Reforma tributaria: empresas adecuan software contrarreloj

El profundo cambio tributario que entrará en vigencia con la aplicación de la ley Nº 18.083 a partir del 1º de julio parece estar haciendo eclosión en el grueso de los contribuyentes –en especial las empresas–, que se volcaron de forma masiva en las últimas semanas a procurar asesoramiento y programar la adaptación de sus sistemas informáticos.
Así se desprende de un relevamiento realizado por El Observador entre consultoras especializadas en asesoría tributaria y proveedores de servicios informáticos, que coincidieron en la “efervescencia” que se dio con la publicación de los decretos reglamentarios del Impuesto a la Renta, y su combinación con la escasez de tiempo para la implementación de los cambios necesarios a nivel del contribuyente.

La adaptación de los sistemas informáticos parece ser el escollo más importante a superar, en especial lo que refiere a la liquidación de sueldos y la estructuración del registro de gastos para computar las deducciones en el pago del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), coincidieron en señalar distintos agentes.

Según informó el gerente comercial de Memory, proveedor de software de gestión empresarial, Daniel Brum, el desarrollo global del nuevo sistema fiscal ya fue adaptado a las nuevas versiones de los programas que comercializa la empresa. En general, “gran parte” de las modificaciones introducidas se apoyan en desarrollos diseñados por Memory para otros mercados que cuentan con estructuras impositivas similares a la que se va a implantar en el país, a los que se incorporarán las modificaciones que se requieran “en función de las necesidades locales”.

El principal inconveniente se dará en los casos donde se manejen versiones no actualizadas de los programas de Memory, en cuyo caso los clientes deberán “migrar” a las nuevas versiones, explicó Brum.

En esa línea, la empresa recibió en el último mes un “significativo” aumento de consultas de clientes que utilizan sistemas básicos de gestión o programas propias, y se verán en la necesidad de “formalizar” esas herramientas, agregó la gerente de servicios de Memory, Adriana Bruso.

Para el director comercial de Datalogic, Gustavo Charbonier, el “impacto” de la reforma va a ser menor a nivel de la contabilidad de las empresas en relación al que se espera en el área de gestión de nómina de personal, con la introducción del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Charbonier señaló que los tiempos de adaptación de los programas dejan “poco margen” a las empresas que aún no comenzaron a prepararse, y que los mayores problemas se presentarán en los casos que no cuenten con ningún soporte de software.

“La gente que no ha tomado conciencia no va a llegar” dentro de los plazos, señaló.

Esto se debe a que las adaptaciones no solo implican la introducción de los cambios estructurales contenidos en la ley, que en las grandes líneas “ya están hechos”, sino también los detalles de la norma definidos en los decretos reglamentarios -aprobados el viernes 27– y las resoluciones de DGI que aún no fueron presentadas, a lo que se suma la posterior “validación” del software en la práctica, argumentó.

Para hacer frente al incremento de demanda, Datalogic amplió en un 30% su personal desde diciembre, remarcó.

Por su parte, el director de Bit, Diego Cukerman, coincidió en que la falta de tiempo es el peor obstáculo. Según sostuvo, el impacto en las empresas “va a ser grande”, teniendo en cuenta que “en dos meses hay que cambiar todo” y en los decretos reglamentarios no está contenida “toda la información” que se requiere. “La complicación mayor es el tiempo”, teniendo en cuenta que es el cambio “más grande” a nivel informático de los últimos años.


Costos. Los costos mayores en la adaptación de software deberán ser asumidos por los usuarios que no cuentan con contratos de mantenimiento o servicio, coincidieron los proveedores consultados. En general, los usuarios que contraten esos servicios no deberán afrontar costos extra para la adecuación del software.

En tanto, las inversiones en herramientas de gestión dependerán del tamaño de las empresas. “No existe un patrón y la variabilidad es grande”, explicó Charbonier.