Quemas y amenazas de muerte

También hubo protestas en Francia y un grupo de la insurgencia iraquí convocó a “matar y descuartizar” a ciudadanos de Dinamarca y Noruega, los primeros países donde fueron publicadas las caricaturas.

Un sacerdote católico italiano fue asesinado en Turquía. Luego de disparar, el homicida gritó “Alá es grande”, según los reportes policiales.

Los gobiernos europeos y la Casa Blanca pidieron calma y condenaron los desmanes.

Las caricaturas de Mahoma —el profeta que según la normativa islámica no puede representarse en imágenes— fueron reproducidas por periódicos de España, Italia, Nueva Zelanda, Bélgica e incluso, Jordania, como señal de defensa a la libre expresión.

En uno de los dibujos, el profeta aparecía con una bomba encendida en la cabeza.