Presión de mercado laboral obliga a empresas a pagar más del laudo.

El fenómeno no ha sido cuantificado en su totalidad, a excepción del sector de la construcción, por ejemplo, en el que se supo por medio de datos del Banco de Previsión Social (BPS) que se pagan salarios 33% por encima de los laudos en promedio. Por ello, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) encargó un estudio y, de acuerdo a los datos parciales, se proyecta que en «amplios sectores» se está produciendo el pago por encima de los mínimos, dijo a El Observador el ministro Eduardo Brenta.»En algunos sectores de trabajadores de baja calificación se producen migraciones de empresas a otras en busca de mejores salarios. En algunos sectores del comercio, sobre todo en pequeños minoristas, están teniendo problemas para conseguir trabajadores justamente por los bajos salarios», comentó el secretario de Estado.Un informe de la consultora laboral Advice, elaborado a base de encuestas a 330 candidatos que pasaron por sus oficinas, indica que, en promedio, los trabajadores pretenden ganar 32% más de lo actual para cambiar de empleo (ver nota aparte).Al comparar datos de laudos con lo que efectivamente declaran ganar trabajadores que tuvieron contacto con Advice, surgen ejemplos elocuentes. En la industria farmacéutica el mínimo establecido en el decreto que fija los sueldos del sector en el caso del visitador médico es de $ 20.984, pero en la realidad cobran en promedio $ 25.692; el laudo de un jefe de ventas es de $39.170, pero en promedio perciben $ 92 mil (42% más).Lo mismo ocurre en el rubro de procesamiento y conservación de alimentos, bebidas y tabaco; el laudo de administrativo es de $36.302, pero en la realidad cobran en promedio $ 37.179; y el laudo de un vendedor sénior se ubica en $ 30.608, pero en los hechos recibe $ 65 mil.El gerente de Advice, Federico Muttoni, dijo a El Observador que en 90% de las 400 empresas que trabajan con su consultora pagan salarios por encima de los laudos, producto de la fuerte demanda de mano de obra. «En términos generales siempre se paga por encima de los laudos. Por lo menos en sectores privados, y en cargos gerenciales, administrativos, de jefaturas y de producción», aseguró el profesional.»Netamente» el mercadoLa práctica generalizada, sin embargo, no se registra en algunos sectores de profesionales en los que hay más oferta de mano de obra que puestos de trabajo disponibles, y en otros con muy baja calificación.El presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, reconoce que se paga por encima de los mínimos que establecen los convenios, pero asegura que ello no es una cuestión de sectores específicos. «Usted opta: yo trabajo en una fábrica que me paga tanto, o si no en la construcción que me paga cuanto, o voy a cual o tal prestador de servicio que me paga más. En definitiva, la competencia hace que me falte una persona, y bueno, ¿cuánto tengo que pagar para poder conseguirla? Ya sea la construcción, la industria o los servicios», dijo Burghi a El Observador.¿Eso es bueno o malo? «Yo creo que no es malo, porque es la regulación que tiene el mercado de trabajo, es un crecimiento real del salario. Es una inflación natural del salario. Cuando usted ve que la cosa anda mal y el mercado empieza a bajar, automáticamente también el salario deja de crecer, porque tal vez necesite menos gente, y a mí se me va alguno para usted que necesita, pero hay más gente en el mercado y la regulación va hacia abajo», respondió Burghi. «Esto es netamente mercado», insistió.En el área comercial la regla se repite. Según dijo a El Observador el presidente de la Cámara de Comercio y Servicios, Marcelo Lombardi, ello ocurre en las áreas en las que existe «estrés» de oferta y demanda de mano de obra.»Que exista un mercado con altísimo nivel de ocupación es altamente positivo. La gente sale a buscar trabajo y lo encuentra, hay más consumo, calidad de vida, ingreso de hogares. Pero es negativo porque la presión y el estrés entre oferta y demanda tiene dificultades para las empresas en términos de competitividad», estimó el empresario.A juicio del ministro Brenta, el fenómeno «no es culpa de nadie, es la realidad».