Prioridades de los nuevos intendentes.

 Por lo pronto, las comunas ganadas por la izquierda coincidieron en la realización de auditorías internas para tener un diagnóstico ajustado del estado actual de las respectivas intendencias. También son coincidentes para los jefes comunales de este sector la aplicación de políticas de fuerte contenido social.

En el caso de las administraciones conquistadas por intendentes nacionalistas, en muchos casos la continuidad de gobiernos anteriores con un fuerte arraigo local, el hacer frente al déficit y la reformulación de los servicios municipales constituyen las prioridades manejadas por los intendentes electos del sector.

La única intendencia conquistada por el Partido Colorado, en Rivera, mantendrá la misma línea desarrollada hasta ahora y tiene por delante el desafío de articular un buen relacionamiento con el gobierno central. Por lo pronto, la presencia del presidente Tabaré Vázquez y el vice Rodolfo Nin Novoa parece auspiciar un diálogo fluido entre ambas administraciones.

PRIORIDADES. Algunos jefes comunales entrantes reservaron un espacio especial para el anuncio de las medidas que consideran centrales de sus futuras políticas departamentales. Tal el caso del intendente de Canelones, Marcos Carámbula, que en el hogar «La Huella», ubicada en las afueras de la ciudad de Las Piedras y fundada por el padre Luis «Perico» Pérez Aguirre, donde anunciará la implementación inmediata de un plan de emergencia local, que articulará con el del Ministerio de Desarrollo Social a nivel nacional.

Pero también Carámbula anunció la puesta al día con los sueldos de los funcionarios municipales como primera medida al asumir su cargo. Así lo anunció el propio jefe comunal 24 horas antes de su asunción luego de visitar la sede de Adeom Canelones, donde dijo que su prioridad será el pago de los haberes de junio para los cinco mil empleados registrados en planilla.

Maldonado, con la titularidad de Oscar de los Santos, fijó sus prioridades en dos grandes aspectos. En primer lugar la realización de una auditoría, una reestructura interna con el objetivo de terminar con lo que se calificó como graves «injusticias» para muchos funcionarios, y la gestión de un préstamo de 20 millones de dólares a instituciones financieras y bursátiles para hacer frente a la abultada deuda que, por varios conceptos, tiene la comuna fernandina.

Otros intendentes de izquierda anunciaron medidas internas drásticas, tal el caso de Juan Giachetto en Florida, que señaló su intención de reducir la plantilla municipal, sobre todo aquellos ingresos registrados durante el año electoral. La compleja situación financiera de esta comuna obligó a la administración saliente a suspender pagos a proveedores, retenciones al Banco República, y otros acreedores.

Una medida similar anunció ya el intendente de Treinta y Tres, Gerardo Amaral, al señalar su intención de terminar con el empleo «en negro» dentro de la comuna. Amaral prometió también la integración de las juntas locales en un plazo no mayor a los 60 días de su asunción.

Rocha, un departamento donde la crisis golpeó fuerte, proyecta sus prioridades en relación con la muy baja recaudación por concepto de tributos. En tal sentido el intendente Artigas Barrios expresó su intención de lanzar un plan de facilidades de pago de tributos sin recargos. Al igual que sus compañeros de sector, Barrios anunció la realización de una auditoría que estará a cargo de la Auditoría Interna de la Nación, para preservar la transparencia del contralor.

Entre las intendencias que ocuparán representantes del Partido Nacional, la de Artigas enfrenta tal vez uno de los panoramas más complejos. Aún dentro de los límites del recinto municipal, el intendente Julio César Silveira deberá resolver un problema de orden financiero que, por lo pronto, es analizado por el Tribunal de Cuentas de la República. El mismo se originó en la concreción de una línea de crédito con prestamistas particulares, cuya cifra ronda los 14 millones de pesos, y cuyo destino era el pago de sueldos, aguinaldos y beneficios sociales de los funcionarios. La comuna mantiene varios meses de atraso en el pago de haberes, que el intendente saliente Carlos Soria intentó atenuar con la entrega de mil pesos a cada funcionario. Silveira prometió, asimismo, dejar sin efecto unas 35 contrataciones de funcionarios que se realizaron en forma reciente.