Reconoce Botnia que faltó mayor precaución

El hecho ocurrió ayer por la mañana, mientras un grupo de operarios descargaba bolsas de sulfuro de sodio. «Utilizamos esta sustancia para preparar lo que nosotros denominamos licor blanco o sintético, que se utiliza para extraer la celulosa de la madera», explicó el ingeniero Eugenio García, gerente de producción de Botnia.

Unos 15 obreros que trabajaban en un área distante entre 25 y 40 metros de la zona de operaciones comenzaron a experimentar síntomas de intoxicación. A diferencia de los operarios que se encargaban de manipular la sustancia, estos obreros no contaban con equipos especiales: máscaras, guantes, botas y ropa aislante.

La operación era sencilla y, según informó el directivo de Botnia, se viene realizando desde hace más de una semana. Se trata de descargar el sulfuro de sodio, que viene en bolsones de un metro cúbico, a una tolva que lleva a un ducto en el que se mezcla con agua de soda para su utilización en la separación de la lignina de la celulosa en la madera astillada.

«Esta operación se hace por única vez, dado que cuando ingrese todo el sulfuro de sodio que necesitamos, como se trata de una producción de ciclo cerrado, la sustancia se recupera y se vuelve a utilizar», explicó García.

De todas formas el directivo de la planta reconoció que no se tomó en cuenta el fuerte viento que hubo ayer por la mañana en la zona. «Tuvimos rachas de viento de más de 50 kilómetros por hora, este viento arrastró unos cientos de gramos de la sustancia unos metros dentro de la planta», señaló el gerente.

Este aspecto es particularmente observado por la Inspección General del Trabajo que hoy envía a sus funcionarios a la planta para hacer un relevamiento. «Quienes supervisaron la operación no tomaron la decisión de suspenderla, la metodología utilizada en ese trabajo no tomó en cuenta el factor viento», apuntó la directora de la repartición del Ministerio de Trabajo, María Narducci. «Si mañana (hoy) los inspectores entienden que son satisfactorias las medidas adoptadas, la empresa podrá tomar la decisión de continuar con esta operación», aclaró la jerarca.

El médico de emergencia que asistió a los operarios, Henry Jaurés, indicó que algunos habían presentado «sintomatología respiratoria irritativa y a nivel de piel».

De todas formas agregó que «por la cantidad que inhalaron no tiene secuelas inmediatas. Dos de los operarios un poco más comprometidos quedaron internados en observación, pero fuera de peligro».

Desde el Sindicato de la Construcción (Sunca), en tanto, la preocupación es fuerte. «La última vez que estuvimos reunidos en la comisión cuatripartita se había hecho énfasis en el factor psicológico, que es un factor de riesgo. La obra se está terminando y el trabajador está muy presionado para cumplir con los plazos, eso pone en juego el nerviosismo de los trabajadores», apuntó el dirigente del Sunca, Carlos Rossi.

El sindicato exige conocer un protocolo por escrito para estas operaciones en especial. «Lo que falló fue la previsión de los técnicos e ingenieros, no tuvieron en cuenta el factor climático», cuestionó Rossi. Sunca pide que los obreros que no estén directamente afectados a la manipulación de químicos, conozcan las «variables de riesgo» y eventualmente se les dote de equipamiento.

En la empresa Botnia, en tanto, luego de evaluar los hechos ya se tomaron algunas decisiones. «Por lo pronto, ya resolvimos que cuando el viento sea de más de 10 nudos (unos 19 km/h) se detengan las tareas fuera de la zona de exclusión que creamos para manipular estas sustancias», indicó García.

El ingeniero responsable de las operaciones de la planta aseguró que el accidente no ocasionó ningún tipo de impacto ambiental negativo. «Fue en un área muy confinada, estamos hablando de una cantidad muy baja de polvillo que se arrastró entre 25 y 40 metros dentro de la planta, por lo tanto desde el punto de vista ambiental no hay ningún tipo de consecuencias», explicó García.

Hoy los inspectores de Trabajo realizarán su dictamen.