Productividad: la clave para la nueva negociación salarial.

De cara a la próxima ronda de negociación todos sus actores coinciden en que la productividad será uno de los elementos que estará sobre todas las mesas de diálogo de los Consejos de Salarios para fijar los componentes de los nuevos ajustes salariales. Pero también se coincide en que la aplicación del concepto de productividad no podrá ser rígido, ya que dependerá de la realidad de cada sector de actividad.
Hasta ahora, no se alzaron voces contrarias a la inclusión de la productividad como una de las variables que pueden formar parte de los aumentos de salarios.

Primero, fue desde la Cámara de Comercio donde se la mencionó como uno de los elementos a incluir en la negociación colectiva, vinculando los ajustes a este componente y dejando de lado otros relacionados a la inflación o la recuperación salarial.

En filas sindicales, el PIT-CNT también estuvo de acuerdo en que la productividad debe estar en la discusión salarial pero como otro componente más y no dejando de lado los demás.

La coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Gabriela Mordecki, explicó a El Observador que si bien la aplicación de la productividad en los aumentos de salarios es una idea bastante compartida, es complicado cómo medirla.

Por eso, habrá que generar nuevos indicadores o ver cuáles de los existentes pueden utilizarse para que los acuerdos puedan incluirla.

«Sobre esto no es posible que haya una idea preconcebida. No hay una solución única», dijo Mordecki. Precisamente, en el Poder Ejecutivo prevalece la idea de marcar criterios de negociación por áreas productivas, dejando de lado las pautas que se utilizaron hasta la última ronda de los Consejos de Salarios en 2008.

La asesora en temas laborales del estudio Ferrere, Verónica Raffo, explicó a El Observador que la productividad debe unirse a la polivalencia y la capacitación de los trabajadores.

«Para desarrollar capital humano hay que capacitar. Hay que trabajar en gente capaz, polivalente, evaluar su rendimiento para remunerar mejor a los trabajadores», señaló Raffo.

La asesora opinó que el sistema de negociación por rama de actividad, previsto en la ley de negociación colectiva para el sector privado, dejó un lugar muy chico para la negociación dentro de la empresa. Y la productividad en una empresa, por ejemplo, es uno de los temas donde quienes más la conocen son los empleadores y el sindicato. Además, cree que la negociación colectiva debería tener lineamientos «macro» y dar la posibilidad de «bajar» la discusión a nivel de las empresas.

Para Mordecki, en cambio, como los convenios no son por empresa, habrá que tomar decisiones que contemplen las diferentes áreas de actividad.

Impacto. Mordecki cree que los salarios que se fijen podrán quitarle algún margen de maniobra a la economía, pero establecerán reglas claras del 2011 hacia adelante. Mucho se habló sobre que el incremento salarial no puede estar más allá de la productividad porque estaría encareciendo los bienes no transables con respecto a los transables, haciendo que empeore la competitividad de la economía, dijo. Pero agregó que aun compartiéndolo, no debe tomarse como un criterio estático.

«Se generaron márgenes, sobre todo en años anteriores, donde las empresas tuvieron ganancias extraordinarias. No hay que ser tan inmediatista, sin considerar qué posibilidades y fortalezas tiene la empresa, para poder dar incrementos salariales sin aumentar precios», explicó.

Para esta asesora, la firma de convenios a cinco años –una de las intenciones del Poder Ejecutivo– daría una estabilidad importante a la economía.

«Si se lograra sería positivo para todos», dijo. Pero agregó que los acuerdos deberán incluir todas las salvaguardias necesarias para resguardar la estabilidad.

El Poder Ejecutivo maneja también esta posibilidad al entender que empleadores y trabajadores deben estar salvaguardados en caso de que algún factor externo –como fue en 2008 la crisis económica– afecte la economía del país y ponga en peligro el cumplimiento de los acuerdos alcanzados.