Proponen que salarios se asocien a resultados

El sistema vigente de relaciones laborales “no es sostenible en el tiempo” porque su “lógica” de interacción entre obreros y patrones corresponde a otro “período histórico” caracterizado por una economía “cerrada”.
Ante esa coyuntura, Uruguay debe trazar otro “modelo de desarrollo” económico donde el nivel de remuneración “esté asociado a los resultados” y la negociación “en el nivel de la empresa” sea jerarquizada en los vínculos intersectoriales.

Esas consideraciones fueron realizadas ayer por el ex asesor del PIT-CNT y actual director de Política Económica del Ministerio de Industria, Juan Manuel Rodríguez, durante la presentación del ciclo “Alternativas en el modelo de relaciones laborales” realizado por el Programa de Modernización de las Relaciones Laborales de la Universidad Católica.

Rodríguez valoró “razonable” que durante casi todo el siglo XX los actores sociales uruguayos discutieran “solo sobre distribución” de riquezas, como si “no hubiera otros temas de interés común”.

Pero desde entonces hubo dos “cambios fundamentales” en materia macroeconómica: la “apertura” de la economía nacional y la eliminación “parcial” de los mecanismos sectoriales “de protección”, expresó.

Y destacó que no queda “ninguna fuerza política que hoy plantee cerrar la economía” como en tiempos del auge de la sustitución de importaciones.

El modelo de relaciones laborales, en el que apenas se resuelven “el salario y la distribución”, proviene de aquél período, “no sirve a los trabajadores” y “tampoco a los empresarios”, señaló el académico y funcionario.

Pero también hay “pequeños países que logran importantes éxitos” potenciando su desarrollo mediante “la circulación de conocimientos”, en un marco donde “el tema distributivo” representa una “herramienta para la formación”.

Sin embargo, los modelos económico y laboral “deben ser compatibles” si se pretende que sean “sostenibles” en función de una “estrategia de desarrollo” que priorice “la especialización” productiva y la calidad.

Claro que la apuesta a esa opción implicaría ponderar las negociaciones obrero-patronales “en el nivel de la empresa”, indicó Rodríguez, dado que el “actual modelo (laboral) es inadecuado” para las firmas “que quieren” transitar el camino de la especialización y el conocimiento.

Para avanzar hacia la modernización de las relaciones de trabajo debe aplicarse una “combinación de lo que hay y de lo que debería hacerse”, una alusión a la negociación por rama de actividad y por empresa, respectivamente. “Puede haber un espacio para la negociación por rama en los Consejos de Salarios”, dimensión en la que debería acordarse “los (salarios) mínimos por categoría”, pero resultará necesario “promover la más rica negociación por empresa”, aseguró.

Esa posibilidad permitiría “complementar las relaciones laborales con el modelo de desarrollo” más conveniente para el país, aseguró el docente.

Rodríguez tiene la convicción de que “el modelo de desarrollo se está construyendo” con decisiones adoptadas desde el Estado. “En el gobierno hay mucha gente con esa preocupación”, sostuvo, al destacar el “proceso de construcción” socio-económica impulsado por “una parte importante del gobierno”, concluyó Rodríguez.