Prolifera la informalidad alimentaria.

Según el director de la División Solad y Programas Sociales de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), doctor Miguel Fernández Galeano, «la pobreza trae, desde el punto de vista de la comercialización de alimentos, una proliferación de la informalidad».

Escribe ROBERTO BUSSERO
Agregó que «este no es un problema exclusivo de los pobres; a veces (los infractores) son pobres que enfrentan la pobreza, pero a veces son grandes testaferros que evaden impuestos, que elaboran productos sin ninguna seguridad para el consumidor, sabiendo que hay una franja de gente que tiene que consumir a menor costo».

MENOR PRECIO
La búsqueda del menor precio lleva a que proliferen productos en la informalidad: en panificados, bebidas no alcohólicas gasificadas, pastas. Estamos combatiendo todo eso. La primera acción es la que deriva de las llamadas telefónicas al centro de atención al consumidor.
Segundo, las inspecciones, y, luego, diversas actividades en coordinación con la Cámara Industrial de Alimentos, Centro de Almaceneros, Baristas y afines del Uruguay (Cambadu), los centros de panaderos, fábricas de pasta…»
En cuanto a los aspectos a tener en cuenta para garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos, Fernández Galeano refirió a «varios procesos que causan grandes impactos, entre los cuales están los de globalización. Cada vez es mayor el número de alimentos importados que llegan al país. Si bien los controles en el ingreso de productos importados dependen del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), tratamos de compatibilizar procedimientos».

GLOBALIZACIÓN
En ese marco globalizado, «en el cual la industria uruguaya está trabajando para defenderse, en el 2002, de 3.300 productos, 59% del registro que habilitó ese año la comuna (ver en nota aparte los registros 2003 y 2004 hasta mediados de junio). Aun cuando provengan de países altamente tecnificados, no siempre esos productos ofrecen seguridad respecto a su inocuidad».
Esto es, insistió Fernández Galeano, «la incorporación de la tecnología a lo largo de toda la cadena alimentaria no siempre es garantía de inocuidad. Si no se realizan los debidos controles, pueden existir riesgos. El uso de agroquímicos en la producción, el uso ilimitado de aditivos, colorantes, saborizantes en la industrialización de los alimentos, que no tengan en nuestro país las restricciones que se les exige en el primer mundo, puede traer riesgos para la salud de la población .

SOBERANÍA ALIMENTARIA
El criterio fundamental es «la precaución, que se debe imponer ante la incorporación ilimitada de tecnología. Por otra parte, el impacto en la competencia motivado por la ruptura de las fronteras, obliga a la defensa
de la soberanía alimentaria de cada país. La inundación de productos que podrían provenir de la industria nacional, pero que llegan del exterior suponen, además, los riesgos derivados del transporte, al forzar la intervención de muchos intermediarios entre el lugar de origen del alimento y su lugar de comercialización».
En cuanto a la intervención de la IMM, «estamos trabajando para combatir los efectos del hambre y la desnutrición en sectores vulnerables. En primera instancia, pensamos, que para asegurar la accesibilidad a los alimentos hay que generar políticas de empleo. La gente debe tener posibilidad de acceder al alimento a través de su trabajo, no mediante políticas de compensación».

RESPONDER A EMERGENCIA
El director municipal sostuvo que «mientras la reactivación económica no llega, y no se ven diseños de políticas que generen esto, hay que responder a la situación de emergencia, porque una política activa de restitución de derechos pasa necesariamente por componentes materiales».
«Es claro», enfatizó, «que en el tema de la desnutrición, lo que no se hace en los dos primeros años de vida no es remediable. Allí trabajamos con diversas estrategias, como la de fortalecer las redes de merenderos y comedores. Unos 250 de estos últimos, constituidos en redes, creados por iniciativa popular o de ONG que la IMM apoya con equipos técnicos e insumos».
Los merenderos en red, «coordinados entre sí, para recibir los insumos, distribuirlos y ejercer el control social de la acción, dan de comer a unos 18.000 niños, pero estimamos que si sumamos a quienes asisten a esos centros fuera de esos circuitos, la población asistida debe ser de más de 25.000 niños».

