aquel que acertaba a pasar por las cercanías despertando la interrogante de si el ex mandatario, Luis Alberto Lacalle, daría allí un discurso. Pero el escenario tenía otro propósito, ya que fue apostado allí por la Intendencia Municipal de Montevideo para un espectáculo callejero que se realiza los fines de semana como atractivo de la Ciudad Vieja.

Otro detalle de los alrededores que también sobresalió por su peculiaridad, fue una bandera de Cuba colocada sobre una fachada, edificio por medio de la sede del Partido Nacional. En este caso nadie supo bien el motivo de la insignia.

Eso sí, un grupo de cinco personas permanecieron sentadas en reposeras y tomando mate bajo la bandera, mientras observaban todo lo que ocurría en la sede contigua.