Prevén alta inflación y pérdida de rompetitividad por presión fiscal, tipo de cambio y costo salaria

Como es habitual, el estudio de la gremial analiza en profundidad factores tales como la actividad económica, el sector externo, los precios y tipo de cambio, el gasto público y el mercado de trabajo. A modo de conclusión, en el capítulo de «Perspectivas», el trabajo elaborado por la CNCS establece que para el presente año, «el escenario más temido y probable es el de una mayor inflación», superando claramente «las bandas propuestas por las autoridades monetarias», así como «una persistente pérdida de competitividad de la economía» fruto de una «presión fiscal que no se reduce», junto con la «caída del precio de dólar» y el incremento de los «costos salariales por encima de los fundamentos».»Si bien el gobierno se ha mantenido firme en su compromiso en relación a la inflación, también queda claro que en una economía como la uruguaya el aumento de la TPM es una medida adecuada para combatir la inflación, pero de ningún modo suficiente ni puede tener efectos importantes en el muy corto plazo», sostiene el informe.Añade que según la Teoría Económica bajo un tipo de cambio que fluctúa libremente, el Banco Central podría controlar la cantidad de dinero como forma de mitigar el aumento de precios y que «en la actualidad Uruguay cuenta con un sistema de control de tipo de cambio que no es del todo libre», ya que se interviene en el mercado «justamente para que no caiga la cotización del dólar ante la entrada de capitales al país» y cuando esto sucede «la medida de aumentar la TPM no logra todo su cometido». «Esto sumado a que un aumento de la TPM incentiva una vez más la entrada de capitales, presiona nuevamente a la apreciación de la moneda nacional. Es una combinación que no puede lograr demasiados resultados, con lo cual si no se toman mayores medidas no se podrá contener la inflación», argumenta.De todas formas, el estudio considera que «ante todo es esencial destacar que éste no es un problema que comience hoy», ya que «Uruguay ha venido aumentando la cantidad de dinero en circulación progresivamente».»La emisión por parte del BCU expresada en millones de pesos aumentó 17,4% en 2010 y 13,8% en 2009. Por su parte MI, es decir los depósitos a la vista en moneda nacional y el circulante fuera del Sistema Bancario, aumentó 24,56% de 2009 a 2010, mientras que de 2008 a 2009 había aumentado 13,11%», detalla.También puntualiza que «pareciera que dado que Uruguay se encuentra en un período de bonanza económica liderado por un contexto de precios de materias primas al alza» y en el marco de una región creciendo, «con aumentos de los salarios reales, del consumo privado, de la inversión, de la recaudación y de las exportaciones entre otras cosas, se olvidaran el resto de los problemas que enfrenta el país y estos quedaran ocultos».»Los temas relacionados a la educación, infraestructura, informalismo, aumento de costos salariales y no salariales, energía, conflictividad, no dejan de estar en juego, sólo que la mirada parece que se reduce a la ilusión de un mayor consumo que experimenta la sociedad sin ver el recalentamiento que está experimentando la economía con una inflación cada vez mayor», alerta.Aumento de la conflictividadEl trabajo señala que de esta situación «también se desprende la posibilidad de mayores conflictos en el mercado de trabajo» debido a que «muchos de los acuerdos salariarles incluyen cláusulas gatillo ante escenarios donde la suba de precios supere determinado nivel». Estima que es a partirde este panorama que «surge la interrogante por parte del sector empresarial si podrá ser capaz de afrontar estos mayores costos salariales», los que «tienden a estar por encima de la productividad del factor trabajo».»Es claro que el aumento de los precios internacionales, sobre todo del petróleo, no contribuye a mejorar la situación, sin embargo muchos países de América Latina importan petróleo y no tienen la inflación que posee hoy Uruguay. Es más, si no se hubiera postergado para el presente año el aumento de los combustibles y de otras tarifas públicas, es muy probable que la inflación hubiera superado el límite superior de las bandas en 2010″, valora.Para que se pueda mantener la inflación en los límites previstos por las autoridades, la Cámara entiende que se deberá rarificar lo anunciado con otras políticas que refuercen el compromiso. En este sentido considera que «es imprescindible llevar adelante políticas de corte fiscal», con el objetivo de «contener el aumento de la demanda interna del sector público», junto con «una política monetaria contractiva en base a la reducción de la emisión y mayores aumentos en la TPM».El estudio subraya que en definitiva, de los distintos aspectos analizados se desprende que «de continuar la situación actual, durante el 2011 todos los componentes de la demanda agregada (consumo privado, gasto público, inversiones y exportaciones) van a estar registrando tasas de crecimiento positivas», generando de esta forma «presiones continuas sobre el nivel de precios» y en este sentido sostiene que «las políticas deben estar destinadas justamente a contener esta suba de la demanda agregada», y es acá «justamente donde la política fiscal debe jugar un rol fundamental, contiendo la suba del gasto», básicamente «en bienes no transables, gastos de funcionamiento y remuneraciones».Crecerán inversionesEn lo que respecta a las inversiones para el presente año, el informe apunta que «en la medida que no se cambien las reglas de juego ante las nuevas inversiones (por ejemplo: planta de celulosa de Montes del Plata y la minera Aratirí)» y que la inflación local «no desincentive las expectativas de inversionistas extranjeros, es probable que esta variable mantenga un crecimiento en 2011». Asimismo, señala que la cuantía del aumento «dependerá en gran medida de la inflación que se experimente» ya que «tener que indexar salarios constituye un costo extra para las empresas», sobre todo «las intensivas en mano de obra».»Otro elemento que no se puede dejar de lado y que durante el 2011 continuará, es el debilitamiento del dólar y el dilema que nuevamente enfrentará la autoridad monetaria entre frenar la caída de éste y por otro lado contener la suba de precios, a través de su política monetaria», concluye el trabajo de la CNCS.