PLANES BÁSICOS
«El surtido básico mensual consiste en 60 toneladas que van a 12 redes, con seis productos: leche en polvo, polenta, cocoa, harina, azúcar y arroz. La IMM licita especialmente y compra esos productos desde mayo 2002, y los merenderos cuentan con otros recursos, en el marco de un componente principal, que es el fortalecimiento de la organización social, de la autoestima de grupos y beneficiarios, del logro de espacios que vayan más allá de lo alimentario, pero donde este es un factor necesario para crear fortalecimiento y organización alternativas».
Otro movimiento que potencia los programas alimentarios «es el de huerta comunitarias, ligadas a los merenderos y que permite trabajar con los padres en los temas alimentario y educativo. La agricultura urbana es una estrategia que acompaña los programas nutricionales y de seguridad alimentaria, apuntando a la revalorización de las producciones locales frente al auge de lo foráneo, importado».

FAMILIAS EN RIESGO
Además, «en coordinación con el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), se entregan canastas-fa-miliares de 17 kilos, con el Plan Nacional de Complementación Alimentaria, a través de controles en salud para niños y adolescentes en riesgo nutricional. Nuestros técnicos captan familias en riesgo nutricional y social bajo la línea de pobreza, y se trabaja simultáneamente en planes de inclusión. Otro plan especifico es el Invierno para gente en situación de calle, recién iniciado en su versión 2004».

Entre el 1° de enero y 15 de mayo de este año, la comuna clausuró 19 panaderías por uso de bromato de potasio y 42 empresas en acciones tendientes a eliminar la elaboración clandestina de alimentos, en los rubros panadería/panificadora -la mayoría, fábrica de pastas, de empanadas o pizzas, masas secas, minutas, rotisería, confituras, almacén e incluso una de comidas para fiestas.
Otros números del servicio municipal de Regulación Alimentaría, de la división Salud y Programas Sociales son los que siguen:

En 2003, el rubro por el que se aplicó más multas fue la «falta de mantenimiento e higiene en locales» (227) – que también encabeza esta tabla en lo que va de 2004 (106) -, seguido de «falta de habilitación o registro de producto alimentarios» (130), «falta de suministro de agua potable fría o caliente» (126), «falta de habilitación del servicio de Regulación Alimentaria» y «cruzamientos entre procedimientos de elaboración limpios y sucios» (111).
En 2003 se habilitaron 4.899 vehículos y se anularon 17; en lo que va de 2004, 946 y 6.

En cuanto a la naturaleza del producto, los alimentos farináceos (26.2% y 27.9%) y los azucarados (11,3% y 18,6%) son los que tienen el mayor número de autorizados.
LOCAL E IMPORTADO
En lo referente a país de origen, en 2003 1.261 (46,9%) fueron de industria nacional. De los de procedencia extranjera dominan Argentina (657, un 24,4%), Brasil (400, un 14,9%), Estados Unidos y Chile (ambos 55, un 2%). De Europa, predominan, en este orden. Francia, Italia, España, Alemania y Escocia. También figuran orígenes exóticos, como Singapur, Tailandia, Sri Lanka, Vietnam, China, Egipto, Ceilán y Japón, más otros países americanos y europeos que hacen ese total de 53,1″ de importados.
Este año, la industria local pasó la mitad de autorizaciones hasta el 15 del comente, con 580 productos, 52,3%. La siguen Brasil (221, un 19,9%), Argentina (171; el 15,4%) e Italia (45, el 4,1%). Luego, en ese orden, Chile, Estados Unidos, aparecen Colombia, España y Escocia; encabeza los exóticos Tailandia, en una breve lista con China y Malasia – con más países europeos y americanos-.
En cuanto a las denuncias recibidas por alimentos en mal estado, etiquetado, mala conservación, locales inadecuados y otras presuntas faltas, en 2003 fueron 640. y el número de informaciones» y asesoramientos del servicio 3.647. En 2004, van 368 denuncias y 866 asesoramientos.

Que la informalidad aumente es consecuencia de la pobreza, explica Miguel Fernández Galeano, pero en ocasiones esta circunstancia responde a la intención de evadir impuestos por parte de quienes se aprovechan de la coyuntura para elaborar alimentos sin seguridad ni higiene.