Prevén que falten estufas a supergás.

La permanencia de las restricciones al consumo de energía eléctrica durante los próximos meses, sumada a la eventualidad de un invierno más frío de lo normal, pueden volcar la preferencia de los consumidores a la compra de estufas de supergás y generar una nueva escasez de ese artículo como sucedió el año pasado, estimaron importadores, fabricantes y distribuidores de artículos de calefacción consultados por El Observador.
De todas formas y pese a la necesidad de ahorro, la venta de estufas eléctricas en términos nominales sigue siendo “arrolladora” sobre sus alternativas a gas o querosén, al contar con mayor variedad de opciones y, especialmente, un menor valor de mercado.

La demanda “fuerte” de estufas todavía no comenzó, y se estima que en unos quince días –o antes sin se registra una sucesión de jornadas con fríos intensos–, aumentará la venta.

“La experiencia dice que por más que la situación económica sea mala, si el invierno viene crudo se vende igual”, señaló a El Observador el director de la empresa James, Eugenio Neira.

El empresario señaló que hasta el momento la gente se muestra “desorientada” sobre la opción de calefacción para el invierno, aunque se nota una “leve tendencia” a preferir estufas a supergás, potenciado por los planes de ahorro.

El director de James, empresa que lidera el mercado de fabricación e importación de estufas, señaló que “van a estar preparados” para afrontar la demanda y, en principio, no faltarán artefactos de calefacción, aunque dependerá de la situación climática y de que no se profundicen las medidas de ahorro. “Si viene un invierno como el del año pasado es probable que se agoten”, señaló.

Por otra parte, tanto desde el supermercado Geant como desde la cadena Tienda Inglesa se informó a El Observador que en plaza hay poca disponibilidad de estufas a supergás, y la oferta se ve limitada pese a que en días empieza la zafra comercial.

Son pocos los importadores que ofrecen ese producto y es común que el mercado quede desabastecido, señaló un responsable de Tienda Inglesa que prefirió no ser identificado.

Más allá del terreno ganado por la calefacción a supergás, la preferencia de los compradores se decantó el año pasado por la opción “más económica”, que fueron las estufas eléctricas, según datos de mercado aportados por Neira.

Sobre un total de 49.000 artefactos de calefacción vendidos por esa empresa en 2007, 76% fueron radiadores de aceite, calefactores o turboconvectores –todos eléctricos–, 15% estufas a supergás y el resto a querosén.

Los comerciantes consultados por El Observador coinciden en remarcar el rol preponderante del precio en la decisión de los consumidores. Mientras que una estufa a supergás puede costar entre $2.000 y $3.500 –sin incluir la garrafa de 13 kilos–, se pueden conseguir estufas eléctricas por $500 y menos.

Otro factor que comenzó a jugar fuerte en el mercado fue la irrupción el año pasado de los equipos de aire acondicionados como alternativa de calefacción, un artículo tradicionalmente asociado a la refrigeración en los meses de calor.

Riesgo. Por otra parte, el ministro de Economía, Danilo Astori, dijo ayer que el factor energético “es un riesgo que está presente” y es “el más importante” en la economía uruguaya.

Fundamentó además que por ese motivo, “no se puede ir más allá del espacio fiscal propuesto” para la próxima Rendición de Cuentas. El Poder Ejecutivo definió una expansión del gasto fiscal de US$ 319 millones.

Hasta el momento, UTE gastó el 81,4% del presupuesto de US$ 340 millones asignado a generación de energía eléctrica para todo el año 2008.

El principal impacto en las cuentas del ente proviene de la dependencia de la producción de energía en usinas térmicas, que funcionan a fuel oil y gasoil, en momentos en que el precio del petróleo supera los US$ 124 por barril.

A eso se suma el incremento de la importación de energía desde Brasil generada a un costo alto.