Primera polémica en el gobierne electo.

El anuncio del actual y futuro director de la DGI Eduardo Zaidensztat de endurecer el sistema punitivo para los grandes defraudadores cayó como un balde de agua fría en filas del gobierno electo y sacudió el manso transcurrir de la transición.

EN LAS ÚLTIMAS HORAS, Zaidensztat, cuya gestión como director nacional de Rentas cosechó los elogios del futuro equipo económico y el apoyo del presidente electo Tabaré Vázquez, dijo ser partidario de diseñar en el corto plazo un eficaz sistema punitivo que contribuya a combatir a los grandes evasores.
Para ello, dijo, es necesario que la gran evasión ‘tiene que llevar necesariamente penas de penitenciaría’. Agregó que una comisión técnica de la DGI está trabajando junto con la Suprema Corte de Justicia para instrumentar ‘un cambio en la legislación’. Además, tras recordar el caso de un empresario que estafó al Estado por 10 millones, de dólares y que salió libe! rado a los 32 días de haber sido procesado con prisión se mostró dipuesto a insistir con la idea de que los delitos de evasión ‘deben ser inexcarcelables’.
Los dichos de ‘Z’, como se lo conoce al director de Rentas encontraron la rápida oposición del doctor Gonzalo Fernández, en su calidad de profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho, calificó en diálogo con LA REPÚBLICA a la iniciativa de Zaidensztat como un ‘disparate jurídico total’.
‘Estoy total y absolutamente en contra’, dijo Fernández, quien además manifestó que ‘ante el advenimiento del nuevo gobierno, el jerarca debería haber consultado previamente porque la política criminal de la izquierda se articula en base a políticas sociales y de prevención y no en políticas represivas y, menos que menos, en políticas de endurecimiento de las penas’.
La designación de Eduardo Zaidensztat fue una sorpresa total y el día de su presentación como integrante del próximo gobierno descartó que se generen inconveni! entes en la política tributaria que pretende impulsar el nuevo gobierno, porque su responsabilidad será exclusivamente la de hacer cumplir la Ley y que ‘cada uruguayo aporte por lo que debe aportar’.
Mientras tanto, ayer el matutino El País lanzó la versión de que el gobierno electo tendió líneas al ex ministro de Economía, Alejandro Atchugarry con el objetivo de sondear la posibilidad de que el dirigente quincista ocupe un cargo en la administración que asumirá el primero de marzo.
Justamente se evalúa que una de las principales señales hacia Atchugarry se produjo en la decisión de mantener al frente de la Dirección General Impositiva (DGI), a Eduardo Zaidensztat, quien está alineado al senador colorado dentro de la Lista 15, a tal punto que el día de la presentación del próximo jerarca éste dijo que había hablado con el ministro de Economía del actual gobierno.