Puente de las Américas aguantó peso

«Salió según lo previsto», afirmó el ingeniero Andrés Rico, director de la obra. Durante la prueba se fueron colocando camiones de 24 toneladas. En el tramo aéreo del puente, hubo un máximo de 24 camiones estacionados con las toneladas indicadas.

Según explicó Rico, la prueba «sirvió para verificar que, ante determinadas cargas, la construcción responda al criterio del diseño». El monumental puente tiene 488 metros de longitud, con un tramo aéreo —sostenido por 30 tirantes de acero—, de 140 metros.

La prueba también se utilizó para confirmar que no existan posibles vicios de construcción ocultos.

OBRA. La construcción del puente llevó más de tres años de trabajo; comenzó en octubre de 2001. «Es el primer puente de este tipo en la región», destacó Rico. Sólo es similares a puentes europeos.

«El puente le va a dar mucha más agilidad a la entrada de Montevideo», aseguró Rico. Por eso la comuna construirá el intercambiador, un puente sobre avenida Italia que evitará el giro a la izquierda de los vehículos para tomar la rambla y permitirá la continuidad del tránsito; habrá que pasar por ese puente para llegar a la rambla. Pero aún no se construyó.

La empresa Saceem —la misma que hizo el Puente de las Américas—, estima que en 10 meses las obras del intercambiador estarán terminadas. Antes no. Hasta ahora sólo se limpió el lugar para la obra y recién comenzó la construcción de los pilotes para ensanchar el puente del arroyo Carrasco. Durante tres meses podrán trabajar sin problemas, pero si no se soluciona el realojo del asentamiento Tajes, las obras podrían demorarse.

«Nos hubiera gustado terminar las dos obras al mismo tiempo. Hubiese sido ideal», dijo Rico. Pero indicó que las obras del puente dependieron del Ministerio de Transporte y Obras Públicas y las del intercambiador, de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). No hubo responsabilidad de la empresa.

CONFLICTOS. Arturo Borges, presidente del Instituto de Seguridad y Educación Vial, piensa lo mismo que Rico: «Tendría que haberse terminado todo junto».

Según explicó, ahora se deberán encontrar soluciones para los posibles conflictos de tránsito en el ingreso a Montevideo, al menos en el inicio. Cuando se inaugure el puente, los vehículos entrarán a la capital por tres carriles y, después de cruzar el arroyo Carrasco, seguirán por uno.

Para Borges, la velocidad de circulación en ese tramo no deberá superar los 45 kilómetros por hora. Sólo así se pueden evitar accidentes.

Pero no sólo eso. Para evitar embotellamientos y mantener el tránsito fluido, consideró necesario eliminar el giro a la izquierda para tomar la calle Barradas y salir a la rambla. «El que viene por Giannatasio y quiere tomar la rambla puede hacerlo a la altura del Géant», indicó. La IMM consideró lo mismo que Borges, en este aspecto. Según había dicho a El País Rolando Trucco, director interino de Vialidad de la IMM, la comuna evitará el giro a la izquierda en horas pico e intentará coordinar con la intendencia de Canelones para que los conductores accedan a la rambla antes de cruzar el arroyo Carrasco, a la altura del Géant. Y Policía Caminera no tiene previsto colocar asistencia permanente en el puente.

Pero además, Borges indicó que es necesario hacer una campaña de prevención. Explicó que no es lo mismo conducir en un puente que en una carretera. «Como el conductor ve que está protegido, tiende a manejar con más velocidad».