Protestas aislaron a La Paz del resto de Bolivia

En otra jornada de multitudinarias manifestaciones, La Paz quedó aislada del resto del país ayer por grupos que exigen la nacionalización de los hidrocarburos, la convocatoria a una asamblea constituyente y el rechazo a demandas de autonomías de otras regiones.
La policía lanzó gases lacrimógenos, cuya detonación se confundió con el estruendo de cartuchos de dinamita de bajo poder, encendidas por mineros que participaron en las protestas.

El ministro de Gobierno, Saúl Lara, dijo ayer a la prensa que el Poder Ejecutivo fue sorprendido por “la agresividad” de algunos labriegos, miembros en buena parte de la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz Tupac Katari.

La policía reportó que los manifestantes apedrearon al menos a cinco vehículos del transporte público y de particulares, y cometieron otros desmanes a su paso por el centro de La Paz para dirigirse a la plaza Murillo, sede del poder Ejecutivo y del Legislativo.

Los agricultores, a los que se les sumaron mineros, maestros, vendedores callejeros de El Alto y estudiantes de la universidad pública de esa ciudad vecina a La Paz intentaron, sin lograrlo, ingresar a la plaza Murillo, donde se ha dispuesto un fuerte resguardo policial.

En esa circunstancia es que la policía debió disparar gases contra los manifestantes y hacer uso de camiones lanza-agua.

La Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) y la Central Obrera Regional (COR) de esa ciudad obrero-campesina, 12 kilómetros al oeste de La Paz, además de campesinos que viven en sus cercanías, cortaron la autopista que comunica a ambas urbes y todas las rutas que vinculan a la sede del gobierno con las otras capitales.

Los manifestantes intentaban cercar la plaza Murillo, para impedir el viaje del presidente Carlos Mesa a la ciudad de Sucre, la capital constitucional de Bolivia, para encabezar allí hoy los actos conmemorativos de su fundación. El gobierno informó que pese a las marchas y los bloqueos el Presidente partirá a Sucre.

El jefe de estado mayor del ejército, general Marcelo Antezana, señaló que las FFAA “nunca van a permitir la división del país”, a tiempo de señalar que no se opone a la creación de autonomías.

El militar no quiso hacer comentarios sobre el pronunciamiento del Alto Mando de las FFAA divulgado el lunes, en clara referencia al caso de la autoconvocatoria de representantes de agrupaciones cívicas, empresariales y políticas de Santa Cruz que fue calificada por miembros del Poder Ejecutivo y de la Corte Nacional Electoral como “inconstitucional”.

También aludió a versiones que hablan de la posibilidad de que civiles y militares estén en preparativos para dar un golpe al señalar que “la línea de actitud de respeto a la institucionalidad se mantiene”.

El líder de la Central Obrera Boliviana (COB) Jaime Solares, discutió el lunes con el diputado y líder cocalero Evo Morales sobre este asunto. El sindicalista insiste en reclamar que las FFAA den un golpe para poner en la presidencia a “un militar patriota” mientras que el cocalero insiste en que debe defenderse la democracia.

La división entre ambos ha ocasionado que las movilizaciones sociales no tengan un norte muy definido. La COB reclama la nacionalización de los hidrocarburos, en tanto que el MAS no habla de estatización sino de incrementar las regalías que pagan las petroleras.

La semana pasada, el presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, promulgó la nueva ley petrolera, que no contempla la nacionalización, y tampoco el incremento de las regalías, sino la creación de un impuesto del 32% que las petroleras califican de “confiscatorio”. (En base a AP y AFP)